CAPITULO 147

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Noah estaba muy enfadado con Joe, el beta intentaba que comiera, pero él se negaba, eso le preocupaba mucho, no había comido nada desde el desayuno y ya hacía muchas horas de eso. Intento engañarlo mientras hacía mímica, dejando la comida cerca del omega, pero él no la tomaba.

-Tienes que comer un poco, pequeño dulce...- lo apartó de su lado, cuando iba a darle un abrazo- No puedes seguir enfadado por eso, por favor, mi amor.

-Quiero ir a ver a mis abuelos...- le gruño, Joe se preguntó qué haría Jay en esa situación- Me dijiste que iríamos a verlos, para darles la noticias, pero no me dejas.

-Deva no se encuentra muy bien, la doctora Blue...- Noah le dio la espalda aún más enfadado, no le gustaban sus excusas- No puedes ir, y no hay motivo por el cual estar enfadado.

-Joe...- quería mostrarse amenazante, para que le tuviera miedo- Quiero ver a mis abuelos.

-No podemos ir...- el omega se fue enfadado a su habitación- No puedes dejar de comer por estar cabreado, el bollito necesita alimentarse, y tú también – no le contestó- ¿Cuánto tiempo vas a estar así? Pequeño dulce.

-Hasta que me lleves a ver a mis abuelos...- cerró la puerta con rabia, dejando a Joe con los pequeños diablillos.

Joe se acercó a Tyrion, el pequeño dinosaurio estaba distraído haciendo un mural para un concurso de clase, si ganaba le darían muchos materiales de dibujos, así que estaba muy concentrado.

-Tyrion...- lo miro unos segundos y volvió a su obra de arte- ¿Qué hay que hacer cuando mamá se enfada? – el pequeño dinosaurio se rio- ¿Qué hacía Jay?

-Él le daba helado...- no había pensado en eso – Pero a veces mamá no lo quería.

-Entonces ¿Qué hacía? – se quedó pensado un poco – ¿Sabes cómo quitarle el enfado a mamá?

-No...- Joe se puso la mano sobre la cabeza, estaba perdido, tenía miedo de que le pasaría algo al omega por culpa de la rabieta que tenía- Jay, también tuvo que pensar mucho cuando mamá se enfadaba.

Joe no tuvo más remedio que utilizar, su último recurso, ese beta enojón podía darle la solución en ese momento, o al menos eso creía. Lo primero que hizo Jay, cuando lo llamó fue preguntarle que le había hecho a Noah, Joe se quedó callado, así que se lo volvió a preguntar.

-Noah, no contesta a mis llamadas...- se quejó, estaba enfadado, menos mal que estaba lejos, no podía castigarlo – Tiene el móvil apagado ¿Qué le has hecho?

-Quiere ir a ver a sus abuelos, pero le he dicho que no puede...- Jay le gruño- Deva, está peor que hace unas semanas y le ha pedido a Sue no recibir visitas hasta que esté mejor, pero Noah quiere ir ¿Qué puedo hacer para que deje de estar enfadado? – le suplico, se puso de rodillas, aunque no lo podía ver- Eres su hermano, sabes cómo tratarlo cuando se enfada...

-Joe...- esperaba una respuesta mejor, pero...- No te puedo ayudar, en estos momentos, estás muy jodido.

-Ayúdame, Jay, por favor...- no le contesto – Lleva sin comer desde esta mañana, estoy preocupado.

-Los diablillos, están cerca – Joe asintió – Noah les hará caso a ellos, dales algo para que coma y él lo dará, él no se enfada con sus hijos.

-¿Estás seguro? Lo has hecho antes ¿no?

-Una vez, cuando le tuve que confesar que nos habíamos quedado sin helados y el supermercado estaba cerrado, funciono, a Noah se le quito el enfado.

-Te diré si ha funcionado...- Jay se rio, no estaba muy seguro si podía lograrlo – Gracias, muchas gracias Jay.

Joe llamó a Skyler, el pequeño dinosaurio estaba muy ocupado, le hizo caso, así que le dio uno de los helados favoritos del omega, prometiéndole que le daría las galletitas que Noah solo le dejaba comer una vez al día, porque tenían demasiado chocolate.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora