Rayden se puso a jugar con Leah después de cenar, mientras Luke limpiaba los platos, el beta se negaba a que lo ayudaran, su amigo siempre había sido un desastre en la cocina y no quería que lo desordenara todo, así que no tuvo más remedio que decirle que fuera a jugar con su pequeña. Él no se quejó, le gustaba estar con su "Solecito", podía estar con ella por horas.
-Rayden...- Leah sonreía cada vez que lo miraba, el beta no podía aguantarlo y debía besar su mejilla – Te quiero.
-Yo también, Solecito...- puso sus manos de escudo, para que no le atacaran a base de besos, la pequeña reía mientras intentaba aguantar aquel terrible ataque – Eres un bebé muy bueno.
Leah desmonto de nuevo el puzle que le había regalado Rayden, el beta siempre le llevaba un regalo cuando iba a visitarlos, aunque Luke le dijera que ya tenía muchos juguetes, él no le escuchaba, se excusaba diciendo que nunca había sido tío o padre, así que tenía mucho dinero para gastarse con el Solecito. Rayden se reía cuando escuchaba a Luke quejarse bajito, mientras lo llamaba derrochador, y se iba a hacer cualquier cosa que se cruzará por la cabeza.
-Mi amor, es hora de ir a dormir...- le aviso Luke a su pequeña, que se negaba a acostarse, si su tío estaba jugando con ella- Mañana, debemos ir de nuevo al orfanato, estarás cansado y no podrás jugar con tus amiguitos.
-Ray, protégeme...- Leah abrazo al beta, mientras miraba a su mamá con picardía, provocándolo- Aún no tengo sueño.
Luke intentaba convencerla para que fuera a su habitación, pero Leah se negaba abrazando cada vez más fuerte a Rayden, el beta no ejercía ninguna fuerza, tampoco tenía la intención de separarse de su lado, haciendo que su amigo se enfadará con él y lo golpeará como castigo, algo que no le gusto a su hija, salió enseguida a protegerlo, aunque Luke fuera su mamá, ella quería mucho a su tío.
-Mamá, eso no se hace...- le hizo un gran puchero, para que viera que estaba enfadada, mientras Rayden aguantaba su risa- Debes darle un besito, para que se cure, o si no me enfadare mucho, mamá – Luke se sonrojo.
-Solecito ¿Quieres que te cuente un cuento para dormir? – Leah sonrió, olvidándose de que estaba enfadada.
Rayden la llevo a su habitación, Leah se cambió sola, su mamá la felicitaba cada vez que aprendía algo nuevo y le daba un gran abrazo, así que espero que él también lo hiciera, se quedó mirándolo durante unos segundos hasta que entendió que quería, le hizo cosquilla con su cabello mientras la abrazaba. Leah fue a la estantería donde estaban sus cuentos favoritos y le dio uno a Rayden.
Cerró sus ojos con fuerza, mientras le contaba el cuento, si se dormía rápido podría jugar más tiempo con él cuando despertará, Rayden la arropo y beso su mejilla, después empezó a contarle la historia, Leah se extrañó al principio cuando su mamá le contaba aquel cuento la historia era diferente, así que abrió los ojos confusa.
-¿Qué pasa Solecito? – Leah dejó el peluche a un lado y se sentó en la cama- ¿Te encuentras bien?
-Mamá no cuenta la historia así...- cruzo los brazos mientras inflaba las mejillas – La princesa no se llama Leah, y el caballo no se llama Lucca, tío Rayden te estás equivocando – el beta se rio ante la indignación de la pequeña – No sabes leer como mamá ¿verdad?
-Claro que se leer, Solecito – ella no estaba de acuerdo, así que lo miro interrogándolo – Los cuentos cambian con la persona que los leen, son cuentos mágicos ¿lo sabias? – negó con la cabeza – Lucky lee palabras diferentes a mí, aquí pone que la encantadora princesa se llama Leah ¿lo ves? – no sabía leer, pero aun así asintió.
Se quedó dormida, antes de que Rayden terminara el cuento, casi fue descubierto por la pequeña, pensaba que no caería en el engaño, era tan lista como su mamá, estaría en problemas si se enteraba que la mentía. Puso el osito al lado de Leah, ya que se había caído y la cubrió con cuidado, luego cerró la puerta lentamente mientras sonreía.
