PEQUEÑA FLOR 4

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Connor pidió ir al baño, al terminar de hablar, Eri se molestó cuando pregunto si podía quedarse a dormir, él sabía que Maya no se negaría, la conocía muy bien, así que estuvo atenta a sus movimientos en todo momento.

-Mi amor, deja de poner esa cara por favor...- la omega la beso para animarla – Ya sabes cómo es Connor, lo conoces desde hace años.

-Y sé lo que le hizo a nuestra amiga Sue, él no tiene derecho a preguntar por ella, después de como la dejo...- Maya la miro con tristeza, a ella también le dolió – Amor, deberíamos decirle que se vaya de casa, no me gusta que este cerca de Noah.

-Connor quería conocer a su sobrino, no podemos hacerle eso, lo que ocurrió fue cosa del pasado – Eri respiro profundamente, le dolía la cabeza al tenerlo cerca – Le pediré que se vaya después de cenar.

-Que no se acerque a mi hijo...- la omega apoyo su mano sobre su hombro – No me gusta su olor, lo tendríamos que volver a bañar, y después me haría cargo de ti, tengo que la sensación de que estaba haciendo algo con sus feromonas en tu cuerpo, así que...

-Eri ¿estás celosa? De mi hermano...- la alfa se sonrojo, haciendo que Maya se riera – No debes estar celosa de él, mi amor.

-Ya sabes que no podemos estar juntos demasiado tiempo, después de todo, él fue quien comenzó la guerra contra mí, yo no me pienso quedar de brazos cruzados, si hace algo.

-¿Qué va hacernos? – puso su mano dentro de su camisa y empezó a acariciarla – No puede separarnos, ya lo intento y casi acabas con él, mi amor.

Eri la beso en la frente y comenzó a preparar la cena, lo haría rápido, para que Connor se fuera lo antes posible, su casa apestaba a él, se encargaría de darle una buena ducha a su esposa e hijo, y cuando estuvieran dormidos se ducharía ella.

-Ahora ¿Qué estás haciendo? – Connor estaba sentado en uno de los sillones, mirando la televisión – Ya no vivirás en aquella casa ¿verdad?

-Voy a mudarme en unos días, quería dejarlo todo listo para hacerlo...- su hermana sonrió, quería darle ánimos – Noah me recuerda a mi hija, cuando nació, son muy parecidos.

-Dicen que lo bebés, son muy parecidos los primeros meses, más o menos a los seis meses cambian – estuvo a punto de decirle, que Sue se lo había contado – Aunque Noah, se parece mucho a Eri, vi algunas fotos de ella cuando era bebé.

-¿Es su hijo? – la alfa se molestó al escuchar esa pregunta y salió a replicarle – Siempre he pensado que mi hermana se merecía algo mejor que tú.

-Sabes que no tengo problemas en meterte la espátula por el culo ¿verdad, Connor? – lo amenazó y el alfa se rio – Luego lo tiraría a la basura, no quiero nada que hayas tocado tú.

-Tan agresiva como siempre, por eso no me gustas para mi hermana, seguro que...

-Eri no me pondría nunca una mano encima, para hacerme daño, Connor, no sigas por ese camino, sabes que es algo que no tolero, aunque seas mi hermano...- hablo con seriedad – Estoy intentando arreglar las cosas contigo, pero es muy complicado.

-Es tu esposa quien se pone en nuestra conversación...- se quejó, Eri hizo crujir sus manos – Ya pasaron muchos años, pero sigue enfadada conmigo.

-Te hubiese pegado una verdadera paliza, si Maya no me hubiese detenido, quiero que lo sepas y nunca me hubiera arrepentido de eso, Connor.

Eri volvió a la cocina, para tranquilizarse, los olores que había allí la distraían del intruso, para que su cabreo se fuera, comenzó a pensar en Maya, con su bikini nuevo y sonrió, hacía un año que no la veía con uno, y tenía muchas ganas, además los colores eran parecidos a los del bañador de Noah, sería una imagen demasiado hermosa, que debía estar en su diario.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora