CAPITULO 122

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Los meses pasaron despacio, Jay veía como le crecía el vientre poco a poco, la pequeña Yoko estaba creciendo saludable, el beta podía notar las grandes patadas que le daba, ahora entendía a Noah, la pequeña princesa ya no era tan tímida como antes.

-Papá te castigará, si sigues golpeándome...- se quejó, y dio un pequeño golpe a su barriga, Yoko se detuvo un segundo- Así me gusta – la princesa, le dio una patada de nuevo- Yoko, estate quieta.

-No querías sentirla, Jay – se burló Joe, que enmudeció al ver la mirada del beta- Estás tomando mucho chocolate, eso hace que se mueva mucho.

-Noah, me da el chocolate, no puedo negarme – se quejó, la bebé le pedía eso, no podía negárselo- Él es el culpable – cruzo sus brazos y los puso encima de su barriga – Deberías reñir a tu novio, doctor Ross.

-Jay...- el omega le hablo indignado, y el beta empezó a silbar, como si no hubiera dicho nada malo- Entonces, no quieres que te haga caso ¿verdad? – negó con la cabeza- Nunca te has negado a los dulces.

-Joe, dice que la princesa se mueve por culpa del chocolate – lo miro, para que corroborará su afirmación – Él es el doctor, sabe lo que dice.

-Es que tienes la tableta de chocolate en la mano, Jay y le acabas de dar un gran mordisco – la escondió en su espalda, él no la veía- Si te lo tomas todo, Yoko no parara de moverse.

Skyler se levantó de su silloncito y fue al lado del beta, puso sus manitas sobre el vientre de Jay y le dio un pequeño beso, después enseño su patito, para que Yoko jugará con él, el beta no pudo aguantar la risa, lo que hizo que la bebé se moviera aún más, ese pequeño tesoro era demasiado tierno.

-Yoko, aún es muy pequeña – Sky lo miro sin comprender, él solo quería que se detuviera- No puede jugar con el señor Pato.

-Ty...- señalo a su hermano, que estaba distraído con un trabajo de clase, él tampoco podía jugar con él y se estaba aburriendo- Abrazo.

Skyler, intento huir de los besos de Jay, como siempre, pero el beta no le dejo, al se hizo el dormido para que se detuviera y puso su cabeza, sobre el vientre del beta, ya no se mantenía en el sitio, por una extraña razón su cabeza iba cayendo poco a poco.

-Me haces cosquillas, Sky...- acomodaba la barriga, para no caerse, pero Jay no paraba de reírse, eso hacía que rebotara- No me mires así, me harás reír más.

-Quieto...- el beta contuvo la respiración, y Skyler sonrió victorioso- Patito...- su intención ahora era jugar con la barriga de Jay, hasta que Noah prepara su cena, había dejado de tomar el pecho.

Tyrion fue a ver a Jay, cuando termino el trabajo, toco su barriga con miedo a que se deshinchara, Skyler intentaba apartarle la mano, estaba molestado a Yoko, mientras picaba la barriga del beta.

-Yo también quiero jugar, Sky...- lo miro enfadado, a él le dejaban hacer muchas cosas- Jay también es mi tío, la barriguita no es solo tuya.

-Mío...- abrazo al beta, mientras miraba desafiante a su hermano mayor- Jay, mío...

-Jay es de mí papá – el pequeño negó con la cabeza- No es tuyo, tú eres de mamá – Skyler se quedó pensado, mientras Tyrion acariciaba la barriga del beta- Joe es tu papá, Jay es tu tío y Taku es tu amigo.

-No...- estaban teniendo una pelea bastante intensa, Skyler no estaba de acuerdo con lo que decía su hermanito- Mío.

-Es de papá, no tuyo...- ambos se aferraban a la barriga de Jay, el beta estaba pidiendo ayuda- Joe, dile a mi hermanito, que Yoko no es suya.

Joe se había llevado a Tyrion, y Noah a Skyler, el beta respiro tranquilo cuando separaron a los diablillos de su lado, la princesa también se había puesto nerviosa. Ambos hermanos empezaron a llorar, ya que no consiguieron lo que querían.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora