Mac fue el primero en adelantarse, cogiendo una a una las ramas viejas y secas hasta llenarse por completo las manos. Brie miraba el paisaje sin hacer nada, quedando prendada ante aquella belleza sin igual. El chasquido de los dedos de Mac hizo despertar a Brie de su sueño con los ojos abiertos. Se acercó a otro árbol para llenarse las manos igual que su compañero. Cuantas más ramas cogieran, mucho mejor para el mini equipo que formaron. De camino a la cabaña, Mac quería continuar hablando con ella, saber algo de su pasado o de su vida como campeona de Atlanta.
—¿Llevas con tu amigo desde que todo esto empezó? —preguntó él—.
—Prácticamente sí. Perdí a alguien especial y mis padres están desaparecidos. Estuve viviendo sola un mes y luego encontré a Chris.
—¿Y qué coño hacía un soldado en la ciudad? Seguro que tiene algo que ver con la expansión de esta jodida pandemia. Algún secreto, no sé. Lo percibo.
Brie negó con la cabeza, pero pensando después y analizando con detalle las palabras de Mac. Si aquella noche, aquel helicóptero no hubiera sido derribado, ¿dónde estaría ella ahora?. Por un momento dudó si estaba acompañada por el enemigo, y sin embargo, Chris no se había portado mal con ella en ningún momento, quitando la parte en la que la amenazó con una pistola. Mac sabía que Brie estaba pensativa después de lo que le había dicho y, para él, eso era un buen comienzo.
—¿He dicho algo que...? —preguntó Mac—.
—No, para nada. Es que me han venido a la mente viejos recuerdos.
Siguieron caminando, Brie sintió la curiosidad por saber la historia que Mac llevaba a rastras, intentando también sacar información por si había algo sospechoso que pudiera perjudicar en general.
—Cuéntame, ¿qué te pasó a ti? —preguntó Brie—.
—Yo perdí a mis padres hace años. Mi madre murió cuando Dexter y yo éramos niños. Luego mi padre no quiso hacerse cargo de nosotros. Nos cuidamos el uno del otro. Sin embargo, Dexter es algo más distinto a mí. Él quería triunfar, ser una estrella. Quería ser como tú, el mismo deporte, las mismas aspiraciones a campeones mundiales... Pero nunca pudo ser posible. Creo que eso lo frustró de alguna forma y ya no volvió a ser el mismo.
Mac estaba echando pestes a su propio hermano, echándole la culpa por su fracaso como deportista de su frustración, cuando fue el propio Mac quien lo cohibía, quien lo hizo de hierro, un puro hombre de odio. Brie escuchaba asombrada, jamás esperaría que el hermano de Mac quisiera ser arquero.
—Eso sí lo siento, puedo llegar a entender lo que se siente cuando tu devoción por ser deportista no te lleva donde tú quieres... — dijo Brie—.
—Aunque yo sé que practicaba a escondidas para que yo no lo viera, creía que no lo iba a comprender.
—Vaya, tal vez algún día pueda competir con él gustosamente.
—Sí, te caería genial —dijo Mac, con ironía sin que ella lo notara, pues Dexter no solía caer bien a nadie—.
Siguieron caminando hasta llegar a la cabaña, Brie depositó las ramas en un rincón fuera de la misma y se acercó a Chris corriendo, pues se hallaba tumbado con los ojos cerrados. Llegó hasta él, dándole un leve tortazo en una de sus mejillas, despertándolo al instante.
—¿Qué haces? —preguntó Chris—.
—¿Cómo que qué hago? De nada por despertarte.
—Estaba durmiendo, nada más.
Mac rió a carcajadas al ver la escena de aquellos dos, que se llevaban como el perro y el gato, todos los días tirándose trastos a la cabeza cual matrimonio en plena crisis.
—Joder, ¡que te den! No me volveré a preocupar más por tu salud —replicó Brie levantándose del suelo, apartándose de Chris—.
Chris necesitaba despejarse un poco, no solía ser despertado de una bofetada con contundencia. Pronto volvió a poner los pies en la Tierra, viendo todas las ramas que consiguieron en apenas una hora.
—¿Cómo te encuentras, Chris? —preguntó Mac—.
—Genial... —respondió—.
