Taku cargo a Jay con cuidado, hasta llevarlo al sofá, el beta había llorado demasiado y le costaba ver, limpio sus lágrimas mientras sonreía, su compañero de vida, era lo mejor que le había pasado, lo veía tan tierno y hermoso, que moriría de amor.
-Mi amor ¿Estás mejor? - aparto el flequillo del beta con delicadeza, y beso su mejilla- La princesa, estará preocupada por sentirte tan triste.
-No estoy triste, Taku...- su voz estaba ronca, pero él quería seguir hablando- Nuestra hija está enfadada contigo, por no haberle hecho caso, dice que ya no quiere a su papá.
-Yoko, mi princesita...- Jay se sorprendió al oír el nombre, aún no lo habían elegido- Papá, quería prepararle una sorpresa a su pequeño beta.
-¿Yoko? - Taku lo miro con una sonrisa, y los ojos brillantes, pensaba que era el mejor nombre para su hija- ¿Es el nombre de nuestra bebé?
-Quería decírtelo, pero no sabía cómo, yo la llamaba así cuando estabas dormido - se avergonzó, el beta se pensaría que estaba loco- Ella es muy buena, por eso quiero llamarla así.
-Me gusta...- sonrió, y beso los labios de Taku, despacio, hasta quitarle la respiración.
Jay puso sus manos dentro de la chaqueta del alfa, para quitársela poco a poco, sin que él se diera cuenta, lo besaba todo el tiempo, Taku no se movió, hasta que la chaqueta cayó al suelo.
-¿Qué estás haciendo? Mi amor...- el beta bajaba sus manos despacio, hasta llegar a su abdomen- ¿Hasta dónde quieres llegar?
-Tengo que comprobar que todo esté en su sitio...- acariciaba el cuerpo del alfa, sin dejar que él se separará- Necesito saber, si alguien más te ha tocado.
-Soy solo tuyo, pequeño beta - Jay le mordió el labio para que se callará, mientras recorría todo su cuerpo, hasta el mínimo detalle- Yo también quiero hacerlo.
Jay cubrió su vientre con las manos, y lo miro avergonzado, había engordado, puede que no le gustará, ya no tenía músculos, Noah lo había llevado por el camino del dulce y los helados.
-Estás hermoso, mi vida, no tienes que preocuparte...- desabrocho su camisa, dejado el pecho de Jay al descubierto - Son como pequeñas cerezas, se ven deliciosas.
-Pervertido, Yoko te puede escuchar - gruño y quiso golpearlo, pero él le mordió uno de sus pezones - ¡Uhm! Taku... - el alfa sonreía, mientras escuchaba a Jay.
-Son mejores que las cerezas, mi amor...- limpio el pezón con el dedo, Jay se sentía muy débil- Vamos a darnos un baño, juntos...
Lo llevo hasta la habitación de Joe, para que se fuera quitando la ropa, mientras el calentaba el agua, ese doctor vivía muy bien, tenía una bañera de hidromasaje para él solito, la iba a utilizar, para que Jay se relajará.
-Sabes que esa toalla, no te va a servir ¿verdad? - el beta estaba completamente rojo, no era la primera vez que se duchaban juntos, pero se sentía extraño- No puedes darte un baño con ella, mi amor...
-Prométeme, no volverme a morder...- Taku se rio, y entro en la bañera, para ayudar a Jay, antes de eso le quito esa molesta toalla- No hagas nada malo, alfa pervertido.
-Mi amor, tenía demasiadas ganas de verte - Jay se sentó entre las piernas del alfa y recostó su espalda en su pecho, podía sentir lo que llevaba Taku encima- No haré nada pervertido, es malo para la princesa - beso la mejilla del beta y puso sus manos sobre el vientre- Relájate, tenemos mucho tiempo.
Jay cerro sus ojos, mientras Taku masajeaba su barriga, se sentía tan bien, el aroma del alfa lo envolvió por completo, como si fuera un escudo, para que no le hicieran daño, aunque estuvieran los dos solos.
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Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
