CAPITULO 103

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Jay había invitado a Taku a una fiesta, hacia una semana que no se veían, el alfa estaba demasiado ocupado trabajando en el gimnasio, el beta lo echaba de menos, incluso le dijo a Taku que lo apuntara, pero solo fue un día, al darse cuenta que el alfa no era quien daba las clases y que tampoco lo podía ver.

-Hace tiempo que no vemos al pequeño Noah- se quejó Marco- Ahora no sé qué excusa poner para comprar dulces, antes se los daba a él, Jay ¿Dónde está?

-Me dijo que fue a estudiar al extranjero, durante unos meses- eso le sonaba raro, sabía que su tío se negaba a dejarlo estudiar- No sé cuándo volverá, yo también estoy preocupado por él, llevo un mes sin verlo.

-Has ido a su casa ¿Jay? – el beta asintió y Marco dejo de preguntar.

-Pensé que era extraño, así que fui a buscarlo, pero tampoco estaba Connor, lo llame y me dijo que estaba estudiando – tenía ganas de ver a Noah, sentía que algo estaba yendo mal, tenía un mal presentimiento- Él me escribe por la noche, aunque siempre me dice que está cansado.

-Pobre bebé, y no lo podemos mimar, muy mal – Marco cruzó sus brazos indignados- Nuestro pequeño estudioso, lo echo de menos.

-También está cuidando un niño, mira –le enseño a sus amigos la foto que le envió Noah, donde salía con un pequeño pelirrojo- Pero lo veo triste, antes sonreía, pero en todas las fotos que me envía está triste, creo que no lo está pasando bien, pero no me deja ir a por él.

-Querrá sorprenderte, Jay – sonrió- El pequeño Noah, siempre ha querido enseñarte lo sabe hacer, incluso intento imitarte cantando.

-Quiero hablar con Connor, para que me diga dónde está, ya que él no me lo dice, pero ese alfa me ignora – Jay estaba cabreado con él- Además, ahora ha empezado a salir con un hombre que no me da buena espina, oculta algo.

Jay intento averiguar la localización de Noah, mediante las imágenes, en la información de la foto, pero no le salía nada, tampoco conocía esa casa, ni había visto esos paisajes.

Estaba demasiado preocupado por Noah, se había ido sin decirle nada, el omega le contaba todo lo que hacía y cuando se iba a algún lugar se lo decía con anticipación, para que no se asustará si no lo veía, pero ahora se había ido sin más.

-Mi amor – Taku lo saludo con una gran sonrisa, el alfa, siempre le llevaba un regalo a Jay- Feliz aniversario, pequeño beta, hoy hacemos un año y medio – lo beso con dulzura, algo que no se esperaba- ¿Por qué esa cara triste? No te gusta el ramo, puedo conseguir algo mejor.

-Quiero un abrazo, Taku – el beta aprovecho el descuido del alfa para subirse en sus brazos- Llévame al bar así, me duelen las piernas – mintió.

Al alfa se le dificultaba caminar así, Jay no le dejaba ver apenas nada, el beta se quejaba si tenía la intención de bajarlo, le gustaba estar así, pero tenía miedo de que se hiciera daño.

-Cariño, baja, pesas demasiado – el beta le golpeo la espalda- A partir de ahora, solo te dejaré tomar una tableta de chocolate al día.

-¿Me estás llamado gordo? – el alfa asintió, el orgullo de Jay salió lastimado- ¿Quién me da de comer? Quien se encarga de que no tenga hambre – Taku se rio- Estás haciendo que me vuelva gordito, para que no me vaya de tu lado ¿verdad?

-Has descubierto mi plan- el alfa golpeo el trasero de Jay- Y ahora, camina un poco.

-Me vengaré – el beta caminaba delante de él inflando las mejillas, no iba a dejar que Taku lo abrazara de nuevo, hasta que le pidiera perdón.

Marco iba delante con su novia y Jasper, que estaba acompañado por un chico que estaba conociendo, el alfa, dejo de decirle a Jay que lo amaba, cuando empezó a salir con Taku, se dio cuenta que no podía ser la pareja del beta.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora