Capítulo 96: Entre el silencio

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Brie le pidió a James que siguiera hablando para no asustar al espía. Obedeció, él empezó a hablar mientras la chica se acercaba sigilosa hasta la puerta, abriéndola de golpe y encontrándose cara a cara con Dexter otra vez, que lo había escuchado absolutamente todo. James se levantó también, yendo hacia ambos, sabía que se iba a armar un buen jaleo después de aquello.

⸺¿Qué sabes? ⸺preguntó Brie⸺.

⸺Todo ⸺respondió Dexter⸺.

Acabó de hablar, un fuerte puñetazo fue a parar a la cara de Dexter seguido de otro y otro hasta que este último, logró estampar su cuerpo contra una de las paredes.

⸺¡Te voy a matar, Dexter! ¡Te lo juro! ⸺gritaba ella, histérica porque sabía que utilizaría esa información en su contra para joderla junto a Mac⸺.

James se puso en medio de los dos antes que elegir agarrar a Brie para separarla, pidiéndole a Dexter que se largara de allí y que luego hablarían a solas. Dexter se limpió la sangre de la nariz y se fue en silencio sin decir ni una palabra, conmovido por la historia de Brie sin entender muy bien el verdadero porqué. Al reunirse con Mac en casa, su hermano mayor lo recibió sonriendo con amplitud a pesar de ver los primeros hematomas en su cara por los golpes que había recibido.

⸺¿Y bien? ⸺preguntó Mac, ansioso⸺. ¿Qué sabes?.

Dexter, que miraba el suelo, alzó la mirada perdida hasta encontrarla reflejada en los ojos de su hermano.

⸺Nada ⸺respondió Dexter, mintiendo⸺.

La sonrisa de Mac se borró por completo, lanzando un golpe con el puño cerrado al pecho de su hermano, que se quedó unos segundos sin respirar hasta que reaccionó y se lanzó a darle un golpe, pero Mac sabía defenderse mejor y lo inmovilizó junto a una de las paredes.

⸺Estoy empezando a pensar que no vales lo suficiente. Eres el único que la puede joder en nombre de los dos, a ver si espabilas.

Era tan cobarde, que tenía que utilizar a Dexter para hundir la vida de Brie a como diera lugar. Y no obstante, en esta ocasión en la que tenía el poder de cumplir la sedienta sed de venganza de su hermano, decidió echarse atrás fingiendo que no había escuchado nada. Se llegó a preguntar y una y doscientas veces por qué en el último momento, decidió mentir a su hermano por defender el honor y el secreto de Brie. Pasaron las horas, Brie ya estaba en casa, en la cocina sentada sobre una mesa vacía, malhumorada e intentando calmar esas ganas de matar de una vez a Dexter y después a Mac sin tan siquiera parpadear. La puerta de casa sonó un par de veces, Brie se levantó y abrió, sus ojos aún intentaban asimilar que era Dexter quien la estaba visitando.

⸺¿Vienes a reírte de lo que ya sabes que me pasó? ⸺preguntó ella⸺.

⸺No. Sólo venía a decirte que no se lo diré a nadie. Ni siquiera a Mac.

Brie arrugó las cejas, a decir verdad parecía sincero en sus palabras y por la forma en la que gesticulaba al decirlas, ni siquiera era capaz de mirarla por vergüenza. En su cara vio golpes que sabía que no eran los que le había dado, por lo que supo enseguida que se peleó con Mac para proteger su secreto.

⸺¿Debería darte las gracias? ⸺preguntó ella⸺.

⸺Ni las quiero, ni las espero.

⸺Bien, pues ya te puedes ir por donde has venido.

Brie fue a cerrar la puerta y la mano de Dexter se interpuso en aquel cierre, volviendo a abrirla mientras los dos se miraban en silencio, una situación bastante extraña. Los dos se examinaron de frente unos segundos hasta que fue él quien se largó, dejando a Brie todavía con la puerta abierta viéndolo marchar fuera de Sheller, al bosque para estar a solas.

***

Las cosas en Sheller se fueron complicando con el paso de los meses: la comida escaseaba, lo que provocaba fuertes peleas y discusiones entre todos los miembros de la comunidad por las indecisiones de quién salía a cazar cada día a pesar de que Dexter y Brie eran los cazadores que más provisiones aportaban al grupo, ya que eran los más expertos y los que más se conocían el terreno. El inconveniente, era que cada vez era mucho más difícil encontrar comida, era como si los propios animales estuvieran en peligro de extinción o ya ni siquiera existieran. El desorden y la desesperación ya habían visitado la comunidad, incluso corrían rumores de que un ejército de caminantes se acercaba desde el Sur hacia ellos, lo que significaba dos cosas: huir o luchar para defender el lugar hasta el final. Una mañana de agosto, Dexter y Brie habían sido los elegidos para salir a por provisiones al bosque y hacia donde hiciera falta, James les había exigido un mínimo de presas, así como también les pidió no volver hasta tenerlas. Su tono sonaba estricto y autoritario, pero el desborde hizo apoderarse de todo el mundo, incluso Jacob y Brie discutían bastantes veces al día, por no contar las veces que lo hacía con Dexter, con el que aún no lograba llevarse bien, claro que ninguno se lo ponía demasiado fácil. Ella se equipó con lo mejor que tenía para poder regresar con las manos llenas y alimentar a toda esa gente que cada vez se moría más de hambre. A parte de sus armas, llevaba una cuerda blanca de larga longitud y gruesa y un par de redes de caza para poner trampas. En silencio, los dos salieron por la puerta principal, ya habían hablado por encima hacia dónde debían ir ya que Brie parecía conocerse mucho más el terreno que el propio Dexter gracias al mapa que le entregó Ellen. Se pararon al cabo de unos diez minutos caminando, según Brie, se estaban desviando por el camino más peligroso.

⸺¿Bromeas?. He venido cientos de veces por este lado ⸺dijo Dexter⸺.

⸺Iremos por el Este, aún nos faltan varias zonas que recorrer ⸺respondió Brie⸺.

⸺Y yo digo que es mejor por el Oeste.

⸺A mí lo que tú digas no me interesa mucho, la verdad. Pero si quieres hacer las cosas bien, es mejor ir por donde yo digo.

⸺En ese caso vete tú solita.

Él le dio la espalda, Brie dio una patada a la arena, arrastrando piedras que fueron a parar a las botas militares que Dexter llevaba puestas.

⸺Deja de hacer el imbécil y vámonos por aquí ⸺dijo ella⸺.

Dexter se volteó, poniendo el dedo índice sobre la frente de la contraria pudiendo dar un par de toques hasta que ella lo apartó de un empujón colocando un pie sobre su estómago y echándolo hacia atrás.

⸺Tú lo has querido. Que te den ⸺dijo Brie, dándose la vuelta para marcharse⸺.

Cada uno tomó su camino, ni siquiera en malos tiemposeran capaces de llegar a un acuerdo por el bien de toda una comunidad que seiba haciendo cada vez más fuerte. En realidad, ninguno se alejó demasiado delotro, pero Brie se encargó de elegir la zona perfecta donde empezar a colocarsus trampas una por una con la ayuda de la cuerda, de las redes y de inclusosus flechas. 

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