Fragilidad.

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Su cerebro trataba de dar una respuesta. Sentía como desesperadamente buscaba la manera de entender aquella información. 

Se desploma al lado del lloroso príncipe y extiende su brazo por aquellos hombros que se agitan con violencia en un llanto incontrolable. Y Steven también llora porque no entiende qué diablos está sucediendo y cómo es posible. Consuela a su cuñado, le sirve agua y lo abraza hasta que se queda dormido. 

Terriblemente tentado a hacer una llamado, se detiene. Parpadea y comprende qué está a punto de llamar al responsable de todo aquello. Por Dios, esconde su rostro entre las manos y huye de la habitación.

 ¿Cómo?

Se va a su habitación y en el baño encuentra el desastre que el príncipe Anthony dejó. Las deposita en una bolsa de papel y está vez sí hace una llamada. Necesitan estar completamente seguros y así poder pensar que sigue. Santo cielo, ¡¿pero qué se supone que sigue?!

Loki aparece con las cejas juntas. – ¿Su alteza está bromeando? –Steven, en evidente estado de estupefacción, apenas asiente. –Santa mierda. –murmura el secretario y se deja caer en los sofás de la habitación. 

La noche está a punto de llegar y no pueden hacer más sin levantar las sospechas de James, que está próximo a volver. –No se preocupe, voy asegurarme que siga durmiendo y mientras pensaré que hacer.

Steven, con las manos temblorosas y fingiendo una débil normalidad, recibe a su esposo en la entrada principal. El heredero llega con la sonrisa gamberra que el alcohol le provoca y le besa hasta que le quita la respiración. 

– ¿Por qué eres tan... bonito? –le pregunta en un largo murmuro y Steven, aun con la latente preocupación, sonríe. 

No pudo  dormir, ¿Cómo iba a hacerlo? 

Cerca de la cinco de la mañana deja su habitación y va a la de su cuñado. Lo encuentra sentado, con los ojos hinchados por el llanto prolongado. No tiene ni idea por donde empezar y antes de decir una palabra, tiene que abrazar al príncipe que inicia otra vez un descontrolado llanto que parece nunca terminar.

A las siete de la mañana aparece Loki. Le dice que ha encontrado el médico que les confirmará tal noticia sin replicar. Anthony se niega al principio, pero finalmente acepta cuando Steven le asegura que lo acompañará y que confía plenamente en el secretario.

A las once de la mañana, no hay más qué cuestionarse. En las manos del príncipe descansa una borrosa foto que confirma la presencia de vida en su interior. Steven, todavía más incrédulo, se queda sin pensar, sin procesar, sin comprender.

– ¿Y James? –pregunta apenas entra al palacio.

–Tenía que presentarse en la Marina, su alteza. –contesta Charlotte. 

Le prepara un elaborado sándwich al pobre príncipe que se enrolla en el sofá victoriano. Apenas puede controlar el temblor de sus manos y entiende la gravedad de aquel asunto. Empezando por la reina, santo cielo,  si la señora llega a enterarse es seguro que rodarán cabeza. Luego estaba Peter, por Dios, ¿Qué irá a decir? ¿Qué va a hacer?

–No voy a tenerlo. –declara Anthony después de comer solo la mitad del sándwich.

El corazón de Steven se encoge inmediatamente. – ¡¿Qué?!

– ¿Cómo se supone que voy a tenerlo? –contesta de inmediato.

– ¡Es un bebé! –le asegura.

– ¡Es un embrión! –refuta. – ¿Entiendes qué no puedo tenerlo?

–Es un bebé... –repite.

–Mamá va a matarme, no de manera figurada, de manera literal... –ve el terror en los irritados ojos. –Y ella, no me dejaría tenerlo.

Está verdaderamente más aturdido y casi siente a sus neuronas aceleradas por comprender toda la información. – ¿No piensas decirle a Peter?

Las manos del príncipe Anthony ocultan su rostro e inicia con el llanto. Steven desliza una mano en su hombro. – ¿Qué le voy a decir? –pregunta entre hipos. – ¿Cómo es qué pasó esto?

–Tú... –según los que el sorprendido médico dijo es un doncel, siempre lo ha sido. –Bueno, tú... oíste lo que dijo el médico.

– ¿Pero cómo no lo sabía? 

No entiende. Bueno, son muchas cosas las que no entiende  en las últimas horas. –Anthony... antes que decidas cualquiera cosa... ¿No crees qué Peter merece saber?

El silencio es extenso, contrarrestado de vez en vez por los hipos de Anthony. –No, ¿para qué le diré sino lo tendré?

– ¡¿Cómo puedes siquiera- –Steven gruñe incapaz de terminar la oración. – ¡Es un bebé! ¡Un bebé dentro de ti!

–Steven-

– ¿No entiendes lo mágico y milagroso qué es eso? –ruge. – ¡Un pequeño bebé!

–Steven, te estás proyectando en mí. –suelta el príncipe de un tirón. –Que tú quieras un bebé y no puedas tenerlo, no significa que yo deba conservar un embrión que ni siquiera sabía que podía tener.

La declaración lo deja frío. 

En la soledad de su propia habitación, se hunde en el sofá. No es que él no puede tener un bebé, por supuesto que puede, pero su cuerpo lo hará cuando sea el momento necesario. Se recuesta ahí, abraza sus piernas y cierra los ojos, tal vez sí descansa un poco podrá pensar una solución en la que nadie salga lastimado.

– ¿Steven? –abre los ojos abruptamente. –Lo siento. –su cuñado está ahí, envuelto en un suéter demasiado grande. –Yo- estoy asustado, no debí decir eso.

Lo triste es que Anthony no dijo nada que no fuera cierto. – ¿Lo harás?

El príncipe niega. –No sé, yo... mierda, Steve. No tengo idea qué hacer.

– ¿No sería mejor hablar con Peter? –vuelve a intentarlo. –Esto es demasiado y no creo que debas pasarlo solo.

–Yo creo que... –se queda en silencio. –Steven, yo creo que mientras menos personas sepan, será mejor. 

–Habla con Peter.

– ¡¿Y qué voy a decirle?! 

–Mejor esperemos unos días, cuando superemos el shock, sabremos que hacer. –recomienda y Anthony se sienta al lado de él.

–Lamento mucho lo que te dije.

Steven niega restándole importancia, ahora no es momento de pensar que en él. Es momento de pensar en Anthony y en como salvar la vida que lleva dentro. Así que hace una llamada más.

 Así que hace una llamada más

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Palacio [STUCKY] [STARKER]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora