CAPITULO 116

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Jay le suplico a Taku dormir abrazados, el alfa al principio se negó, había notado las intenciones de su pequeño beta, estaba demasiado silencioso desde que llego de la consulta y además, lo vio reírse varias veces, mientras la miraba.

-No me sueltes, cariño...- dijo con voz melosa, mientras se acercaba más a él- Tengo mucho frio – agarro mano de Taku y se la llevó al vientre- El bebé también te necesita, está asustado.

-¿Por qué? – susurro, y Jay sonrió, había llamado la atención del alfa, tal y como quería- A la hora de cena, dijiste que estaba tranquilo.

-No le gusta la oscuridad, quiere que su papá lo abrace más fuerte – Jay acercaba poco a poco su trasero a la parte baja de Taku, mientras él intentaba escapar- Me duele la barriga – mintió, mientras tanto pensaba su próximo paso- Se calma si me das besos.

-No vamos a hacer nada, Jay, ya has oído al doctor, será doloroso para ti – el beta inflo sus mejillas, Taku le haría caso a Joe- Puedes dejar de moverte así, beta travieso.

Jay se enfadó cuando Taku le dio la espalda y dejo de abrazarlo, el alfa sabía que estaba mintiendo, ya que levantaba la cabeza para ver su reacción. Jay empezó a quejarse, sin éxito, cuando se dio cuenta de que no le estaba haciendo caso, se hizo el dormido.

-Buenas noche, mi amor...- Taku se cubrió su miembro con las manos, para que Jay no se diera cuenta- Mañana iremos a mirar cosas para el bebé.

-No quiero...- el alfa se sorprendió, Jay se lo había pedido esa misma mañana – Estoy enfadado, contigo – refunfuño.

Taku pensó que su compañero se había quedado completamente dormido, así que bajo la guardia y se durmió también, el beta lo estaba abrazando por la espalda, no podía moverse mucho, no quería molestarlo. Cuando Jay escucho roncar al alfa sonrió pícaro y lo miro, le pidió al bebé que estuviera tranquilo.

-Taku...- lo llamó, para asegurarse y se quitó la camisa- ¿Estás despierto? – beso su mejilla, haciendo que el alfa sonriera- No pasará nada malo, solo quiero sentir tu calor.

Le quito la camisa poco a poco, y sonrió, Taku respiraba tranquilamente -"No te muevas, bebé"-, busco el pecho del alfa y pellizco uno de sus pezones, haciendo que emitiera un pequeño gemido –"Tú también tienes ganas de hacerlo, alfa mentiroso"-, se burló, y siguió su camino, hasta llegar a sus calzoncillos, introdujo su mano y sonrió, le había ganado.

-Jay, quita tu mano traviesa de ahí – seguía con los ojos cerrados, el beta se sorprendió cuando escucho su voz- Ya has oído a Joe, debemos aguantar unos meses más.

-El bebé, va a estar bien – le susurro dulcemente en el oído, haciendo que Taku se sonrojara- He leído que se ponen felices, cuando sus padres se divierten, es bueno para los dos, bombón.

-Es demasiado tarde, mi amor...- Jay apretó el pene de Taku, haciendo que emitiera un extraño sonido- Tienes que descansar.

-Solo lo haremos una vez, tenemos que calmarlo o si te dolerá...- movía su mano despacio, haciendo que el alfa temblara- Necesitas un poco de ayuda, bombón.

Jay obligo a Taku a darse la vuelta, el alfa se quedó boca arriba en la cama, mientras el beta se quitaba la ropa con cuidado, provocándolo, relamía sus labios cuando intentaba escapar, Taku no haría nada que pudiera ser peligroso, así que podía provocarlo tanto como quisiera, el alfa cerro los ojos cuando Jay se quitó los pantalones, no quería ver nada.

-Parece que te estoy obligando a algo que no quieres, bombón...- se acercó a él y lo beso lentamente, Taku se dejó guiar por él- Dime que me detenga, ahora – negó con la cabeza- Eres es un buen cachorrito.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora