CAPITULO 169

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Taku estaba nervioso esperando a Jay, su familia lo había acompañado a lo largo del día, el alfa no podía hablar con su pequeño beta, así que Hiro hacía de intermediaria entre los dos, cuando le aviso que ya estaba llegando donde estaban ellos, su cuerpo empezó a temblar.

Tenía miedo, aunque estaba seguro de su decisión, le aterraba la idea de no ser lo suficientemente bueno para estar al lado de Jay, lo amaba con locura, sabía que aunque lo intentará no podría vivir sin él. Taku necesitaba verlo todos los días y poder abrazarlo, que se enfadará con él por jugar con su grasita o verlo sonreír cuando veía a su bebé.

-Faltan diez minutos para que llegue mi cuñado...- lo provoco Hiro, apoyándose en él- He visto las fotos que le han hecho, saliendo de casa, creo que no estás preparado para verlo – sonrió, notando nervioso a su hermano – Papá, ve preparando la escoba, para limpiar el suelo, tu hijo empezará babear pronto.

-Creo que necesitaremos más que de una...- Pavel había llegado temprano, Hanya cargaba a su bebé- Señor Yoshio, necesitaremos también una silla de ruedas, para poder llevarlo al altar.

-Y una máquina para que pueda respirar...- añadió Orfeo, intentando no reírse- Señora Yoshio, será mejor que llamamos directamente a la ambulancia, para que vengan a por él.

-No creo que me pase nada malo...- se quejó, siempre habían sido muy exagerados – He visto a Jay está mañana.

-Es verdad...- Pavel se empezó a reír por lo bajo, haciendo enfadar al alfa- Pero nunca lo has visto con traje ¿verdad? – negó con la cabeza- Solo tengo una cosa que decirte, pequeño bailarín, le queda muy ajustado, en la parte del pompis...- Taku se sonrojo- Tadashi, llama a la ambulancia, no llega a casarse – se burló.

Taku llevaba un traje azul celeste con blanco, Joe le había ayudado a elegirlo, el alfa quería un traje que pegara con sus ojos, sabía que a Jay le fascinaban, y por eso quería sorprenderlo, la corbata era un poco más oscura, incluso pensó en que ropa interior comprarse, no sabía si debía enseñárselo al beta, había oído que llevar algo regalado daba buena suerte. Hiroko arreglo su cabello, haciendo énfasis en que no quería que cubrieran sus ojos, Jay se ponía triste cuando eso pasaba.

-Está bajando del coche, Taku...- el alfa se tensó, conteniendo su aliento- Va de la mano con la princesa, ella lleva un pequeño ramo – le comunicaba su hermana menor- El ramo ha sido casi destruido, a Yoko le parecía divertido jugar con el.

Taku se preparó en la entrada, para acompañar a Jay, los más pequeños iban delante de ellos, Sky y Kou ya habían tirado algunos pétalos, mientras esperaban al alfa. Tyrion y Maki irían detrás de ellos llevando los anillos, habían ensayado mucho la mañana anterior, hasta que se aburrieron y fueron a jugar.

Jay bajo las escaleras, acompañado de Noah, el omega intentaba que la princesa no se descontrole, había intentado bajar ella sola, pero sus piernas aun eran demasiado cortas, así que tuvo que cargarla en brazos. El beta se apoyaba en sus padres, mientras intentaba contener las lágrimas, en el coche estaba muy nervioso esperando a que le dejaran bajar, escuchaba a los pequeños a lo lejos, pero él debía esperar, hasta que su madre y su padre llegaran.

-Estás hermoso, hijo mío...- Jolie sonrió, aún pensaba que estaba soñado- Te quiero, ya lo sabes ¿verdad? – Jay asintió – Eres lo mejor que me ha dado la vida, pequeño escurridizo – el beta se rio – Lo digo de verdad.

Taku se quedó mirando a Jay, mientras bajaba de las escaleras, su hermana melliza, cerro su boca, parecía que se iba a partir por la mitad, si seguía así, el alfa estaba llorando, sin poder evitarlo.

-Lo has visto está mañana, recuerdas, hermanito...- no le contesto – Papá, creo que debemos llevarlo a reparar, después de esto – Kiki había aprendido algunas frases de su cuñado.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora