CAPITULO 101

197 21 1
                                        

Taku observaba desde detrás de la cortina del escenario quien se sentaba en las butacas, no veía a Jay por ningún lado, puede que el pequeño beta se haya enfadado con él, al alfa le preocupaba eso.

-My little boy, debo maquillarte – el alfa puso una mueca de tristeza y siguió a Hanya- Estoy segura, de que él vendrá, ese chico no se ha perdido ninguna actuación tuya, en estos dos años.

-Se enfadó porque le dije que dejaba el teatro, pero no me dejo explicarme –la beta acarició el cabello de Taku y este le sonrió- No le he enviado ningún mensaje, no quiero molestarlo, sé que está ocupado con la banda, no sé si tendría tiempo para mí.

-El pequeño beta, estará esperando un mensaje tuyo, dijiste que tardaba segundos en contestarte – golpeo con cuidado la cabeza de Taku- Se enfadará, si se entera que querías hablar con él, pero tenías miedo de molestarlo – el alfa sonrió, a veces Hanya pensaba que su bailarín era demasiado asustadizo- Ese chico te aprecia mucho.

Taku se quedó mirado el ramo de flores, Hanya le había dicho que lo pusiera con un poco de agua para que se conservara mejor, había ido esa misma mañana a por el ramo, Pavel lo quiso provocar cuando lo vio, pero el alfa estaba orgulloso por lo que había conseguido.

-El pequeño beta, acabe de llegar – le avisó, Taku sonrió inconscientemente- Iba acompañado de sus padres, me ha preguntado por ti y le he dicho que te estabas maquillando.

-¿Está enfadado? – negó con la cabeza, sintió un gran alivió- Se ha sentado en ese sitio ¿no?- asintió- Pavel, recuerda que cuando hagas lo de la luz, no le directamente a los ojos, Jay es muy sensible a la luz, cuando dio el concierto aquí, tuvo que ponerse unas gotas en los ojos y le dolieron durante unas horas, se cuidadoso.

-Tienes que decirme como hacer mi trabajo, pequeño bailarín – Taku asintió y Pavel se burló- Voy a hacer que el pequeño beta sufra con la luz.

-No, por favor – se asustó, no quería hacerle daño a Jay- Si lo haces, le diré que fue a propósito, para molestarlo – lo amenazó- Sus amigos, me dijeron que puede enfrentarse a alfas él solo, así que ten cuidado- Hanya se burló de su marido, el pequeño bailarín le había ganado en esa discusión- Jay puede ser algo peligroso, o eso dicen, conmigo es amable y sonriente.

-El amor, puede cambiar a las personas- lo provoco Orfeo, el alfa se sonrojo- Escuche que los chicos que se metían contigo, le tienen miedo a al pequeño beta.

-Él me dijo que no les hizo nada, que solo los acompaño a la comisaria, para que confesaran – Orfeo no se lo llego a creer, él había visto a esos alfas antes, sabía que no se asustarían por una simple amenaza- Es bueno peleando, pero no le gusta golpear a las personas, Jay es bueno.

-El amor también puede cegar a cupido, Taku – el alfa le saco la lengua, estaban diciendo que Jay era malvado- Solo espero que no lo hagas enfadar mucho.

-Jay no sería capaz de hacer daño a nadie, Orfeo – se cabreo, estaba entrenado a propósito para protegerlo- Es una persona tranquila.

Taku fue al escenario para comprobar que Pavel no le había engañado, pudo ver a Jay sentado en una de las butacas, parecía algo nervioso, ya que no dejaba de mirar hacía todos lados, sus padres estaban sentados a su lado, no habría nadie cerca de ellos, el alfa le había pedido que hubiera las menos personas posibles a su lado, no quería tropezar y romper el ramo.

-Es hermoso – a los ojos de Taku, el pequeño beta era casi inalcanzable, pensaba que sería complicado convencerlo para salir con él- Parece un ángel ¿verdad, Hanya? – la mujer acarició su cabello- ¿Cómo pueden pesar que es malvado?

-Yo no he dicho que sea malvado, Taku – se quejó Orfeo, el alfa interpreto sus palabras de otra manera- Pienso que ese chico tiene más carácter del que te enseña, que es otra cosa.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora