Durante casi un mes, la vida de Jay fue muy ajetreada, se despertaba temprano para ir a trabajar con su padre hasta medio día, después iba a por Noah y lo llevaba con él a ensayar y a partir de las siete de la tarde iba con Taku para ayudarlo en casa, al principio el alfa se negó, pero Jay le insistió, se tuvo que rendir, ese pequeño beta podía ser muy cabezota cuando quería.
Jay sentía el cansancio en su cuerpo, pero no se quejaba, le gustaba mantenerse ocupado, estar en casa era demasiado aburrido para él, siempre se inventaba una historia para estar fuera la mayor parte del día.
-¿Cómo ha ido la revisión? – estaban hablando mientras iban camino al acuario, Noah no se encontraba bien ese día, así que lo llevo antes a casa- Puedes apoyar el pie en el suelo, no estarás haciéndote el valiente.
-Pequeño beta, el doctor me ha dicho que estoy recuperado, aunque tengo que esperar una semana más para ensayar – gruño, sentía sus músculos tensos, estaba acostumbrado a bailar todos los días, había sido una tortura para él. Hanya no le dejaba moverse- Hoy he empezado a dar clases de nuevo, los niños han ignorado a Orfeo toda la mañana – se burló de su compañero.
Jay iba despacio, para no forzar a Taku, el alfa aún cojeaba un poco, aunque lo intentaba ocultar, él se dio cuenta, no apoyaba del todo el pie y cada vez iba más despacio.
-¿Estás bien? No me mientas – Taku se rio, se hicieron amigos en esas semanas, aunque el alfa sentía miedo por Jay- ¿Puedes caminar? ¿Quieres que llame a un taxi?
-Eso es demasiado dinero, pequeño beta – Jay ya se había cansado de explicarle como se llamaba, pero Taku no quería llamarlo por su nombre- El acuario está cerca, no te preocupes.
Pavel le había dado unas entradas, que supuestamente le sobraron, se equivocó al pedirle y sin querer, pidió dos más, se las regalo hace dos días – Hanya y yo, ya hemos ido-, en ese momento miro a su jefe de manera sospechosa, el hombre se puso nervioso y se fue. Taku sabía que no se había equivocado.
-Es la primera vez que voy, desde que vivo aquí – su día a día era, de casa al teatro y a veces al supermercado- Mi hermana estaría orgullosa de mí, será mejor que no se enteré.
-¿Por qué? – se extrañó ¿Era malo que fueran juntos?- ¿No te gusta estar conmigo? – dijo desilusionado.
-Me gusta estar contigo, pequeño beta – sonrió, se había recogido un poco el pelo, y Jay podía verle los ojos- Mi hermana es muy exagerada, habría montado una fiesta al enterarse, no salgo de casa.
-Haremos más excursiones, no te preocupes, ella también puede venir.
Jay estaba emocionado, era su primera cita, de amigos, eso estaba claro, como estaba lesionado no podía hacer muchas cosas con él, el beta no conto nada a ninguno de sus amigos.
Marco se consideraba la celestina del grupo, y era demasiado pesado con el tema del amor, Noah era su hermano, así que sabía un poco más, pero no quería que sintiera celos de Taku y Jasper estaba extraño desde que empezó a quedar con el alfa, era complicado hablar con él, siempre acababan discutiendo y Marco los tenía que separar.
-Taku, ponte esto – el alfa no pudo negarse, Jay fue demasiado rápido, y el gorro de pescador ya estaba sobre su cabeza- Te queda bien, te lo compraré.
-Pequeño beta, no hace falta que te gastes dinero – Jay inflo sus mejillas con enfado, siempre hacía lo mismo cuando se cabreaba con él- Hemos venido a ver los peces.
-Hanya, dijo que era mejor que no te brocearas mucho y no te has puesto la crema ¿verdad? – el alfa asintió, no le gustaba ponérsela, después sentía su piel pegajosa- Si te vuelves un tomate, se enfadaran.
ESTÁS LEYENDO
Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
