Capitulo 396

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Narra Malú

Salimos de la consulta de Eva satisfechos y felices. Dice que mientras me encuentre bien no hay ningún problema con que siga girando y hemos vuelto a ver a nuestro bebé. La ecografía no era necesaria, pero nos apetecía y ella ha accedido sin poner pegas. La única que hicimos, no pudimos emocionarnos juntos y teníamos esa deuda. Si me lleno de lágrimas mirando una imagen sin nitidez, no consigo a imaginarme lo que será sentir a nuestro hijo ya en mis brazos.

+ Anda, que no llores más.

Sonríe tierno besando una lagrima que recorre mi mejilla.

- Es que no me creo esto.

Señalo la foto gris que nos ha dado la ginecóloga.

+ Esta mañana echándolo todo bien que lo creías.

- Tonto.

+ ¿Vas a contárselo a tu madre?

El debe regresar a su trabajo y yo quede en comer con ella.

- No lo sé.

+ Le hará mucha ilusión.

- Ya... pero es que...

+ Va a salir todo estupendamente.

Me interrumpe.

+ Además no te digo que lo publiques en redes, pero Pepi va a dar brincos de alegría.

Lleva razón, mamá merece saberlo.

- Vale. ¿Tu vas a contarle a los tuyos?

+ Luego lo vemos.

Mira la pantalla de su móvil que lleva un rato sonando.

+ Tengo que volver a quirófano.

- Te quiero.

Deja un pico en mis labios y le veo desaparecer con pasos apresurados hacia el interior del hospital una vez más. No ha dudado en acompañarme hasta el coche.

...

...

P: Por fin niña, vienes tarde y se enfría la comida.

- Lo siento.

Le doy dos besos.

- He ido a comprar algunas cosas y me he encontrado con unas amigas. Se me ha ido el tiempo charlando.

P: Ya.

- No te enfades, anda.

P: No, si yo no me enfado, lo que pasa es que te tengo los caracoles y ya me estaba preocupando. Con lo puntual que eres tú y habíamos quedado hace 40 minutos.

- Cecilia te ha mandado recuerdos.

P: Gracias. Lávate las manos y tira para la cocina, comeremos allí.

- ¿Arroz no tienes, no?

Río al ver su cara, es un cuadro.

P: Me fui al mercado a comprarte caracoles ¿y tú me pides arroz?

- Me apetece.

P: Preocupada me tienes, chiquilla.

- No tienes de que preocuparte, mami.

P: Estas comiendo mal y eso no es normal en ti, menudo susto nos diste a todos en Barcelona.

- Que estoy bien, no seas exagerada.

P: Ya.

- Tengo algo que enseñarte.

P: ¿El que?

Me levanto y rebusco en mi bolso hasta encontrar la imagen que la hará saberse nuevamente abuela.

- Esto.

P: ¡Ay, hija! Pero, ¿qué me estás contando?

Me achucha entre sus brazos llena de felicidad, con los ojos empapados, haciendo que yo también vuelva a emocionarme.

- Estoy embarazada, mamá.

Festejo entre sus lloros y los míos. Ella sabe lo importante que esto es para mí.

P: Enhorabuena cariño mío.

- Voy a tener un bebé.

A momentos dejo de creérmelo.

P: Y lo harás tan bien como lo has hecho hasta ahora.

Sonrío agradecida. Ella lo hace orgullosa.

Solo el amor nos salvará (Segunda parte)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora