CAPITULO 150

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Noah estaba enfadado, le había dicho a Joe que no necesitaba esa pastilla, porque ya no le dolía la barriga, pero el beta ha dejado que la doctora Blue se la diera. Estuvo toda la noche avergonzado, le daba igual que su prometido le dijera que no pasaba nada, que no contaría nada.

-Es bueno para el bollito...- acariciaba su barriga, mientras Noah sacaba los gases- Mi amor, no te preocupes- el omega se escondió debajo de las sábanas, para que se escuchará menos.

-Aléjate de mí...- lo estaba protegiendo, pero Joe parecía no darse cuenta- No lo escuches, vete, Joe – el beta se rio, mientras le acariciaba la espalda.

Noah sentía alivio en su estómago, pero también vergüenza, Joe no sé fue de su lado durante toda la noche, según él quería protegerlo, le dio una de sus terribles patadas, pero se quedó en el sitio. Prometió vengarse, fueron unas horas muy apestosas.

-Mi amor ¿Estás mejor? – estaba enfadado, así que no le hablo, cuando toco su espalda le gruño- El bollito se siente mejor ¿verdad?

-¿Por qué no te has ido? – inflo sus mejillas y lo miro con tristeza- Ya no te quiero Joe, ya no quiero casarme contigo, me quede con el bollito y los pequeños diablillos.

-Pequeño dulce, pero era para que te sintieras mejor, no lo he hecho a malas – Noah tenía las mejillas sonrojadas- No puedes alejarme de ti, tengo que cuidarte, eres mi amor.

-Tendrás que comprarme muchas cosas, para que te perdone...- el beta se rio, algo que enfado aún más al omega, frunció su frente – Lo digo enserio, tendrás que pagar, por lo que me has hecho...

-¿Qué te he hecho? Pequeño dulce...

Noah le dio la espalda y no le contesto, se escondió aún más, aunque la vía que tenía en la mano le molestaba, se quejó, y Joe lo abrazo, no iba a dejar que el beta ganara la conversación. Cuando se fueron sus abuelos, Sue le dio la pastilla, aunque le dijera que no, tampoco se lo perdonaría, unas horas después, fue a ver como estaba y le gruño, mientras Joe se reía.

-Mi amor, por la mañana comprobaran como está el bollito...- sonrió, aunque Noah no lo vio- Podremos ir a por los diablillos, después, Jay dice que no se querían dormir y te buscan, pero estaban muy cansados, al final cayeron rendidos.

Se sentía mal, por haberlos asustados, los pequeños diablillos estaban realmente aterrados, cuando empezó a gritar. Tyrion se fue corriendo a buscar a Joe, y Skyler daba vueltas a su alrededor para que le dejara de doler, también le dio al señor pato, para que sintiera mejor y beso su barriguita.

-¿Ellos están? – pregunto muy bajito, mientras sacaba la cabeza- Mis hijos, no les ha pasado nada ¿verdad?

-Solo estaban asustados, Jay sabe cómo tranquilizarlos, además han estado jugando con Yoko...

Se durmió, después de que Joe le diera un masaje, estaba enfadado, pero no se iba negar, el beta se rio, cuando separo un poco la sabana para que pudiera hacerlo mejor, mientras le decía "Justo ahí" y sonreía.

-Buenas noches, mi amor, mi bollito...- cerro sus ojos, aunque estaba atento a cualquier movimiento del omega.

Noah se levantó por la mañana, con cuidado, para no despertar al beta, la mano que descansaba en su vientre y camino despacio hasta el baño. Joe se despertó cuando noto que no estaba, lo busco con la mirada, el omega estaba luchando por abrir la puerta.

-¿Quieres que te ayude? – asintió, y lo miro, aún estaba enfadado por lo de la noche anterior - ¿Por qué no me has despertado? – no le contesto- Pequeño dulce, eres tan tierno.

Noah cerró la puerta, dejando a Joe fuera, el beta lo esperaba, no quería que le pasara nada malo, así que estaba atento a lo que estaba haciendo. El omega le pidió que se fuera, y le gruño, pero no le hizo caso.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora