1a NOVELA de la Saga: Las Hermanas
El único deber que tenemos con la historia es reescribirla.
Oscar Wilde.
Nunca mejor dicho
#1 ella (27/02/2021 - 30/03/2021)
#1 otomano (21/07/21 -
"Silencio antes de nacer, silencio después de la muerte, la vida es puro ruido entre dos insondables silencios." Isabel Allende
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
2 de diciembre de 1603 17:30
Todos estamos esperando fuera de las puertas del ala de los médicos, desde donde los gritos de Mahfiruz retumban. Yo no puedo evitar pasear por el pasillo con nervios, a lo que mi madre responde con una sonrisa.
- Tranquilizante hijo mío- me dice, deteniéndome un momento - Tu hijo va a estar bien.
A decir verdad, lo que quiero es ver a Defne.
Entonces, un llanto sale de la habitación, y me detengo, junto a mi corazón, por un momento.
Ese llanto es de mi bebé.
Las puertas se abren inmediatamente y una doctora sale por ellas y hace una reverencia.
- Enhorabuena su Majestad - anuncia la doctora - Mahfiruz ha dado a luz a un Şehzade. Que Allah lo proteja y lo haga crecer junto a usted.
Mi madre me abraza con fuerza y se gira hacia sus criadas.
- Traed a mis hijas ahora mismo - ordena - y avisad a la Sultana Safiye y a su hija y a la Sultana Halime y a sus hijos para que vengan a la ceremonia de nombramiento del Şehzade de mi hijo.
- Enseguida mi Sultana - responden dos de ellas, yéndose con rapidez por dos pasillos.
- Señorita Dudu - llama, a lo que la mujer responde con una reverencia- Ordena que preparen dulces y sharbat* y los repartan por el harén y que lanzen monedas por el nacimiento de mi nieto.
A los pocos minutos, todos los miembros de mi familia están reunidos. Así que finalmente las puertas de la sala del hospital y allí veo a una Mahfiruz, tumbada en la cama, mientras sujeta a un bulto blanco que llora.
Mi pequeño hijo.
Me acerco con lentitud a la cama, mientras todas las presentes en la sala hacen una reverencia y Mahfiruz me mira con alegría, antes de que yo cogiera a mi hijo.
Veo sus pequeños mofletes, sus pequeños ojos cerrados, sus finos labios, que se abrian para dejarme ver el agujero negro de su boca, aún sin dientes, y su pequeña lengua mientras lloraba con fuerza.
Mi príncipe
Me doy la vuelta y le enseño a mi madre y a mis hermanas mi hijo, para después hacer lo mismo con mi tía y abuela, para finalmente enseñárselo a la Sultana Halime, y a mis hermanas Dilruba, Hatice y a Mustafá.
- Felicidades, mi querido nieto - me dice mi abuela - Por fin tienes un heredero, Allah mediante tendrá una gran salud.
- Deberíamos comenzar de inmediato la ceremonia de nombramiento de mi nieto - apremia mi madre, colocándole bien el velo a Esra, y organizando a todo el mundo en dos filas.