Las manos de Brie empezaron a moverse despacio, después, el seguro de una pistola resonó por toda esa habitación, la persona misteriosa estaba a la expectativa por si tenía que pegarle un tiro a la chica, pero respondía de manera correcta a todos sus movimientos. Brie se llevó las manos a la cara, tocándola una y otra vez antes de abrir los ojos y ver frente a ella, a una mujer de estatura alta, pelo castaño y encrespado, su cara era inexpresiva y delgada, sus ojos negros y abultados miraban la figura postrada de Brie, dejando ver tras su boca, sus blancos y desiguales dientes. A simple vista, aquella mujer parecía antipática, hosca y hasta cazurra por la expresión de sus ojos, sin embargo, su ropa era sencilla y tenía ciertas manchas de sangre también. Creyó que tenía delante a una mujer de armas tomar, a una superviviente única.
—¿Estoy muerta? —se atrevió a preguntar Brie, con la mirada perdida—.
—No lo creo. De ser así, estarías intentando comerme —respondió la mujer tras soltar una leve carcajada—.
—Me mordieron...
—Pero tú no vas a morir, Brie.
Otra vez la misma situación, otra vez había caído en manos de una desconocida que la conocía.
—Perdona, ¿quién coño eres tú?. Estoy harta de este juego —replicó Brie—.
—Tu inmunidad es la razón por la que muchos te buscan. Y por cierto, soy Ellen.
—¿Inmunidad? O estoy soñando, o tú eres una puta chiflada.
Brie hizo el esfuerzo pesado de levantarse de aquella cama, cojeando hasta la puerta para irse.
—Eres la hija de Lexie y Chandler, ¿no es así? —preguntó Ellen—.
La rubia se detuvo por completo, volteándose para mirar los ojos negros de esa mujer.
—¿Ahora sí prefieres escucharme o largarte?.
—¿Qué sabes tú de mis padres?.
—Reposa y después te contaré todo lo que quieras saber.
Finalmente, Brie decidió quedarse para escuchar lo que Ellen tenía que decirle, si esa mujer era de fiar y de los buenos, tendría la oportunidad de saber lo que tanto tiempo había deseado. Volvió a tumbarse sobre la cama, la herida estaba bien vendada y curada y apenas tenía fiebre. Desde luego, si era verdad que era inmune, estaba siendo cierto. Ellen estuvo observándole la herida muy de vez en cuando, curándola cada dos horas, ya que podría correr el riesgo de infectarse y de amputación del pie. Le llevó la cena a la cama, a simple vista parecía apetecible y olía de maravilla, pero para el paladar, la sensación era todavía mejor y más gustosa. Al terminar de cenar, Ellen se llevó los cubiertos a la cocina y se sentó a su lado sobre una silla recién barnizada que brillaba más que un diamante o zafiro. Las dos se miraron seriamente en silencio antes de que Ellen comenzara a contarle toda la verdad.
—Yo trabajaba junto a tus padres en unos laboratorios secretos de Atlanta para Theodore Lauper, un poderoso científico que tiene bajo control cada empresa. Él es el causante de la expansión de este virus. Sólo ciertas personas sabían qué tramaba realmente Theodore, nosotros sólo éramos simples trabajadores que cumplíamos órdenes a distancia sin tener ni idea de lo que sucedía. Sin embargo, tu madre escuchó una conversación por accidente y se lo dijo a tu padre. Fue ahí donde, en secreto, empezaron a crear la cura contra el virus y yo los descubrí. Les prometí que no diría nada y eso hice. Lexie y Chandler sabían la fecha exacta en la que el virus se expandiría, así que, sin tener ni idea de si el antivirus era eficaz o no, lo probaron contigo mientras dormías. Fueron descubiertos tras haber dejado indicios de productos químicos que Theodore no había autorizado más informes que delataban lo que tus padres estaban fabricando, informes de los que yo me deshice cuando me fui. Para verificar si eras inmune, te estuvieron siguiendo por medio de un chip en una pulsera y decidieron ir a por ti cuando realizaste la primera llamada de socorro horas después de que las cápsulas de gas y virus se rompieran contra los suelos de Atlanta. Theodore se llevó a tus padres pero... No apostaría por sus vidas, seguramente ya no estén vivos.
Brie escuchaba atónita el testimonio de Ellen, descubriendo la mentira tan grande en la que Brie había estado viviendo durante diecinueve años a punto de cumplir los veinte. Chandler y Lexie nunca habían sido médicos, sino científicos y culpables del Apocalipsis Zombi.
—¿Me estás diciendo que mis padres trabajaron para la elaboración del virus que se ha cargado la mayor parte de la población?.
—Todos los que trabajábamos para él colaboramos con el plan apocalíptico. Pero no sabíamos qué estábamos haciendo, Theodore nos mintió. Tus padres fueron los únicos que tuvieron agallas de plantar cara a ese psicópata y crear la cura a sus espaldas. Gracias ellos eres la única persona inmune a este virus y, gracias a ti, toda la gente que quede con vida puede salvarse.
—Encontré una placa plateada con una frase extraña que hablaba de Osiris; un Dios egipcio y un colgante con un triángulo grueso y dorado bajo el colchón de su cama.
—Y, ¿sabes lo que significa?.
—No, pero tú sí. Así que dime dónde cojones está esa organización.
—Esa organización se llama Osiris.
—No te he preguntado por el nombre, sino por su paradero.
—No puedo, tus padres me pidieron que jamás te lo dijera. Además, no es Osiris la organización que debes buscar, sino otra muy distinta que te busca para protegerte y porque tú, enseñando ese colgante y esa placa, les proporcionarás el lugar de Osiris. Sola no puedes con esto.
—Ya sé... Un soldado me encontró y quiso protegerme, pero nos descubrieron y él perdió el contacto.
—Osiris tiene muchas bases militares por ahí que andan en tu búsqueda. Quieren extraer de ti la inmunidad y borrarte del mapa. Pero yo estoy aquí para otra cosa, así que debes confiar en mí.
Brie la miró con atención, se notaba que ya no era la niña tonta de antes, sino alguien más dura y más valiente que estaba dispuesta a llegar hasta el final.
—¿Qué quieres de mí? —preguntó Brie—.
—Enseñarte a sobrevivir —respondió Ellen—.
—Yo ya sé sobrevivir.
—Me temo que no. Cuando fui consciente de que el fin del mundo estaba cerca, me preparé yo sola por mi cuenta y aprendí a dominar cada arte marcial y cada arma. Eso es lo que te enseñaré a ti; a ser imparable, impredecible, inmortal. Para que cuando llegue el día de enfrentarte a Osiris estés lista.
Brie sonrió de medio lado, los planes que Ellen teníapreparados para ella eran pura aventura, una oportunidad para vengarse de todoslos que le habían hecho daño en el pasado y un escudo para protegerse de posiblestraidores y de gente que quiera ir a por ella. Al fin, Brie sería la mujerinvencible que siempre había querido ser.
ESTÁS LEYENDO
INMUNIDAD.
Misterio / Suspenso< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
