Los muelles de la cama sonaban por toda la habitación, el colchón chocaba fuertemente contra la pared y Brie ya se dio por vencida, era prácticamente imposible deshacerse de Joey, de su fuerza. Sus manos seguían agarrando las sábanas hasta rasgarlas por completo, sus uñas arañaban ahora las palmas de las manos hasta hacerlas sangrar. Por primera vez, tuvo su primer instinto asesino contra una persona viva y, en su memoria, juró vengarse tarde o temprano de la forma que fuera, incluso se propuso regresar de entre los muertos en caso de que ella cayera en primer lugar. Media hora más tarde, notó que Joey eyaculó dentro, escuchó sus gemidos de placer notando los dientes que mordían una de sus orejas con intensidad sin llegar a hacerle daño.
—Me has encantado —susurró él, antes de apartarse—.
Todo estaba húmedo, incluso las sábanas se habían encharcado y manchado de un blanco amarillento. Mientras Joey quitaba las bridas de las muñecas de Brie, ella empujaba con la poca fuerza que le quedaba para expulsar de su cuerpo todo lo que había dentro antes de que las cosas fueran empeorando. Notó un líquido escurridizo que salía por su vagina y siguió empujando hasta quedar todo vacío. Cuando sus manos quedaron completamente libres, se tapó su cuerpo con la única sábana que tenía en la cama, escondiendo su rostro en sus rodillas para que Joey no pudiera verla destrozada.
—Volveré a por ti, me resultas muy adictiva. Te traeré ropa nueva y comida.
Joey se vistió de nuevo, saliendo por la puerta de la habitación cerrándola otra vez bajo llave. Cuando bajó, sus compañeros le dieron palmadas en el hombro felicitándole por lo que había hecho a una niña que perfectamente podría ser su hija. Joey tomó una botella de cerveza y brindó en nombre de Brie, por que durara mucho tiempo encerrada en esa buhardilla.
Jacob se encontraba sentado en uno de los sofás sin beber, sin charlar, sin divertirse. Sólo de pensar por lo que esa chica estaba pasando, sintió melancolía e impotencia por no saber cómo remediarlo y parar toda esa maldad de una vez. Pronto, Joey le hizo compañía, ofreciéndole una botella de cerveza que él rechazó de inmediato, tenía el cuerpo descompuesto y no quería ni comer ni beber nada. El líder, le mostró a Jacob las llaves de la habitación de Brie, quería pedirle un favor.
—Tú serás el encargado de llevarle agua y comida cuando yo te lo ordene, esa chiquilla necesita disciplina. Te lo pido a ti porque no me fío de los demás. Seguro que alguno de ellos aprovecharía mi ausencia para subir y quitarme a la chica. Que quede claro que sólo puedo tocarla yo.
—¿Por qué me cuentas esto a mí?.
—Porque eres el único que no tiene mal fondo. Los demás, incluyéndome a mí, somos demasiado perversos. Además, tú entiendes mis órdenes, ellos no tanto a veces.
Jacob asintió despacio mirando las escaleras que llevaban directamente a la chica. La verdad es que no tenía ni idea de cómo afrontar aquella orden, pero, ¿quién mejor para cuidarla? Fue a coger las llaves que Joey le estaba ofreciendo pero las retiró de su alcance antes de que las cogiera.
—Harás lo que te ordene, nada de hacer las cosas por tu cuenta. Me da igual cómo esté ella, si ríe, si llora, si tiene hambre... Si yo te digo que no le lleves comida en un día no lo harás, de lo contrario, me ocuparé personalmente de ti.
Jacob lo miró seriamente durante unos segundos antes de asentir. Joey le dio las llaves y le indicó que subiera a llevarle agua y comida. Cogió un par de latas en conserva y un refresco de naranja a la vez que meditaba qué decirle a la chica para que se sintiera mejor. Sin más dilación, Jacob subió escaleras arriba, mirando una vez más atrás a los compañeros que no le prestaban atención, un punto a favor sin duda. Colocó la llave en la cerradura, suspiró un par de veces antes de entrar y sus ojos vieron cómo Brie se tapaba con más fuerza su cuerpo con la sábana.
—No me hagas daño —susurró Brie, entre lamentos—.
—Tranquila, he venido a traerte esto —respondió Jacob, mostrándole la comida—.
Despacio, Jacob fue acercándose hacia la cama para depositar allí las latas y el refresco. Brie estaba intimidada, creía que le haría daño o abusaría de ella como lo hizo Joey minutos antes. El pelirrojo retrocedió varios pasos para que la chica pudiera ver en él que no tenía maldad ni malas intenciones, sino todo lo contrario. Vio las marcas de las bridas sobre la piel de la joven, que seguía mirando a Jacob sin fiarse todavía de él. No salieron más palabras, tampoco es que hubiera ganas para mantener alguna conversación, así que Jacob salió de la habitación, además le costó bastante esfuerzo girar la llave para volver a encerrarla, se sentía culpable por lo que estaba pasándole.
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INMUNIDAD.
Mystery / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
