Las dos semanas fueron eternas, Jay pensaba que los resultados eran negativos y por eso no querían decirles nada, el beta estaba ansioso y asustado, temía no poder tener un bebé con Taku, el alfa lo tranquilizaba, a él no le importaba adoptar a un niño o niña, estaba dispuesto a hacerlo para formar una familia con Jay.
-Te quiero, pequeño beta...- besaba la cabeza de Jay, mientras lo abrazaba- Siempre te voy a querer, aunque seas un beta enojón – lo miro de reojo y Taku sonrió- Joe dijo que los resultados tardarían unas semanas, no debes preocuparte.
-Y si no somos compatibles o me pasa lo mismo que a mi mamá – acariciaba su vientre con miedo, él era un beta, quedarse embarazado de forma natural era extraño- Quiero tener un bebé, contigo – lo miro con tristeza, al alfa le rompía el corazón que hiciera eso- Quiero sentir a un bebé en mi interior, pero no dejaré que lo mimes tanto como haces con Tyrion – le advirtió, el alfa no se sentía culpable de sus actos- Deberemos ser un padres serios y responsables.
-Me estás riñendo a mí, pero tú eres peor, con el pequeño tesoro – Jay se quedó completamente quieto y pensó una buena respuesta para el alfa, pero se quedó sin palabras- Desde que aprendió a decir tu nombre, lo mimas aún más.
-Soy su tío, tengo que hacerlo, el pequeño tesoro me necesita – se excusó, no iba a admitir su debilidad- Pero Tyrion, te engaña con facilidad ¿Cuántos peluches le has comprado? – Taku miro hacia otro lado, pretendiendo no saber nada- Incluso Noah, es más serio que tú.
-Tyrion me mira con ojitos demasiado tiernos, no puedo ignorarlo – Jay se rio de él, el alfa siempre había tenido debilidad por los niños - ¿Quieres que te de un masaje?- quiso cambiar de tema- Estás demasiado tenso, mi amor...
Jay se estiro en la cama y se relajó completamente, mientras Taku masajeaba su espalda, el beta se sentía en la gloria, pensaba que las manos del alfa eran magia, cerró los ojos y dejo que hiciera lo que quisiera. Taku fue bajando sus manos, poco a poco, hasta llegar a la cadera del beta, este se quejó cuando se detuvo.
-¿Qué estás haciendo? – recorría la cadera del beta con el dedo, haciéndole cosquillas, Jay se estaba molestando- Sigue con el masaje, me estaba durmiendo – su voz sonaba ronca, movía su cadera para intentar que no le hiciera cosquillas, pero el alfa no se detenía- Taku...
-Joe, dijo que con el tratamiento, tus caderas iban a ser más anchas, estoy comprobando cuando miden ahora...- Taku estaba jugando con la paciencia de Jay, todo iba bien, hasta que decidió pellizcarle la barriga, el beta le dio una patada y se sentó.
-Te he dicho que no me hagas eso...- cubrió su barriga con la almohada y miro enfadado a Taku- Si lo vuelves a hacer, me iré a dormir con Noah – lo amenazo, seriamente- No me gusta.
-Pero si es muy tierna, ven, te daré un beso de disculpa...- Jay se pegó aún más a la pared y se cubrió con la sabana- ¿Estás enfadado?- asintió, y Taku lo miro pícaro, se habían despertado hacía una hora, pero no querían molestar al omega, así que se quedaron en la habitación- Ahora es más blandita...
Jay lo miro con tristeza, para empezar el tratamiento, debía engordar un poco, así que cambio su dieta, al principio le costó bastante, a él le gusta cuidar su peso y hacer ejercicio, pero ahora estaba restringido, solo podía salir a correr, había ganado dos kilos en los últimos meses, y se sentía mal por eso.
-No lo volveré a hacer, pero déjame darte un abrazo, pequeño beta – Taku se acercó a él con cuidado, tenía miedo de ser atacado por él- Así estás cómodo ¿Quieres que te besitos? – el beta se acurruco en su pecho, aunque aún estaba enfadado con él- No quería hacerte sentir mal, mi amor...
-¿Me ves feo? Ahora yo... - el alfa negó con la cabeza, seguía viendo a Jay igual, aunque ahora le parecía incluso más tierno que antes- Tengo frío...- mintió, solo quería que lo abrazará.
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Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
