Esa estancia, en vez de darle tranquilidad, la estaba atosigando, necesitaba salir al bosque y cazar algo aunque sólo fuera por bienestar psíquico. Dos días después de haber llegado, se puso el antifaz cuando ya estaba completamente lista para salir, yendo hacia el agujero por el que se introdujo a rastras hasta salir al exterior del bosque, equipada con una pequeña daga, dos botes de ácido y el arco con la aljaba. No podía equipar mucho más porque si no, no podría entrar ni salir, ya que el agujero era bastante estrecho. Desapareció entre la maleza y la naturaleza del bosque, sus ojos buscaban alguna pequeña madriguera para buscar un escondite y esperar a que el conejo fuera cazado. Encontró una madriguera tras un par de minutos, el animal se hallaba dentro y escarbando, podía sentirlo. Se alejó unos metros hasta esconderse entre unos arbustos, sacando el arco con cuidado de no hacer ruido. Poco tiempo después, el conejo salió de casa, Brie pudo contemplarlo, no obstante, no era la única que iba a por la misma presa: un muchacho de pelo castaño claro también se encontraba al acecho con otro arco, pero no logró reconocerlo. Dedujo que era mejor guardar el arco y sustituirlo por la daga. También era ágil con ella. El problema fue cuando, justo al sacar la daga, Brie cometió el error de moverse un centímetro. Debido al crujir de una rama, espantó a su presa. Aquel intruso y ella, salieron corriendo al mismo tiempo a gran velocidad, uno al lado del otro mientras intercambiaban miradas competitivas para ver cuál de los dos se convertía en el ganador. Los dos corrían a la misma velocidad, no podría decirse quién iba ganando la carrera. Él empuñó su arco y ella apuntó con la daga, lanzando las armas a la vez, clavándose las dos en la piel del conejo, lo que hizo que se detuvieran uno al lado del otro. Brie lo miró, pero no lo conocía, no obstante, si él miraba más allá del antifaz, lograría reconocerla, puesto que Dexter siempre había estado pendiente de la televisión cuando Brie aparecía en ella. Sí, estaba frente al hermano de Mac, pero no había tenido el gusto o la desgracia de conocerlo. Fue Brie quien dio el primer paso para acercarse al conejo y poder comprobar qué arma se había clavado primero para zanjar el asunto de una vez.
—Eh, quieta —replicó Dexter—.
—Alguien tiene que hacerlo, ¿no? —dijo Brie—.
—¿Y por qué tú? No me fío de ti.
—Bueno, pero yo sí me fío de mí y con eso basta.
—Como intentes jugármela...
—Relaja esos músculos, Hulk. Soy legal, probablemente más que tú.
Brie se inclinó, cogiendo el conejo entre sus manos, observándolo con todo detalle, comprobando que, su daga había entrado antes que la flecha. Sin ser cruel, decidió cederle el animal a Dexter, ya que Brie podía conseguir algo mucho mejor. Lo lanzó hacia él y este lo cogió al vuelo, preguntándose con algo de curiosidad quién era la chica que ocultaba su rostro.
—Todo tuyo. Para que veas que yo no juego sucio — añadió Brie—.
—No quería decir que...
—¿Vas a llorar? No estoy ofendida.
—Y yo no soy una nenaza.
—A mí me da igual lo que seas o dejes de ser. Ya tienes tu conejo, pues lárgate.
Dexter, frunciendo el ceño, se acercó a la chica a paso acelerado para plantarle cara y desafiarla con la mirada, en cambio ella ni siquiera parpadeó.
—Nadie me da órdenes. Y menos una mujer.
—¿Qué eres, el gallito del corral? Pues vas a tener que obedecer las órdenes de esta mujer, de lo contrario, te invito a venir conmigo. ¿Qué prefieres?.
Se juntaron dos de carácter muy fuerte capaz de provocar una tormenta mundial si se desataba una pelea. Dexter y Brie se quedaron en completo silencio siguiendo con esas miradas de desafío que parecían no cesar nunca. Tal vez en el fondo, Brie estaba un poco tensa por si ese tío la rozaba, no soportaba ningún acercamiento masculino después de lo que pasó con Joey, y Dexter, odiaba a las mujeres por culpa de Mac y su tortura psicológica, ya que se había encargado de hacerlo un hombre de odio, de puro odio. Él y ella eran la combinación más peligrosa del planeta, peor que la madre de las bombas nucleares, la noche y el día, eran el fin del mundo. Tanto Dexter como Brie sabían que estaban frente a alguien de su mismo temperamento, sabiendo al mismo tiempo que se podría formar un problema si uno de los dos no cedía a las peticiones del otro. Con tan sólo mirarse, eran capaces de poder adivinar qué estaban pensando, esa mirada de odio no se hacía en un día ni en un mes, a ellos les bastaba sólo un segundo, y lo peor de todo, es que Brie no dudaría en matarlo si se pasaba de listo.
—Me largo —murmuró Dexter—.
—Buena elección. Disfruta de tu presa porque como nos volvamos a encontrar, no pienso devolvértela.
Dexter apartó la mirada de ella para buscar el caminode vuelta a casa, observando las heridas de una competición en el conejo,pudiendo verificar también, que por regla general, ese animal le correspondía aBrie y ella se lo había dado por alguna razón. Miró atrás para volver aencontrarse con ella y ya no estaba, era como si la tierra se la hubieratragado como por arte de magia.
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INMUNIDAD.
Misteri / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
