Las manos de Nathaniel pasan incesantemente sobre mi cuerpo, apretando intencionalmente los moratones de la noche anterior, este alfa ama hacer daño a los demás, parece su pasatiempo favorito.
-Abre la boca, Noah...- me obliga a ingerir una pastilla que había sobre la mesa- Es un aselador del celo...- me habla de nuevo en el oído- La diversión está a punto de comenzar.
Pasa sus manos sobre mi pecho, deteniéndose en el pezón para apretarlo- Ya está haciendo efecto-, el estómago me empieza a arder y está saliendo líquido de mi parte baja.
-Solo hace falta aflojarlo un poco más...- sus dedos juegan en mi interior haciendo que emita pequeños gemidos- Lo estás haciendo bien, por ahora...- ya he perdido la cuenta de los besos que me ha robado.
Su respiración está pegada a mí, pero él es el único que está disfrutando está situación, a mí me está empezando a faltar el aire, creo que es por esa pastilla, mi cuerpo está ardiendo.
-Abre bien las piernas, omega...- ha quitado sus dedos y me ha obligado a mirarlo a los ojos llenos de lujuria- No te preocupes, no te vas a quedar embarazado a la primera, Noah...
No sé en qué momento perdí la conciencia, no recuerdo nada más después de esas palabras, mi mente estaba completamente en blanco, ya no podía sentir el dolor en mí cuerpo.
-No te voy a marcar...- las primeras palabras que me dice cuando abro de nuevo los ojos- No quiero estar ligado a un omega tan penoso como tú.
Nathaniel está de nuevo vestido, ya han pasado horas ¿verdad? he perdido la noción del tiempo, por la ventana puedo ver que ya es de noche.
-Llévatelo, no quiero verlo...- ¿con quién está hablando?- Asegúrate que cuiden bien sus heridas, no quiero problemas en el futuro...- sus ojos me observan con asco- A los clientes no le gustan los objetos rotos...
-Entendido, señor Cross...- el mayordomo cubre mi cuerpo con una manta.
-Y tú...- agarra mi cara para que lo mire a los ojos- No debes contar nada sobre lo que ha pasado...- su mirada da miedo- O si no serás un omega muerto...- suelta mi cara y me da una patada en el estómago- ¿Has entendido?
-Sí, señor...- me cuesta hablar- lo siento.
Nathaniel sale por la puerta y nos deja a los solos en la habitación, el mayordomo se ha encargado de cubrirme bien- No quiero que el pequeño Tyrion vea esto-, sus ojos están llorosos- Lo siento mucho- Lleva mi cuerpo tembloroso hasta mi habitación, no me ha mirado en ningún momento durante el camino.
-Es un animal...- su voz suena rencorosa, yo pensaba que este hombre tenía devoción por Nathaniel- Incluso te ha hecho sangrar, pobre omega...- pasa un paño húmedo por mi cuerpo- Lo siento, Noah...
-¿Y Tyrion?- se sorprende al oír mi voz- Dime que está bien, por favor...- me sonríe.
-La beta sabía cómo actuar ante una situación como está...- deja el paño a un lado- Ahora el pequeño está durmiendo, ella está con él.
-Me alegro de que Tyrion esté bien...- mis ojos empiezan a arden- Tuve mucho miedo, estaba aterrado.
-Por favor, descansa...- cubre mis ojos con un pañuelo húmedo- Me encargaré del resto, Noah.
Las manos del mayordomo eran cuidadosas, intentaba hacerme el menos daño posible y se disculpaba todo el tiempo, lo he oído llorar en más de una ocasión aunque parecían sueños.
-Tyrion, deja dormir a mamá...- es la voz de Celia- Noah no puede jugar ahora...- el pequeño suena indignado ante las palabras de su niñera- Mamá está descansando ahora.
ESTÁS LEYENDO
Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
