Traidor. II/II

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 –Buenos días, querido. –la voz de su madre rebota en la habitación. – ¿Es esa la imagen que debe proyectar el futuro rey?

Lleva la misma ropa que el día anterior, está en el centro de la cama que comparte con Steven y una botella casi vacía de ron cuelga de su mano. – ¿A qué debo el honor? –murmura contra la almohada.

No abre los ojos, pero escucha los tacones contra la alfombra y el peso hundiéndose a un lado le confirma que su madre ha llegado hasta él. –Quería ser la primera en compartirte las buenas noticias.

Su cabeza sigue con el pitido de la tarde anterior. Los músculos de sus brazos están adoloridos, aunque no tiene la menor idea del porqué. De repente algo frío es colocado contra su sien y se ve obligado a abrir los ojos. – ¿Puedo irme ya?

Su madre presiona contra su piel una bolsa zip llena de cubos de hielo, aliviando el malestar de la resaca. –Al contrario, Steven seguramente regresa por la tarde. La amenaza fue eliminada por el mismo bosque y todo está volviendo a la normalidad.

Esas son excelentes noticias, siente el alivio fluyendo por su cuerpo. – ¿Hablas en serio?

–Así es. –le deja la bolsa zip y se levanta de la cama. –El propio fuego que iniciaron les costó la vida.

Se mueve, deposita la bolsa de hielo en la mesa auxiliar y se prepara para salir. Son las mejores noticias de las que pudo haber recibido. Tomará una larga ducha, se pondrá decente y saldrá a por su esposo. 

– ¿A dónde vas?

– ¿Tú a dónde crees?

Su madre levanta una ceja, cruza las manos al frente y le sonríe fríamente. –Te dije que Steven regresa por la tarde, asumo que te gustará esperarlo. –cada palabra fue pronunciada con una lentitud escalofriante. James entrecierra los ojos, la orden implícita en la oración no le gusta en lo más mínimo. 

Recuerda lo difícil que su mamá hizo las cosas hace unas horas, esta a una sola frase de ser detenido, otra vez. –Sí, tienes razón.

–Bien. –la reina luce insatisfecha. –Una vez que este en casa y que le hayas dado la reprimenda que amerita, los veré para el desayuno de mañana. Nos prepararemos para la conferencia de prensa que se necesita para los acontecimientos sucedidos.

–Entendido. 

–James... estamos de acuerdo en que no harás ni una tontería, ¿cierto?

–Ninguna, madre. –miente.

La reina deja un beso en cada mejilla y se marcha. James corre al teléfono y trata de comunicarse nuevamente con Steven, pero en el castillo de Austria se niegan a comunicarle con el príncipe. Suspira frustrado, llamó toda la tarde, toda la noche y parte de la madrugada, cada una de las veces fue un fracaso tras fracaso. Nadie le comunico con su esposo.

Pero sigue sin rendirse, vuelve a llamar y es posible que su suerte cambie un poco. – ¿Loki?

–Su alteza, dígame cómo le puedo ayudar. –frío, plano y sumamente cortante.

–Comunícame con Steven. 

–Me temo que no se podrá, su alteza.

–Loki, pásame a Steven, quiero hablar con él. –ordena.

–Lo siento muchísimo, su alteza. –miente, mentiroso, mentiroso. –El príncipe no se encuentra disponible.

–Mientes.

–Señor... 

–Estás mintiendo, pásame a Steven. –son cerca de las once de la mañana y en Austria es medio día, Steven seguramente anda por ahí, ordenando libros o jugando con su padre, necesita hablar con él. –Comunícame con él y te aseguro que no te despediré.

Palacio [STUCKY] [STARKER]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora