El frío ya hubo cubierto la ciudad de Atlanta, Brie se abrigaba como le era posible. Una noche, cuando llegó la hora de dormir, el colchón se rompió por varias partes, intentó seguir durmiendo sobre él pero los muelles rotos se le clavaban en la espalda como si estuviera tumbada sobre rocas. No tenía más remedio que salir a por otro nuevo cuando más peligrosa era la ciudad. Dejó su mochila sobre el escritorio, sacando de ella el cuchillo que se quedó de la casa anterior donde consiguió el viejo y ya roto colchón. También dejó el arco y las flechas, no creyó necesario partir con el arma por ahora. Abrió la puerta de la relojería, sus ojos se fijaron en todas las direcciones, viendo a lo lejos, algo sospechoso. Tenía cerca un pequeño parque que antes se llenaba de niños, había algo o alguien reposando sobre uno de los bancos de madera. Conforme se fue acercando, pudo comprobar que la persona que estaba ahí, era el mismo hombre que la había estado siguiendo y que, por lo visto, seguía vigilándola. Brie sacó su maravilloso cuchillo para intentar intimidarlo de espaldas, el muy insensato se quedó durmiendo con toda la cantidad de infectados que había por ahí. Él tenía sus armas en el suelo, Brie las retiró de su alcance antes de colocar el filo del cuchillo bajo la garganta de su vigilante sin verle todavía la cara.
—¿Por qué me estás siguiendo? Sé que eres tú —dijo Brie, algo tensa—.
El chico abrió los ojos al escuchar su voz, sonriendo de medio lado sin sentir ningún tipo de intimidación hacia la rubia.
—Me has descubierto....Finalmente has venido solita hasta mí —respondió él—.
—¿Qué quieres de mí?.
—Tienes que venir conmigo, te llevaré a un lugar seguro.
—¿De verdad? Pues siento mucho tener que rechazar tu invitación.
—¿Quién ha hablado de invitación? Vendrás conmigo te guste o no.
—Deberías tener cuidado, tienes el filo de un cuchillo rozando tu garganta.
Él lanzó una risotada divertida y, con rapidez, agarró la muñeca de Brie, retirando el cuchillo de su garganta, tirando después de su brazo para ponerla cara a cara junto a él. No podía ser, ella lo reconocía, era el mismo soldado con el que mantuvo palabras en la puerta de la Universidad.
—¡¿Tú?! —dijo Brie, perpleja—.
—Veo que te acuerdas de mí.
—¿Me vas a soltar?.
—Lo siento, pero tengo que llevarte junto a mi organización. Eres muy importante para el mundo, Brie.
Los ojos de la chica no eran capaces de parpadear, incluso se quedaron secos. Ese hombre sabía quién era.
—¿Cómo has sabido mi nombre? ¿Y qué es eso de la organización y de que soy importante para el mundo? —preguntó ella—.
—Mejor que no sepas nada.
—Genial...No pienso mover mis pies del suelo, ¿con qué derecho te crees para darme órdenes?.
—Si yo me voy ahora, otros te seguirán y puede que te acuerdes de mí. Conmigo estarás bien.
—¿Y eso me lo garantizas tú? No puedo irme, mis padres siguen desaparecidos.
—Olvídate de tus padres, posiblemente nunca los vuelvas a ver.
Eso desató la ira de la chica, que intentó deshacerse del joven soldado dándole golpes en el pecho, pero no lo logró.
—Si sabes dónde están debes decírmelo —insistió Brie—.
—Mi misión no es esa, cállate de una vez y déjame hacer esto por las buenas.
—¿En serio crees que te lo voy a poner tan fácil?.
—No me dejas elección. Y ahora, a dormir.
Brie arrugó los ojos, mirándole como si estuviera loco. Notó como la mano del soldado se posó sobre su cuello, pellizcándolo suavemente, cayendo rendida en sus brazos totalmente desmayada. Trucos del ejército, supongo. Una vez la tuvo en brazos, caminó hacia un matorral para esconderse junto a ella antes de que algún infectado pasara por allí. El soldado, sacó su teléfono móvil bastante grande, marcando una especie de código que no parecía un número de teléfono. Unos segundos después, apareció sobre la pantalla táctil, una mujer con otro uniforme militar con una gorra de camuflaje tapando su melena negra.
—Chris, ¿la tienes? —preguntó la joven—.
—Aquí conmigo.
—Enviaremos un helicóptero a la azotea más cercana a la que estés, ¿me recibes?.
—Te recibo, Sara.
—Bien, estate atento y cuida de ella. Corto y cambio.
La imagen de Sara empezó a verse difusa hasta desaparecer de la pantalla, aquella gente tenía aparatos tecnológicos avanzados y precisos, útiles y nada lentos. Chris volvió a guardar aquel aparato en su mochila y asomó la cabeza para buscar la azotea más cercana, divisándola a pocos metros de allí. Para asegurarse de que Brie no intentaba escapar, sacó unas esposas de llave, encadenando sus muñecas sin fuerza para que no le hicieran daño. Chris era un soldado de veintiocho años, de cuerpo esbelto, brazos musculosos y de un físico perfectamente preparado. Su pelo castaño había crecido algo más que la última vez, sus ojos eran del mismo color del agua caribeña: azules y transparentes, brillantes y hermosos. Su mirada era atractiva, una nariz respingona y labios algo gruesos y rosados. Parecía un chico sacado de película. Estuvo observando a Brie hasta que la chica se despertó cinco minutos después con un ligero hormigueo en la cabeza y algo frío y metálico que le impedía la movilidad de sus articulaciones. Cuando sus ojos vieron las esposas, se puso nerviosa e intentó deshacerse de ellas haciéndose daño, pero Chris la detuvo.
—Acabarás rompiéndote las muñecas como sigas así —dijo él—.
—No creo que eso sea peor que estar aquí —respondió Brie—.
—Eres tú la que se está haciendo daño por pensar que yo te lo puedo hacer.
Brie paró por completo, estaba batallando a ciegas, intentando ganar al vencedor ya proclamado. Sin llaves no podría quitarse las esposas. Hubo una pequeña pausa hasta que fue Chris quien se deshizo de ella.
—Entonces, ¿no sabes nada de tus padres? —preguntó él—.
—Aunque lo supiera jamás te diría dónde están.
—¿Ni aunque fuera yo el único que puede salvarlos?.
Brie miró aChris de arriba a abajo, intentando estudiar sus movimientos, sus gestos, peroparecía que un soldado sabía ocultar bien sus segundas intenciones.
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INMUNIDAD.
Mystery / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