Fue al salón para decirle a Luke, que volvía a casa, pero el beta estaba dormido en el sofá, no quería despertarlo, se acercó a él poco a poco para cubrirlo con la manta.
Rayden aún sentía los mismos sentimos por Luke, sabía que estaba enamorado de él desde pequeños, pero no sabía cómo decírselo, así que lo mantuvo en secreto durante años, incluso después de su reencuentro, hace ya casi un año. Se sentía un cobarde por no decirle lo que sentía.
-Ray...- Luke agarro la camisa del beta mientras este lo observaba, seguía dormido- No te vayas, te necesito – parecía que estuviera teniendo una pesadilla- Me duele.
-¿Dónde? Lucky... - puso su mano sobre el pecho, donde estaba el corazón y empezó a hacer muecas - ¿Te duele el corazón? – asintió.
Rayden se acercó para comprobar lo que le pasaba, Luke emitía pequeños sollozos pero no despertaba, seguía hablando en sueños, cada vez parecía estar peor, así que intento despertarlo, pero no sirvió de nada. Se sentó en el sofá y llevo a Luke a su pecho, para ver si así podía calmarlo, el beta lo abrazó cuando lo sintió cerca, eso lo sorprendió y se quedó completamente quieto.
-Te quiero, Ray... - sonrió y se acurruco en su pecho- No te vayas, aún me duele.
Estuvo acariciando su cabello por horas, hasta que se durmió, Luke le pedía muy seguido que no se fuera y si intentaba levantarse se ponía a llorar, había caído en el sofá con una posición extraña, pero parecía que él estaba muy cómodo. Rayden empezó a sentir como le dolía la espalda, mientras intentaba acomodarse, Luke lo abrazaba con fuerza y sonreía. No entendía lo que estaba pasando, pero le estaba gustando mucho, demasiado.
Se durmió, no sabe cuándo lo hizo, pero se quedó profundamente dormido, Luke se despertó cuando noto que no estaba en la cama y se sorprendió cuando vio a Rayden con él ¿Cómo habían llegado a esa situación?
-Ray...- lo miro preocupado y toco su mejilla, pero él no se movió - ¿Por qué estamos así? – no obtuvo respuesta – Despierta, por favor, Rayden.
Luke paseo por el salón nervioso, mientras intentaba recordar lo que pasaba, Rayden seguía durmiendo como si no pasara nada, lo llamaba bajito para despertarlo pero no ocurría nada.
-Por favor, Ray, dime algo...- un ronquido salió del beta, mientras se daba la vuelta, Luke estaba desperrado, así que se acercó a él – Despierta...- pellizco su nariz y haciendo que se quejará, pero no pasó nada- Rayden.
Tropezó con la manta que había en el suelo y cayó en los brazos del beta, cerró sus ojos para soportar mejor el dolor, sintiendo como sus labios chocaban con los de Rayden.
-Lucky...- tenían los ojos demasiado abiertos, no sabía cómo explicar la situación, así que se apartó con rapidez - ¿Qué ocurre? – estaba sonrojado - ¿Te has hecho daño?
-Lo siento...- se adelantó a decir, mientras Rayden se acercaba a él- No quería hacerlo.
-Estoy bien, no te preocupes, Lucky...- intento abrazarlo, pero él se apartó, temblando – Me iré a casa, no te preocupes.
De ese día pasaron dos semanas, Luke no volvió a hablar con Rayden, ni le contesto a ninguno de sus mensajes, por miedo.
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Luke está confuso, piensa que no puede volver a amar después de lo que le hizo Nathaniel, no quiere volver a pasar por lo mismo, le aterra la idea de volver a pasar por aquellos días de nuevo. Tiene miedo de que le vuelvan a hacer daño.
Rayden quiere hablar con él, para decirle que no paso nada, y que está todo bien, pero tiene demasiado para contestar, el beta se esta desesperando, él no quiere hacerle daño a Luke nunca se lo haría.
Aún guarda las cartas que le escribió cuando estaba "enfermo" y no podía verlo.
Hora de preguntas:
¿Qué hará Rayden? Está pensado en pedirle ayuda a Lander o a Joe.
¿Luke puede tener otra pareja? (Mejor que Nathaniel)
Espero que os haya gustado :)
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Lo que ocultan las palabras
Roman d'amourNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