Chris supo que Brie le había dicho cuál era su nombre, no había otra posibilidad y era obvio. No se enojó con la chica, tarde o temprano todos tendrían que conocerse. Entre los tres, pusieron piedras alrededor de las ramas, después, las prendieron con un encendedor hasta que todo empezó a arder desprendiendo calor. Brie abrió su mochila, cogiendo los muslos de pollo rellenos todavía crudos que consiguió en aquella tienda cuando el carnicero infectado se lanzó a comérsela. Chris y Brie clavaron cada muslo en un palo para asarlo en el fuego, dándoles la vuelta muy de vez en cuando para que se hicieran bien y pudieran degustarlo. Mac hizo algo parecido, sacando unas chuletas que también clavó en un palo, haciéndolo de la misma manera que los otros dos.
Todos comieron en silencio durante unos cuarenta minutos, todo estaba tan delicioso que era mejor comer que hablar. Después, Brie fue la primera en levantarse de alrededor de la fogata, cogiendo una de las mantas que Mac les prestó, metiéndose dentro de la cabaña, arrinconándose en una esquina llena de escombros, viendo las paredes con grietas, preguntándose qué habría antes allí, pues parecía que aquello perteneció a alguien hace ya varios años. Entre pensamiento y pensamiento, se quedó dormida, estaba agotada tanto físicamente como mentalmente. Mientras tanto, los otros dos se quedaron fuera al pendiente de que las llamas no cesaran, pero apenas quedaban ramas con las que avivar el fuego, así que Mac volvió a retirarse en busca de otras más grandes que no tardaran tan poco en arder. Minutos más tarde, al ver que apenas quedaban llamas, Chris se acercó a su mochila, sacando de ella su antiguo uniforme militar, lanzándolo a la hoguera tras contemplarlo unos segundos. Sabía que su etapa como soldado estaba desapareciendo a la misma velocidad que su uniforme se quemaba, y sintió una ligera nostalgia que lo invadió por dentro, recordando a sus compañeros, a los únicos que recordaba, pues él había sido criado en un orfanato a los seis años después de haber perdido a sus padres en un accidente de tráfico. Sin más, se retiró yendo a la cabaña con cuidado de no despertar a Brie al entrar, sentándose frente a ella mientras la veía dormir, pensando en el papel tan importante que representaba para el mundo. Brie tuvo suerte de encontrarlo, ya que encontró al bando aliado que en verdad, sí pretendía ayudarla. Chris estuvo decidiendo si contarle o no la verdad, pero tampoco tenía ni idea de si sus padres estaban vivos ni dónde estaban. Finalmente decidió no decir nada, ya que si Brie supiera quién era en ese momento de su vida en el que todavía no había aprendido a defenderse, sería más complicado hacer control de ella. Mac ya hubo llegado con ramas más largas y gruesas, pidiéndole a él que esta vez, se encargara de prender las ramas. Toda conversación empezó entre susurros para evitar despertar a Brie, pero poco a poco comenzaron a elevar el tono sin pensar en ella, solamente en ellos dos, un duelo para ver quién de ambos quedaba por encima del otro. Brie despertó, escuchándolos antes de que se dieran cuenta de que ya estaba despierta. Minutos más tarde, Brie se levantó pasando en medio de los dos, saliendo al exterior para encargarse ella misma de echar las ramas al fuego. Chris salió tras ella, intentando ayudarla y como no, Brie se la negó.
—Ahora sí, ¿no?. ¿Por qué no en vez de discutir lo haces y ya? Me tenéis harta —dijo Brie—.
Chris no le hizo caso, simplemente se limitó a ayudarla a pesar de que ella se opusiera. En el fondo, era lo que Brie quería: que le echara una mano.
—Gracias. Puedes descansar, yo me quedaré aquí — dijo ella—.
En ese momento, Brie miró bien a fondo la hoguera,viendo entre la ceniza un trozo de uniforme casi a punto de quemarse. No dijonada, disimuló no haberlo visto para no tener que preguntarle, sabíaperfectamente que él sentía mucho haber dejado de ser quien era. Chris se metiódentro junto a Mac, la chica se quedó sentada frente a la hoguera notando pocoa poco cómo sus pulmones se iban cargando de humo y su ropa cogiendo olor aramas quemadas, pero al menos, estaba caliente y no pensaba moverse de allíhasta la hora de cenar.
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INMUNIDAD.
Bí ẩn / Giật gân< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
