CAPITULO 33

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Celia escondió a Tyrion en el baño, para que aquel omega no le volviera a hacer nada, el pequeño estaba asustado, podía escuchar los gritos aunque la puerta estaba cerrada, llamaba a Celia para que lo dejará salir, pero ella lo ignoraba, el omega la mira con una sonrisa burlona, lo que enfadaba más a la mujer, ese chico no se arrepentía de nada.

-No es tan malo...- se burló, quería provocar a Celia, si ella le hacía algo la culparían y él se libraría- Es pequeño, así que no sabe lo que le hacen, no hace falta explicarle, solo deja que traiga el dinero.

La niñera quería controlarse, el chico era menor de edad, si le hacía algo ella sería la que acabaría en la cárcel, debía pensar la manera de echarlo de la casa y luego irse de allí, no iba a permitir que Tyrion volviera a pasar por lo mismo.

-¿No querías eso? El dinero es lo único que buscabas, Celia...- se acercaba a ella para provocarla, sabía que no podía utilizar sus feromonas para atraerla, ella era beta- Tyrion es muy querido en ese lugar, incluso ha hecho varios amigos.

-Vete de aquí, Giovanni...- pronuncio cada letras de su nombre para advertirle- Antes de que llame a la policía.

-¿Qué les dirás? No tienes nada en mi contra, yo no le hecho nada a ese pequeño...- hablaba sin demostrar ninguna emoción- Yo viví lo mismo, y sigo completo.

Gio se puso delante de Celia, el omega era más alto que ella, así que la empezó a mirar desde arriba, como si ella fuera una insignificante hormiga, veía a la beta horrorosa, al principio era ella quien debía ir a ese club, pero a nadie le gusto, así que Gio llevo a Tyrion, los niños eran muy cotizados, el omega ganaba un pequeño préstamo llevando al pequeño allí, después repartían el dinero entre los jefes y le daban un poco a Tyrion, con la condición que no dijera nada.

-Tyrion consiguió mucho dinero en la primera visita...- se relamió los labios, los tenía secos por el frio- Es poco común encontrar a un niño alfa en este barrio, así que muchos clientes lo buscaban a él.

-No quiero escucharlo...- Celia se arrepentía de haberle dejado al cuidado de Tyrion, era por su culpa que había acabado así- Vete, antes de que llame a la policía...- le volvió a advertir, tenía el móvil en el bolsillo, algo que el omega no sabía- No vuelvas a hablar conmigo, ni te acerques a nosotros...

La beta empujo a Gio fuera de aquella casa, pero él se resistía, sus jefes le habían pedido al pequeño y estaba llegando tarde, si iba sin él, el que acabaría en problemas sería el omega, su única obligación era llevar a ese pequeño alfa al local, pero Celia no le iba a dejar.

-Solo necesito al pequeño...- la beta siguió empujándolo, faltaba poco para llegar a la puerta- Te lo devolveré esta noche, pero debes dármelo ahora, ellos lo están buscando...- no respondió, quería que se fuera- Fuiste tú la que vino a este barrio, sabías lo que pasaba aquí, así que debes darme a Tyrion o ellos serán los encargados de buscarte y llevárselo para siempre.

-Que se atrevan a ponerle una mano encima otra vez...- estaba realmente cabreada, con ella misma- Tendrán que pasar sobre mi cadáver para hacerlo.

Al llegar a la puerta Gio salió sin más, Celia se sintió aliviada, dejo salir a Tyrion de su escondite y empezó a empacar las cosas, quería irse de ese lugar lo antes posible, pero alguien llamó a la puerta, los golpes eran continuos y cada vez más fuertes, Celia volvió a esconder a Tyrion, sabía que algo iba mal.

-Tyrion ¿recuerdas el juego que te enseñe de los números?- el pequeño asintió, Celia le dio su móvil- Llama a la policía si no vuelve en cinco minutos,

Celia se asomó a la pequeña ventana que daba a la puerta, entonces vio que dos hombres alfas acompañaban a Gio, el omega hablaba con ellos con suma tranquilidad, uno de ellos vio en la dirección donde estaba la beta y empezó a forcejear la puerta, ella se apoyó en ella para que no pudieran abrirla y uno de ellos hablo.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora