Pasó una hora después de que se esfumara esa silueta misteriosa, Brie tenía sueño y necesitaba descansar, así que subió escaleras arriba con cuidado de no hacerse daño, yendo hasta su habitación donde cayó completamente rendida a los cinco minutos de posar su cuerpo sobre la cama. Por la mañana temprano, sobre las nueve, Brie abrió los ojos sobresaltada, escuchaba voces en el exterior de la casa que se aproximaban. Levantó su cuerpo, pensando que podría ser alguien conocido que pudiera ayudarla. Se asomó por la ventana sin discreción, observando a cinco hombres con uniformes negros y gorros de lana del mismo color que se acercaban a las puertas de su casa bien armados con rifles de asalto y TMPS, no podrían ser aficionados. Uno de ellos alzó la vista arriba, viendo a la chica asomada, señalándola después con el dedo índice captando la atención del resto de compañeros.
La puerta de casa comenzó a sonar a causa de fuertes patadas, aquello no podía ser bueno, iban a por ella. Abrió la ventana para saltar, pero estaba demasiado alto para ella, así que, intentó jugar al despiste con esa gente, cortándose otro trozo de su camiseta para colgarlo en la ventana simulando una fuga, como si su camiseta se hubiera enganchado al saltar. La pulsera de piedras verdes se le descolgó de la muñeca, fue a cogerla pero no había tiempo, acababan de reventar la cerradura. Amarró su arco con su aljaba, escondiéndose con ellos debajo de la cama. Pocos segundos después entraron en su habitación sin ver a nadie, yendo directamente a la ventana viendo el trozo que Brie cortó de su camiseta.
—¿Ha saltado? —preguntó una voz—.
—Eso parece. ¿Qué dice tu GPS?.
Uno de ellos abrió una mochila, sacando una especie de teléfono.
—Aquí dice que la chica sigue en esta habitación.
El corazón se le aceleró de golpe, la tenían controlada y no sabía cómo. Uno fue a asomarse debajo de la cama, pero recibió un par de golpes en la espalda de uno de sus compañeros con la pulsera de la chica.
—Se le ha debido caer antes de que saltara. ¡Ahora ya no sabremos dónde estará! Maldito muerto de hambre, me aseguró que sus pulseras eran eficaces, de fuerte cadena.
Claro, Brie lo entendía ahora. No todo, pero casi. Le habían pagado al vendedor de pulseras para que Brie se quedara con una de ellas para tenerla controlada bajo un chip. La pregunta era: ¿por qué?.
—No debe andar lejos. Encontradla y ya sabéis las órdenes.
Bajo la cama, Brie les vio salir a todos y a cada uno de ellos a toda velocidad para buscarla. Salió de su escondite aliviada y nerviosa al mismo tiempo. No sabía qué hacer si quedarse en casa o salir, pero sabía de sobra que su casa ya no era un lugar seguro. ¿Tendría algo que ver su salvador con esa gente, o sólo intentaba advertirla?. Abrió los armarios de su habitación, cogiendo una mochila negra bastante grande para meter ropa y comida, intuyó que su viaje sería largo. Luego de haberse preparado, agarró con fuerza el móvil, lanzándolo contra la pared rompiéndolo en mil pedazos por si la encontraban a través de él. Aún faltaba algo muy importante: dejarle un rastro a Paul por si iba a buscarla algún día. Cogió un bolígrafo, arrancando una hoja de una de sus libretas del colegio y decidió ponerle una nota como pista de que estaba viva:
"Me persigue gente extraña: hombres vestidos de negro. Quieren algo de mí que no sé qué es. Tengo que irme de aquí, mi casa ya no es segura para nadie. Pero estoy viva, Paul. Te sigo esperando, sé que algún día vendrás a buscarme. Ahora sigo un camino incierto, no sé adónde ir y tampoco tengo ni idea de supervivencia. Pero sí que tengo algo por lo que sobrevivir: mi familia y amigos. Si algún día lees esta nota, rómpela y extiende los trozos por mis sábanas. Tal vez si estoy cerca, pueda saber si estás vivo y, si es así, te prometo que te buscaré hasta que nos encontremos. Brie."
Dejó la nota sobre la cama, cerrando después laventana para que no se la pudiera llevar el aire. Llegó el momento de huir dela que había sido siempre su vida. Mientras estuvo escribiendo la nota, algo ledecía que Paul ya no estaba vivo, tardaba demasiado en regresar. Lo sentía tanlejos como su voz cuando la escuchó por última vez. A pesar de que seguía sinhaberse enamorado de Paul, lo extrañaba y le dolería su muerte tanto como sifuera de su familia. Él siempre estaba atento a ella, a sus necesidades,comprendía sus dudas, sus cabreos, respetaba cada una de sus decisiones. PeroBrie era diferente a él, nunca se había enamorado en serio de nadie, era comosi su corazón se hubiera cerrado con más de cien candados y se hubiera rociadode cemento para que nadie pudiera acceder a abrir la llave de los candados. Eracapaz de querer hasta las trancas, de coger cariño a las personas y de nuncadejarlas caer, pero no era capaz de amar, tal vez porque nadie logró romper lascapas de cemento de su duro corazón para después, con delicadeza, poderdeshacer los candados que la tenían retenida. Se colocó la mochila a la espaldacon su arma en mano y salió por la puerta con cuidado, observando las casas desus vecinos diciéndoles adiós mentalmente con nostalgia. No tenía ni idea de ladirección que habían cogido esos hombres para que Brie pudiera ir por lacontraria e intentar no cruzarse por mitad del camino. Estuvo indecisadeterminados segundos, cogiendo finalmente la dirección de la derecha, buscandoalgún refugio que estuviera bastante lejos de las puertas de su casa. Seintrodujo casi en el corazón de la ciudad, caminando durante un par de horasbajo el silencio de las calles siempre que no se topara con una de esas cosas,a las cuales se dedicaba exclusivamente a empujar o a esquivar para despuéssalir huyendo de allí. El dolor de su tobillo era casi nulo, apenas sentía naday podía correr con cierta libertad. No muy lejos de una cafetería, comenzó aescuchar disparos y alborotos, deteniendo sus pies por completo mirando a todoslados para intentar averiguar de dónde venían los ruidos.
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INMUNIDAD.
Tajemnica / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
