CAPITULO 119

154 6 0
                                        

Jay estaba enfadado, hacia cinco días que no sabía nada de Taku, le enviaba mensajes al alfa y también lo llamaba, pero él no le contestaba y si lo hacía era con monosílabas, el beta estaba triste y enfadado, así que le envió un audio amenazante, sería mejor que no lo estuviera engañando con otro beta.

-Bebé, cuando papá vuelva, no le saludes...- acariciaba su barriga, mientras planeaba la venganza- Taku está siendo muy malo con mamá, dormirá en el sofá hasta que nazcas.

-Taku estará muy ocupado, Jay...- Noah se sentó a su lado, mientras vigilaba a Sky, el omega sabía lo que estaba haciendo su amigo, él lo mantenía informado de todo- Estará muy cansado, no tienes que enfadarte así.

-Noah ¿y si me está engañado? – lo miro con tristeza, el omega tuvo que mantenerse serio- La princesa y yo, nos quedaremos solos, porque su papá se marchó con otro beta.

-Ese chico, está demasiado enamorado de ti, hermanito – el beta lo miro de reojo, parecía que Noah no le entendiera- Yo te protegeré si te engaña.

-Vivirías aquí, conmigo y los pequeños diablillos – Noah asintió, y Jay lo abrazo, su hermano era demasiado tierno para él- Abandonaríamos a Joe y Taku.

-Yo no he hecho nada malo...- gruño el beta, que estaba intentando que Skyler no se comiera los colorines- Me gusta estar con mi pequeño dulce, no te lo puedes quedar, Jay.

Jay lo miro desafiante, pero Joe no quito la mirada, Noah se empezó a reír, los dos betas querían estar con él y estaban celosos, el pequeño tesoro les gano a los dos, fue a tomar su leche, estaba hambriento, miraba a los dos con burla, Noah lo había escogido a él, era el favorito, los betas tuvieron que rendirse ante el bebé, solo por el momento.

-Jay, luego llevaremos la cunita de Sky a tu habitación, para la princesa – el pequeño tesoro se había dormido en sus brazos, a Noah le encantaba ese momento- Este monstro de las galletas, no cabe en la cunita – el beta asintió.

-¿Dónde dormirá Sky? – Jay ya sabía la respuesta, el pequeño se apodero de la cama, poco después de nacer, la cuna la había utilizado muy pocas veces- La cama es muy pequeña, para los tres – miro a Joe, no comprendía porque se había quedado a dormir en su casa esa semana- Tyrion ha crecido mucho, no cabéis.

-No te preocupes, el pequeño dinosaurio no se mueve y Sky duerme pegado a mí – Jay observo la sonrisa de Joe, él había dormido con Noah esos días- Todo está bien.

-Ese doctor ocupara mucho sitio ¿no? – no iba a admitir que estaba celoso, él también había dormido con Noah y muchas más veces que Joe- Mi hermanito es pequeño, pero el doctor Ross, es muy alto, habrás dormido muy incómodo estos días ¿verdad? – el omega negó con la cabeza y el beta sonrió con orgullo.

Tyrion se quedó con Jay en casa, para terminar los deberes, Noah le había dicho que vigilara al beta mientras se iban a comprar, él acepto solo si le compraban chocolate, el pequeño dinosaurio se sentó delante de Jay para ver cada uno de sus pasos, intento engañarlo, pero ese pequeño omega era inteligente.

-Te compraré un dinosaurio de juguete, si no le dices nada a Noah – empezó a sacar la cuna de la habitación del omega, algo que le habían dicho que no hiciera solo- Es un secreto, Tyrion.

-Papá se enfadará si te haces daño, Jay – se sentó en el sofá, mientras el beta seguía con su trabajo- Joe dijo que no podía hacerlo, eres un cabezón.

-Mira quien habla, pequeño travieso – no contesto, así que se concentró- Tyrion, puedes quitar lo juguetes, por favor – negó con la cabeza, y Jay se enfadó- No puedo pasar si no quitas los juguetes.

-No puedes mover la cunita solo, mamá dijo que lo haría él – Jay le gruño, pero Tyrion eran fiel a sus pensamientos- Eres un beta gruñón – repetía las frases de Taku – Papá siempre lo dice, su pequeño beta, es un gruñón.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora