CAPITULO 58

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A Noah le costó convencer a Jay y Taku para que fueran a aquel concierto, el beta quería ver aquel grupo mixto actuar desde hacía mucho tiempo e iban a dar un concierto en la ciudad, no muy lejos de donde vivían. Jay no se sentía bien dejando solo al omega, lo estaba notando raro últimamente y sabía que le mentía, Noah no le mira a los ojos cuando miente.

-Llame a Joe, vendrá en media hora, podéis iros...- el omega hablaba sonriente, no quería que se dieran cuenta de nada- Puedo cuidar de los pequeños unas horas, voy a estar y ellos también.

-No es importante, podemos ir otro día...- Noah estaba harto de las respuestas de Jay, era demasiado sobreprotector con él y no le gustaba.

-Tyrion, despídete de tus amigos...- el omega sostuvo la manita de Skyler para despedirse- Pasároslo bien, nosotros estaremos bien en casita.

-Llámanos en cualquier momento, si necesitas algo, aunque sea una idiotez, Noah...- el beta estaba demasiado preocupado por él- No seas cabezota, si necesitas...

-Estaremos bien, adiós, pesado...- el omega cerró la puerta, sabía que Jay estaba pegado a ella, pensado si seguir- Si no os vais, dejaré que Tyrion pinte todas tus partituras, Jay...- el pequeño omega accedió a la propuesta.

Jay y Taku se fueron después de cinco minutos, el beta no quería dejarlos solos, sabía que Noah no había llamado a Joe en toda la mañana, pero no quería desconfiar de él, volvería tan pronto como acabará el concierto, Taku confiaba en el omega, sabía que podía cuidar de los pequeños él solo, y el pequeño omega lo ayudaba mucho con Skyler.

-Estarán toda la tarde jugando, cariño...- Taku puso su brazo sobre los hombros de Jay- El pequeño travieso ha sacado varios juegos, Noah estará ocupado.

Noah se sentó en el sofá mientras Tyrion sacaba las cartas, el pequeño había aprendido un juego nuevo, que le había enseñado Joe, le encantaba jugar con el beta, aunque más de una vez intentaba engañarlo para ganar, Joe hacía como si no se diera cuenta, el pequeño travieso se reía cuando iba a hacer alguna trampa.

-Mamá, cuando Sky sea mayor...- se distrajo con un dibujo de la cajita, nunca se había fijado en él y se olvidó de lo que iba a decir.

El omega jugo con Tyrion hasta que Skyler se despertó, el pequeño dormía cada vez más mejor, por la noche ya no se despertaba tanto, a Noah le daba pena verlo crecer tan deprisa, hacía tres meses aún estaba en su vientre y ahora cada vez es más grande, le gustaba verlo crecer, pero era triste al mismo tiempo.

-Mamá, déjame vestir a Sky...- Tyrion había preparado el disfraz que compro Jay, le gustaba verlo con él y cada vez que tenía la oportunidad se lo ponía- Hermanito, quieto, por favor...- no le gustaba que le pusieran tanta ropa, al bebé le gustaba sentirse libre y esa ropa no le gustaba, así que empezó a llorar.

-No le gusta...- el pequeño omega puso una mueca de disgusto, intentaba convencer a Noah para que vistiera a Sky, pero al omega no le gustaba molestar a Sky- Cuando sea más mayor, os disfrazareis los dos, te lo prometo.

Tyrion se fue indignado lejos de Noah, se escondió debajo de la mesa y empezó a jugar solo, no quería jugar ni con su mamá ni con su hermanito, en estos momentos, se sentía traicionado por ambos. Noah lo observaba desde el sofá, el pequeño omega era tan terco como Jay, era difícil hacerlo cambiar de opinión, solo había una cosa que hacía que Tyrion dejará de estar enfadado.

-¿Quién quiere crepes? – el pequeño no se movió, aunque estaba atento a las palabras de Noah- Con mucho chocolate y helado, creo que Taku los dejo en la cocina, iré a ver, pero no puedo dejar a Skyler solo en su cunita ¿Cómo haré los crepes?

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora