CAPITULO 124

162 8 0
                                        

Noah le pidió a Jay y Taku, si se podían quedar con los diablillos, el beta no vio nada malo en la mirada del omega, le pareció que saliera con Joe, aunque al doctor le advirtió que si su hermanito venía con algún rasguño sería brutalmente castigo, Joe temió por su vida, hasta que escucho la risa de Noah, a él le había dicho lo mismo.

Antes de salir de casa, Jay abrazo a Noah, no lo vería hasta el lunes, iban a estar ocupados, en el hotel, aunque el omega dijo que dormirían en la casa de Joe, su hermanito no le creyó.

-Toma, Noah...- le dio una cajita pequeña y él se sonrojo- Se lo qué queréis hacer, así que necesitáis protección.

-Jay...- el beta puso su mano sobre su hombro, y sonrió con picardía- Solo vamos a pasar un fin de semana normal.

-Ese doctor, ha preparado una cena romántica y hay alcohol – Jay sabía lo que iba a pasar- Nunca has tomado alcohol y hay que ser precavidos.

Acompañaron a Noah al coche de Joe, el beta se había cambiado de perfume para la ocasión, y también vestía elegante, demasiado elegante, echo su pelo hacía atrás enseñado su frente, el omega se sonrojo al verlo, apoyaba su brazo sobre la ventana del coche.

-Pequeño dulce, que guapo eres...- Noah se escondió detrás de Jay, y el doctor sonrió- Tenemos que irnos, o llegaremos tarde.

-¿Dónde?

-Es un secuestro no puedo decírtelo...- Jay lo miro amenazante- No dejaré que te pase nada malo, no os preocupéis.

Noah subió al coche, después de despedirse de todos, el pequeño tesoro lloro un poco cuando vio que su mamá se alejaba, Jay lo abrazo para que se tranquilizara, aprovecharon que estaban fuera de casa, para llevarlos al parque.

Joe sonreía mientras conducía, no le había dicho a Noah donde iban, quería que fuera una sorpresa, el omega lo miraba de reojo para averiguar algo, aunque su acompañante no le decía nada.

-No íbamos a tu casa, Joe...- el beta lo miro con ternura y negó con la cabeza- ¿Dónde me estás llevando?

-Mi pequeño dulce, necesita un buen descanso, es un lugar tranquilo, que te gustará mucho...- puso su mano sobre la pierna de Noah, él podía sentir el calor del beta- No te preocupes por nada, lo tengo todo preparado.

Noah no dijo nada más, confiaba mucho en Joe, así que solo se quedó mirando el paisaje, el beta estaba feliz, había tenido poco tiempo para prepararlo, pero su hermano le dio un buen contacto para ir a ese hotel, Lander conocía a demasiada gente importante, por su trabajo.

-Noah, a partir de ahora tienes que mantener los ojos cerrados...- lo miro preocupado y Joe sonrió, la carita del omega era tan tierna- No te voy hacer nada –"aún", era demasiado pronto, no continuo la frase – Confía en mí.

-Estás muy misterioso, Joe – el beta detuvo el coche y bajo, como Noah no le hacía caso, cubrió sus ojos con su corbata- No me vas a dejar solo ¿verdad?

-Moriría antes de dejarte, solo quiero sorprenderte, mi dulce de leche – Noah se rio, muy pocas veces lo llamaba así – Además, tengo que devolverte a casa, sin un solo rasguño.

Joe entro en un camino escondido, poco a poco iban apareciendo más y más árboles, el beta pensó que se había perdido, menos más que vio los carteles que guiaban a aquel hotel, llevaba tiempo queriendo llevar a Noah ahí, ofrecían buenos masajes y había barra libre de comida, y helado, de sabores que no había probado, la suite contaba con una piscina climatizada y una pequeña sauna.

Joe quería lo mejor para Noah.

Noah quería quitarse esa maldita corbata de los ojos, no podía ver el paisaje, el beta oía como se quejaba, así que pico su mejilla.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora