CAPITULO 117

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La pareja estaba emocionada, ya sabían que sería su bebé, Jay al principio se quejó, su propia hija le llevo la contrario, pero aun así estaba feliz, Taku se había vuelto aún más protector con él y la bebé, así que el beta se aprovecha de él, Taku...

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La pareja estaba emocionada, ya sabían que sería su bebé, Jay al principio se quejó, su propia hija le llevo la contrario, pero aun así estaba feliz, Taku se había vuelto aún más protector con él y la bebé, así que el beta se aprovecha de él, Taku era demasiado inocente, así que Jay sabia como engañarlo.

-No vamos a comprar otro gorrito para la princesa, Jay – el beta lo miraba con lástima, Taku tenía que resistir- Ya tiene muchos, no puedes comprarle todos los veas.

-Bebé...- acarició su vientre, mientras miraba a Taku de reojo, el alfa observaba todo lo que estaba haciendo- Papá ya no nos quiere, no quiere comprarte este gorrito de ranita, tendremos que dejarlo en el sitio, no te preocupes, mamá te cuidará – Jay puso su mano en la frente y siguió dramatizando- Papá, no te quiere.

-Nunca he dicho eso...- el beta lo miro, con lágrimas en los ojos, Taku intentaba no mirarlo a los ojos- Ya tiene muchos gorritos, yo os quiero a los dos.

-Bebé, papá nos está intentado mentir, no le creas – le dio la espalda al alfa- Tampoco nos darás de comer, ella tiene que seguir creciendo.

-Jay, no te hagas la víctima, solo he dicho que no hay gorrito – el beta se lo enseño de nuevo, mientras le hacía un puchero- Aunque sea de ranita, vámonos a casa, Noah nos estará esperando.

Jay tenía que usar su último recurso, no se iba a dar por vencido tan rápidamente, se apoyó en la pared fingiendo que le dolía la barriga y cuando Taku se acercó para ver cómo estaba puso su mano en el vientre, e hizo como si estuviera a punto de llorar, eso lo asusto lo suficiente, para conseguir lo que quería.

-¿Es otro calambre? – Jay asintió, sin mirarlo a los ojos- ¿Duele mucho? No quería hacerte enfadar Jay –el beta giro la cabeza y sonrió, estaba consiguiendo lo que quería- Perdóname, por favor.

-La bebé dice que me dejara de doler si le compras el gorrito de ranita – Taku se apartó de su lado y lo miro bien, cuando le duele de verdad, apenas se puede mantener de pie- Duele mucho, cariño...

-Así que la princesa, te dejará tranquilo si compramos el gorrito – el beta asintió y busco a Taku con la mirada, el alfa había desaparecido, así que se dio la vuelta, lo estaba mirando con los brazos cruzados- ¿Será el último gorrito? O ¿nos va a pedir más? – Jay sonrió pícaro- No me asustes, me da pánico verte sufrir.

-¿Y el gorrito? – Taku asintió, ya había conseguido su propósito, hasta que vio más- ¿Podemos comprarle uno más?

-Solo el gorrito de ranita, vendremos a por otro, la próxima vez – Jay acepto, lo compraría con Noah, el omega no le pondría ninguna pega – Hemos venido a comprar la cena, no a comprar más ropita.

Jay salió con el gorrito en la mano, mientras miraba a Taku, el alfa había caído en otra de sus travesuras, no podía creer que le ganara tan fácilmente, tenía que resistir un poco más la próxima vez.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora