CAPITULO 178

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Joe esperaba acostado en la cama, por órdenes de Noah, el omega le había dicho que si se movía de allí se iba a enfadar mucho, así que no tuvo más remedio, que hacerle caso. Estaba un poco impaciente, ya que su esposo llevaba demasiado tiempo en el baño, pensó que algo malo le había pasado, así que lo llamó, el omega le grito que no se moviera.

-Mi amor ¿ocurre algo? – no le contestó, así que se sentó con intención de ir a por él - ¿Quieres que vaya?

-Me estoy vistiendo, espera... - sonaba tímido, Joe se lo imagino con las mejillas sonrojadas y sonrió – No te muevas, o si no me enfadaré.

Minutos después salió del baño, con las mejillas sonrojadas, como se había imaginado el beta y llevando un batín, demasiado grande para él, caminaba despacio, como si algo le molestará. Noah lo miraba con timidez, como si fuera la primera vez que lo viera.

Se acercó a él y cruzo sus piernas, cubría donde estaban sus partes, Joe lo miro con curiosidad, reía con nerviosismo y se asustó cuando Joe lo acerco más él.

-Pequeño dulce...- lo abrazo y Noah gimió, todo era muy extraño - ¿Qué estabas haciendo en el baño?

-Nada...- los ojos del beta se entrecerraron, y comenzó a buscar en el cuerpo del omega mientras lo acariciaba, lo notaba nervioso – Lo digo enserio, no he hecho nada.

-¿Qué es el bultito que está en tu pecho? – volvió a pasar su mano con cuidado, para continuar con su inspección – Me asegure de que usaras el sacaleches, para las reservas de Hera, ya que decía que te dolía.

-Es mi pecho, la lactancia hace que este así...- la revisión se volvió más exhaustiva cuando noto que estaba duro – ¿Vas a estar así toda la noche?

-Se cómo es tu pecho, cuando hay demasiada leche y ahora está más duro de lo normal...- quería quitarle el batín, para descubrir que era lo que pasaba – Y además ¿Qué ropa interior llevas?

-La última que me compre, quería estrenarla...- las manos curiosas del beta pasaron a inspeccionar el trasero del omega – Aunque son algo incomodas, aprietan.

Joe puso sus manos por debajo del batín y lo primero que noto era la parte rugosa de algo, no era lo que usaba su omega a menudo, bajo un poco más su mano y se encontró con una especie de cinta. Noah cada vez estaba más sonrojado.

-¿Llevas lencería? Pequeño dulce...- empezó a masajear las nalgas del omega, haciendo que emitiera pequeños jadeos – Es muy fina.

Comprobó la parte delantera, Noah tuvo que sentarse entre sus pierna, porque no paraba de temblar, Joe estaba demasiado curioso, seguía el diseño de su ropa interior con el dedo.

-Una rosa, o tal vez solo seas pétalos...- el omega lo abrazo mientras subía la mano - ¿Llevas lo mismo arriba? Quiero saber que esa cosa dura.

Noto algo extraño en el pecho de Noah, llevaba una especie de sujetador, puso su mano en el interior, el omega apretó sus piernas, cuando noto que tocaba el pequeño vibrador que llevaba en el pecho, Joe sonrió, al descubrir que el omega lo intentaba engañar.

-El bollito se enfadará si se entera, que su mamá malgasta leche...- le enseño la prueba del delito con orgullo – En el otro tienes lo mismo ¿verdad? Esa cosa vibra en tu pecho.

-¡Mmmm! – el beta saco los dos vibradores que había encontrado, mientras Noah sonreía.

Joe acostó a Noah con cuidado en la cama, para quitarle el batín mejor, las mejillas del omega seguían sonrojadas y miraba con picardía al beta, al quitárselo pudo ver lo que llevaba, su pequeño dulce era demasiado atrevido.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora