Al terminar la llamada con la pequeña Yoko, Jay se sintió mejor, tenía que saber si estaba bien, su bebé ahora iba a comer y después intentarían dormirla, la princesa lloro un poco cuando vio a sus papás en la pantalla, los quiso buscar detrás del móvil de su abuelito, pero no estaban allí. Tadashi la había podido engañar jugando con el juguete de la princesa.
Taku que abrazar a Jay durante unos minutos, al ver al bebé llorar, el beta también lo hizo, se sentía demasiado triste por haber hecho que su hija se sintiera mal, el alfa beso su mejilla, haciendo que se quejará, aguanto la risa cuando su esposo saco su cabeza de su pecho, solo para que lo besará en los labios.
-Vamos a pasear un poco, he oído que hay tiendecitas en la playa...- Jay asintió, pero no se separó de su lado – A lo mejor vemos algo para ella, no tienes que estar triste mi amor.
-Le caían las lágrimas, mientras nos llamaba...- se quejó, haciendo un puchero – Sus ojitos estaban rojos, y nos estaba haciendo morritos.
El alfa tuvo que casi arrastrar a Jay, para que pusiera a caminar, el beta iba pegado a él, abrazándolo, no podía quejarse, le gustaba mucho que hiciera eso. Al final, Jay no vio factible ir caminando así, era incomodo, además Taku era muy alto y tenía que esforzarse para poder tocar el suelo, cambio su idea, ahora le daría la mano.
Taku le tomaba fotos todo el tiempo, cuando estaba entretenido, a Jay le brillaban los ojos mientras buscaba un regalo para su bebé, aún quedaban muchas tiendecitas, así que podría elegir lo que quisiera, por ahora solo estaba mirando, por si acaso.
El beta sonrió con picardía cuando vio a Taku agacharse a su lado, Jay presiono el segundo botón del mando, haciendo que el alfa se asustara y casi se cayera, se empezó a burlar de él cuando lo vio a los ojos, haciendo que se sonrojara.
-Por suerte, no suena...- le susurró al oído – Ha sido muy bueno, disimular con un estornudo, aunque ha sonado un poco extraño, bombón.
-Habíamos quedado que avisarías antes de hacerlo, Jay...- se froto la espalda – Se siente extraño.
-Si te avisó pierde la gracias, bombón.
Caminaron hasta el final de la playa, recorriendo el camino de las tiendecitas, Jay no sabía que comprar, a su bebé le gustaban muchas cosas, y se alegraba enseguida, pero quería hacerle un regalo perfecto, aunque solo tuviera un año.
-Vamos a comer, mi amor...- el beta asintió, mientras acariciaba su barriga – Hay una buena marisquería aquí, además podremos ver el mar si llegamos pronto.
-¿Hay comida picante? – Joe aún le decía que no comiera mucho, por si acaso, su cuerpo no se había acostumbrado del todo al nuevo cambio – Solo un poquitito, así pequeñito, te prometo que no me va a doler la barriga.
Jay comenzó a tararear cuando Taku accedió, era fácil convencer a si lo besaba, era un alfa poco peligroso, aunque a veces lo quería poner difícil, él sabía cómo controlarlo, así que Taku se prometió ser más terrible la próxima vez.
Había muchos turistas, muchos de ellos estaban allí, por lo mismo que ellos, en los carteles principales ponía "Playa de recién casados", era un lugar turismo muy bonito para pasar en pareja, no estaban permitidos ni los niños y los animales, para dar una atmosfera de romanticismo a la playa. Jay echaba de menos, escuchar a los diablillos hacer travesuras y a su bebé llamándolo, era muy extraño, estar rodeado de tanto silencio.
-Mi amor ¿Qué ocurre? – el beta tenía la vista fija en un el mar, imaginaba a los pequeños corretear por allí - ¿Te encuentras mal?
-Me gustaría volver a pasar por aquel día...- Taku lo miro extrañado- Cuando te enfadaste por primera vez, delante de mí, porque me hicieron daño, me gustaría que me volvieras a cargar de esa manera.
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Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
