Jay se vestía lentamente, dejando pasar el tiempo, pensaba que cuanto más tardará sería mejor, su estómago dolía solamente de pensar que debía ir a hacerse una analítica, pensaba que si se olvidaba del tema sería mejor, pero todos sus pensamientos iban a ese momento, de tan solo pensar en la aguja ya temblaba, no quería que Taku se preocupara, ni que le preguntará de nuevo si estaba seguro, ya le había contado a sus padres lo que quería hacer, y ellos estaban de acuerdo.
Él estaba seguro, quería tener un bebé, o al menos intentarlo, pero estaba asustado, sabía la historia del beta, Luke le contó lo que sintió cuando Nathaniel le inyecto esa droga, Jay tembló al pensarlo, pero Joe le dijo que él lo controlaría todo, para que tuviera el menos dolor posible, eso lo tranquilizo hasta cierto punto.
-Mi amor...- Taku se apoyaba en el marco de la puerta, el alfa estaba vestido desde hacía más de una horas, esperando a Jay- Es hora de irnos, Joe nos está esperando.
-¿Puedes abrazarme? – el beta tenía un nudo en el estómago, pensó en todo lo que podía pasar- Has recogido las muestras, las deje en la mesa – el alfa asintió y Jay se levantó- Vamos.
Jay caminaba al lado de Taku, el alfa sostenía su mano, estaba fría y sudada, el beta estaba temblando, pero no le dijo nada, intentaba hablar lo menos posible, sabía que su pequeño beta estaba demasiado nervioso, aunque intento hacerlo reír, Jay lo miro con una sonrisa y volvió a sus pensamientos.
Llegaron al hospital en poco tiempo, Joe les dijo que se dirigieran a la sección de los omegas y esperaran enfrente de su puerta, hasta que los llamaran. Jay movía sus pies, sin darse cuenta y apoyaba su cabeza sobre el hombro de Taku, el alfa le acariciaba la mano con delicadeza, mientras besaba su cabeza, el beta se sentía seguro a su lado, hasta que los llamaron, Jay sintió que perdía las fuerzas en las piernas y se apoyó en Taku.
Joe los esperaba con los informes de ambos, mientras les sonreía, el beta intentaba quitarle el miedo a Jay, así que empezó a hacerle preguntas rutinarias, de algunas ya sabía la respuesta.
-Mi madre, era melliza, pero el bebé murió cuando estaba en el estómago de mi abuela – contó Taku- Tengo una hermana melliza, pero esos los únicos casos en mi familia, le he preguntado a mis padres y no tenemos ninguna enfermedad hereditaria.
-Mi mamá, tuvo dos abortos espontáneos antes de tenerme a mí – Jay hablaba muy bajito- Ella tuvo que someterse a un tratamiento parecido, para poder quedarse embarazada de mí, no pudo tener otro hijo, después de mí.
Joe apuntaba todo lo que le contaban, también puso las muestras en un lugar seguro, para enviarlas todas juntas. Taku se hizo primero la prueba, como había prometido a Jay, el alfa se sentó delante del doctor Ross, para que el beta pudiera ver que no era tan doloroso como parecía, pero este cerro los ojos cuando la aguja pincho la piel del alfa, intento salir de ahí, pero Taku lo sujetaba con la mano que tenía libre.
-Es tu turno, Jay...- el beta se sentó dónde estaba Taku y escondió sus brazos, Joe sonrió- Pon el brazo aquí, por favor...- lo extendió con miedo y le pidió al alfa que lo abrazara, escondió su rostro dentro de la camisa de Taku, mientras Joe limpiaba la zona- Sentirás un pequeño pinchazo, tranquilo, no duele.
Jay abrazo con fuerza a Taku, cuando noto la aguja entrar en su piel, él intentaba tranquilizarlo acariciaba su espalda, al beta le parecieron eternos esos segundos.
-Presiona durante unos minutos...- Joe hablaba con Jay todo el tiempo, contándole lo que habían hecho los pequeños diablillos en su casa, al final hizo reír- ¿Te he hecho daño? – Jay asintió, haciendo una mueca de tristeza- Pequeño mentiroso, si apenas lo has notado – le dio un zumo al beta- Bébetelo, para recuperar fuerza, el pequeño Sky aprendió a trepar los muebles, has de tener cuidado.
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Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
