CAPITULO 141

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Luke decidió preparar una cena, para agradecer a Lander haber cuidado de él durante un mes y medio, Sue le advirtió a Jon, que aún no se había recuperado del todo, así que el alfa, le dio quince días más de vacaciones, él se quejó, haciendo un pequeño berrinche, pero fue amenazado, que si seguía así, estaría un mes más sin trabajar. No podía permitirse eso, Jon seguía pagándole, como si estuviera trabajando, en su mente, pensaba que le estaba robando.

-Leah, aún no puedes comerte eso...- sus pequeñas manitas, recorrían la encimera, para atrapar el queso que acababa de cortar su mamá- Aquí están los tuyos, he separado algunos para ti...- la pequeña sonrió y se fue al salón.

Luke siguió preparando la cena, aún faltaban unas horas, pero quería que todo estuviera perfecto, quería sorprender a Lander, aunque el alfa le había dicho que no tenía que hacer mucha comida, para agradecerle.

-No queda...- reviso el armario de nuevo, necesitaba la harina para preparar el pastel- Lo compre hace poco ¿Cómo puede ser? – miro a su pequeña – Leah ¿Sabes dónde está la harina? – negó con la cabeza.

Reviso el pequeño almacén que tenía en la cocina, y allí tampoco había. Escucho a Leah hablar, cuando salió, parecía que estuviera peleando contra algo, pero no podía verlo, ella estaba escondida, detrás del sofá. Cuando se acerco pudo ver lo que estaba haciendo.

-Galletitas...- intentaba abrir la cajita, que Luke había escondido, sin que él se diera cuenta, pero se estaba enfadando- Malo...- tiro la cajita lejos y se cruzó de brazos, mientras inflaba las mejillas.

-¿Qué estabas haciendo? – Leah se asustó cuando lo escucho y lo miró con una sonrisa- Te estaba viendo, pequeña traviesa.

-Hambre...- froto su barriguita y lo miro con tristeza- Mamá.

-Acabas de comerte, cuatro trozos de queso...- le hizo un puchero, Luke intento aguantar la risa- ¿Quieres una galletita? – asintió y estiro sus brazos, para que se la diera, el beta beso su mejilla- Te daré otra galletita, cuando termines.

Pensaba ir al supermercado, al siguiente día, cuando volviera del orfanato, pero necesitaba la harina y algunas bebidas. Preparó a Leah para salir, la pequeña se negaba a ir con el carrito, le gustaba caminar, y el super estaba cerca de casa, no pensaba que pasará nada, así que solo el carro de la compra.

-Leah, hace frio, necesitas tu chaquetita...- cuando se dio la vuelta, se la volvió a quitar- No quiero que te refríes, el abuelito Jon, se pondría muy triste.

-Abuelito...- sonrió, y dejó que le pusiera la chaquetita de nuevo- ¿Viene? – negó con la cabeza, Leah inflo sus mejillas.

-Lo veremos mañana, quieres jugar con él ¿verdad? – dio pequeños saltos de felicidad- También veremos a la abuelita Agatha.

-Caramelos...- la omega, siempre le daba chuches, cuando la veía, a cambio de que Leah le diera un abrazo- Muchos...

Leah ayudaba a Luke a llevar el carro, ella lo empujaba desde abajo, el beta tenía que tener cuidado para no pisarla, a la pequeña le gustaba ayudarle con las tareas, ya que siempre conseguía algún premio, sabía que escondía chocolatinas en sus bolsillos.

-Mamá...- lo miro cuando se detuvieron, ya que el semáforo estaba rojo- ¿Yoko? – preguntaba mucho por la bebé, antes solo preguntaba por Sky, pero ahora ya pregunta tanta.

-¿Quieres verla? – asintió, y sonrió- La bebé está en su casa, con sus papás, no puede venir a jugar.

-¿Mañana? – Luke se rio, algo que la pequeña no entendía y lo miro curiosa.

Si llamaba a Jay, para decirle que Leah quería ver a la pequeña, sabía que iría a verlo, junto a Noah, pero ya tenía planes, así que le dijo a su hija que debía esperar unos días, al principio no le gusto, hacia dos días que no la veía y ya era mucho.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora