Se acercó hasta ellos silbando una canción que en ese momento le vino a la mente, caminando como si estuviera paseando tranquilamente en vez de estar huyendo de zombis hambrientos. Cuando captó la atención de uno, ya todos se acercaban también a la chica, que abría paso entre todos cortando el mayor número de cabezas mientras intentaba llegar a la puerta principal de la tienda de la gasolinera y meter a todos aquellos en el mismo lugar que ella. Jacob lo observaba todo desde el interior del coche, inquieto de ver que solamente Brie se enfrentaba casi a media horda de infectados, y sin embargo, el verla moverse con tanta rapidez y agilidad con una espada en la mano, hizo que sus nervios se calmaran un poco más. Brie logró entrar al interior de la tienda, caminando rápido de espaldas al frente del camino, sus ojos supervisaban a los infectados, suerte que la puerta era pequeña e iban entrando poco a poco. Miraba también atrás, vigilando su espalda y para ver también dónde debía dirigirse. Encontró el cartel de salida de emergencia que le indicaba con una flecha blanca el camino y el pasillo por el que debía ir. Entró dentro de una sala creyendo que esa sería la salida, bloqueando la puerta con el único cerrojo del que disponía mientras escuchaba los continuos golpes, aquella puerta no tardaría mucho en caer a sus pies. Al voltearse para salir, comprobó que se había equivocado de sala, pues se hallaba en donde los encargados de limpiar, guardaban los utensilios de limpieza. Se acercó a la otra puerta creyendo que podría abrirla, pero sólo se podía abrir por fuera, lo que significaba que estaba en serios problemas: atrapada. Intentó forzar la cerradura, pero es que era inútil porque la puerta se abría desde el otro lado y ese tipo de cerraduras eran prácticamente imposibles de manipular. Observó ahora por donde entrarían los infectados si no se daba prisa, luego echó un vistazo al interior de la sala y pudo ver arriba en el techo, un conducto de ventilación por el que podía ver el claro cielo azul. Se apresuró en coger el palo de una escoba para golpear con fuerza aquel conducto ya deteriorado y viejo. Siguió y siguió golpeando hasta que parte del techo cayó bajo sus pies dejando un enorme hueco por el cual podía salir. Alcanzó unas escaleras en muy malas condiciones, apoyándolas sobre un armario que había justo debajo de aquel agujero y, antes de subir el primer peldaño de madera, la puerta se reventó, dando paso a un número elevado de caminantes. Brie empezó a subir rápidamente antes de ser alcanzada, sus manos habían llegado a agarrarse a la orilla del agujero justo cuando la escalera cayó al suelo y una mano tiraba de su pie haciendo fuerza hacia abajo. Con precisión y con la otra pierna libre, golpeó la cabeza de aquel infectado repetidas veces hasta librarse para poder subir. Todo se volvió más difícil cuando, la alarma de un coche, despistó a unos cuantos de donde estaba Brie. Ahora la mitad iba a por Jacob, y la otra a por Brie. Cogió fuerza y se impulsó hasta subirse al techo y ponerse en pie sobre el mismo, viendo a Jacob intentando detener la alarma de aquel coche.
—¡Arranca, vamos! —gritó Brie—.
Jacob le hizo caso, luego Brie le pidió que acercara un poco el coche más hacia ella; se disponía a saltar al capó y marchar así a lo loco antes de que empezaran a salir por la puerta principal de la tienda. Jacob, al acercar el coche hasta Brie, subió las ventanillas, viendo cómo varios podridos se lanzaban al coche dando puñetazos desesperados. Ella, cogió carrerilla y saltó alto hasta que su cuerpo cayó al capó abollándolo. Segundos después, el pelirrojo quemó ruedas y salió de la gasolinera a toda velocidad mientras Brie se mantenía erguida tumbada boca abajo para intentar no caer. Faltó poco para que uno de los dos hubiera muerto en el intento. Al estar lo suficientemente lejos de la gasolinera, Jacob detuvo el vehículo para que Brie pudiera subirse correctamente en él y así lo hizo. Una buena bronca cayó a sus pies, pero ella sólo podía reír a carcajadas por lo ocurrido, ya que en ningún momento había tenido miedo de morir y se divirtió mientras intentaba escapar. La miraba extrañado, igual que si tuviera al lado a una chiflada recién salida del manicomio, una Brie diferente a la que conoció hace tiempo.
—Eso es, ríete. Has estado a punto, bueno, hemos estado a punto de morir y te da por reír —dijo Jacob—.
—Me enseñaron a verlo todo con un cierto toque de humor. Tú deberías hacer lo mismo.
Brie colocó una mano sobre un hombro de su compañero, masajeándolo un momento mientras sonreía todavía.
—Relájate, zanahorio. ¿De verdad crees que estando yo, ibas a morir? Intenta confiar un poco.
—Y me habló de confianza la odiada por todos.
Antaño, Brie se hubiera molestado por las palabras de Jacob y de cualquiera que le dijera todo eso, pero en este caso, Brie no dejaba de sonreír todo el rato, le resultaba gracioso ver a su amigo en un estado crítico leve de nervios, así como también ser la odiada por el grupo.
—No me refiero a la confianza en plan colegas, sino a la confianza en cuanto a combates. Siempre tengo un "AS" bajo la manga. Por ahora me interesa seguir cayendo mal.
—No deberías si quieres venganza contra Mac.
—Todo a su tiempo. Sé de lo que hablo.
Joder, esa chica no tenía remedio ninguno, no sólo eraterca como una mula, sino que también sabía qué tono utilizar en unaconversación para sacar de quicio a los demás. Sin levantar la voz, ya habíaconseguido desquiciar a Jacob, así que, posiblemente Dexter ya estuvieratirándose de los pelos.
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INMUNIDAD.
Mystery / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
