MEMORIES 1

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Noah miraba a su tío mientras tomaba el desayuno, el alfa, la noche anterior había discutido con uno de sus amantes y ahora estaba de muy mal humor, así que el omega prefirió quedarse en silencio.

Connor fue el primero en salir de casa, como de costumbre, no lo llevaría al instituto, así que Noah cogió prestado algunas monedas que tenía escondidas en el armario, su tío las ponía ahí pensado que nunca las encontraría, pero el chico pasaba demasiado tiempo solo en casa y una tarde se puso a investigar.

El autobús se detenía a unos minutos de su casa, así que preparo el almuerzo y salió rápido de allí, hoy sería otro día donde debería escapar de esos molestos compañeros alfas, ser el único omega masculino de su curso era demasiado interesante para ellos.

Noah estaba cansado de esconderse en el baño para comer, les había dicho a los profesores lo que ocurría, pero dijeron que no era para tanto. Apenas se relacionaba con sus compañeros y los trabajos en grupo los terminaba haciendo solo, por las estúpidas normas de su tío.

No podía a casa de nadie y menos si era alfa, tampoco podía traer a nadie a casa, le explico que podía hacer los trabajos en la biblioteca, pero su tío lo miro con mala cara.

-Los omegas sois demasiado débiles, para estar por la noche en la calle – con ese argumento daba fin a sus discusiones, luego se iba a su habitación para "trabajar", más de una vez había escuchado ruidos extraños en ese lugar.

Intentaba pasar desapercibido, el verano anterior aprendió a camuflar el olor de sus feromonas, aunque era un trabajo algo cansado para él, a veces se ayudaba de los supresores, solo en casos extremos, cercanos a su celo. Su tío desaparecía mágicamente de casa cuando su ciclo de calor llamaba a la puerta, se iba a trabajar, decía, pero volvía a casa oliendo a alcohol y a perfume de otra persona.

Se sentó al final de todo, no tenía problemas de vista, así que podía darse ese lujo, las primeras filas de la clase siempre habían dado pie a miradas de alfas curiosos por probar a su primer omega y él no se iba a prestar voluntario a eso, antes prefería morir.

El profesor entro a clase, el tormento de las clases de matemáticas había comenzado a primer hora, de un viernes, lo que todos los estudiantes quieren cuando acaban de despertarse de su primera siesta.

A segunda hora, una clase especial para los omegas, donde se juntaban todos los que había en secundaría, independientemente de su curso, era una asignatura, aquí te explicaban como no molestar a un alfa, porque los culpables siempre eran los omegas. Noah no entendía estás clases, pero su tío lo había apuntado obligatoriamente, a principio de año, él preferiría ir a otro lugar, ya que todas las clases de esta temática eran iguales.

Todos salían al patio cuando las dos primeras asignaturas terminaban, pero era un lugar demasiado "peligroso" para él, así que se escondió, en el baño era el único lugar donde podía comer y escuchar música con tranquilidad, Noah quería esa tortura llamada vida de adolecente.

Jay consiguió de nuevo convencer a sus amigos, para ir a la clase de música, estaba prohibido entrar sin ningún profesor cerca, pero a él le daba igual, Marco iba detrás de él repitiéndole por enésima vez que era demasiado peligroso, no sería la primera vez que los castigaban por hacer alguna de sus travesuras.

-Solo vamos a ver unas cosas, quiero decirle a mi papá que me regale una guitarra para mi cumpleaños...- sonrió con picardía, mientras abría la puerta de la clase – Me gusta la que está aquí, así que le haré una foto.

-Tu padre vende guitarras, puedes pedirle cualquiera que esté en la tienda, Jay...- el beta intentaba no gritar, tirando de su amigo – Jasper está vigilando, pero no sé por cuanto tiempo podrá aguantar.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora