Esa misma noche de madrugada, cuando todos dormían plácidamente sobre mantas en el suelo, Jacob desnudó sus pies para caminar en busca de un pequeño botiquín que Joey tenía guardado en un armario, basta de cumplir normas, él quería ayudar a Brie a que se recuperara tanto físicamente como mentalmente y también ayudarla a prepararse por si los abusos se volvían continuos. Subió las escaleras con los pies descalzos hasta llegar junto a la puerta, abriéndola con mucho cuidado para no hacer ruido o sería él quien pagaría las consecuencias. Brie estaba de pie junto a la ventana, seguía vestida con la sábana blanca. Se sobresaltó cuando vio que alguien entraba nuevamente allí.
—Sh, no he venido a hacerte daño. Te lo prometo — dijo Jacob, entre susurros—.
Brie reconoció al pelirrojo, de algún modo, su presencia la hacía sentir serena, sabía que no era mala persona. Su hipótesis terminó por confirmarse cuando observó el botiquín, Jacob se veía nervioso y algo tenso por si su líder lo descubría incumpliendo una de las normas.
—¿Puedo...? —preguntó él, mostrando el botiquín—.
Brie se sentó sobre la cama y alzó los hombros.
—Déjame morir, es lo mejor —respondió—.
—No...
—¿Acaso te ha dicho Joey que vengas a curar mis heridas?.
—No. Pero mi honor de hombre no me deja dejarte desamparada. Déjame curarte, si me descubre aquí a estas horas me desollará vivo.
—Será mejor que te vayas, puedo complicarte la vida.
—Sólo quiero ayudarte.
Brie guardó silencio, finalmente cedió a la petición de Jacob, así que él, se acercó hasta sentarse a su lado. Abrió el botiquín y buscó gasas, alcohol y agua oxigenada para curar las rozaduras. Le pidió que apoyara el brazo en uno de sus muslos y ella así lo hizo. Cuando Jacob le rozó la muñeca, sintió una sensación horrible, como pinchazos por todo el cuerpo y una terrible jaqueca. Lo que Joey le había hecho, había provocado en Brie una especie de trauma que no le permitía ningún roce o acercamiento masculino. Resistió, en verdad necesitaba que alguien la cuidara y se apiadara de ella, y vio en Jacob a la persona perfecta para eso y para mucho más, como por ejemplo; ayudarla a escapar.
—Acabará pronto —dijo Jacob—.
—¿A qué te refieres?.
—El dolor de tus muñecas, me refiero.
Hubo una pausa, Brie contemplaba la manera tan perfecta en la que curaba sus heridas, lo hacía de forma correcta y sin prisa a pesar de que se estaba jugando el pellejo.
—¿Por qué haces esto? —preguntó Brie—.
—Sé quién eres.
—¿Qué...?
—Eres Brie Sheller, campeona de Atlanta. Mi hijo estaba todo el día pegado al televisor para verte, era tu mayor admirador.
Brie se tranquilizó, por un momento pensó que Jacob sería la respuesta a todas sus preguntas así como un día lo fue Chris, pero no, él sólo la conocía por ser toda una arquera campeona.
—Pero a parte de eso, soy incapaz de dejarte sola — siguió Jacob—.
Ella tragó saliva, aunque la verdad es que le hizo sentir bien el hecho de saber que tenía admiradores cuando todo estaba bien.
—Y, ¿cómo se llama? —se atrevió a preguntar—.
—Aiden.
—Es bueno saber cómo se llaman tus admiradores.
—No, ya no.
En ese momento, Brie comprendió que Aiden estaba muerto o tal vez desaparecido. Eso sólo podía saberlo él, que era de su misma sangre.
—Un podrido le mordió en el tobillo. Joey fue quien se encargó de quitarle la vida. Ni siquiera me dejó despedirme.
—¿Podrido?.
—Así les llamamos nosotros.
—Siento lo de Aiden. Yo también he perdido gente. Y lo peor es que todos han muerto para protegerme. Soy una desgraciada. Por eso no me gustaría arrastrar a nadie más conmigo. Soy la muerte personificada.
—No digas eso. Si tú no has muerto todavía es porque tienes una misión importante que cumplir.
—Te juro que cuando tenga una oportunidad, mataré a este hijo de puta.
Jacob asintió mientras terminaba de curar las heridas, le dijo que no las vendaría para evitar problemas y enfrentamientos con Joey. Se guardó las gasas usadas en los bolsillos de su pantalón y luego guardó el material restante nuevamente en el botiquín. Jacob se levantó de la cama y se salió de la habitación después de decirle algo a la chica:
—Te ayudaré en todo lo que pueda. Cuentas con un aliado más.
Volvió a cerrar bajo llave dejando a Brie algo mástranquila. No dudó en aproximarse hacia los cristales de la ventana, la luz dela luna iluminaba el desguace y parte del bosque que lo rodeaba. La abrió,asomando su cabeza para tomar un poco de aire cuando, de pronto, divisó uncanalón a su derecha por el que poder deslizarse y escapar, pero no ahora,necesitaba ropa nueva, un plan y recuperar sus armas.
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INMUNIDAD.
Misteri / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
