Pavel salió al escenario para anunciar que el espectáculo había terminado, se oyeron abucheos por parte del público, se quejaban porque aún faltaban dos actuaciones más, en una de ella debía participar Taku y la otra era de Hanya junto a Orfeo.
-Lo siento mucho, pero deben dejar el teatro en quince minutos, las actuaciones se han terminado por hoy- el público estaba realmente enfadado- Vuelvan el mes que viene, con la entrada de hoy y será completamente gratis, perdón por las molestias.
Orfeo ayudo a Hanya a cargar al alfa, no podía mantenerse de pie debido al shock, el dolor era secundario en ese momento, por su culpa habían tenido que parar, Taku no se perdonaba eso.
-Cariño, trae las vendas, hielo y agua, por favor – rompió la maya que llevaba Taku, por la altura del tobillo y empezó a mover el pie con cuidado - ¿Te duele? – el alfa se quejó- Por suerte no está roto, pero te dolerá unos días.
-Lo siento – no podía mirar a Hanya a los ojos, se moría de vergüenza.
-My little boy, no pasa nada, todos podemos dar un mal paso – Taku empezó a temblar, preocupando a Hanya- No me digas que te duele tanto – grito a Pavel para que se diera prisa.
-No hay hielo, no lo encuentro.
-Trae una bolsa de congelados, pero date prisa.
El tobillo de Taku no tardo en hincharse, el alfa intento levantarse de nuevo, pero Hanya no le dejo, quería ayudar a Pavel o a Orfeo.
-Será mejor que te quedes sentado, o si no te sacaré una tarjeta roja – golpeo la frente de Taku con cuidado- Ahora, eres mi paciente, así que debes hacerme caso.
Hanya vendo el pie derecho de Taku, el alfa se quejaba de vez en cuando, así que la beta intentaba ir con cuidado, ella se había hecho lesiones así antes, así que sabía cómo actuar.
-Mañana, te llevaremos al médico y no me sirven las quejas, Taku, vas a hacer lo que yo te diga – seguía sin mirarla- Estarás unas semanas sin entrenar.
-Pero...- Hanya le indico que se mantuviera en silencio- Tengo que ayudaros con las clases y ensayar contigo.
-¿Cómo lo vas a hacer? – puso la bolsa sobre el tobillo lastimado, Taku se quejó al notarlo- Está noche se hinchara más, y mañana no podrás apoyar el pie en el suelo por el dolor ¿Cómo vas a ensayar o dar clase?
Pavel cargo a Taku en brazos, con intención de llevarlo a casa, pero el alfa se negaba, su casa era un desastre, no había limpiado durante la semana, estaba todo tirado por el suelo, no quería que le hombre lo viera.
-Puedo ir solo, no te preocupes, estoy bien – intentó engañar al beta, pero cuando puso el pie en el suelo sintió una punzada- No es nada.
-Pequeño alfa tonto – dejo que se apoyara en él – También eres cabezota ¿no? No me cuesta nada llevarte a casa, estás bastante cerca.
Mientras discutían, en la puerta se encontraba un chico, hablando con Orfeo, Taku sabía quién era, lo había visto antes y escucho como gritaba su nombre, el beta lo estaba esperando, de nuevo.
-¿Quién es? – le pregunto Pavel, Taku respondió diciendo que solo era un pequeño beta- ¿Es tu amigo? – negó con la cabeza, solo lo había visto una vez, aunque él le mandaba muchos mensajes, el alfa no le solía contestar- ¿Sabes que quiere?
-No lo conozco, aunque hace un mes lo lleve a mi casa, se había desmayado en la puerta del teatro – Pavel lo miro de reojo, y Taku se lo explico mejor- Pero no sé quién es, lo digo en serio.
-Y lo dejaste dormir en tu cama, estando los dos en tu casa- marco las últimas palabras, haciendo que el alfa se sonrojara- Mientras él estaba desnudo – sonrió, Taku quería que la tierra se lo tragase – Los dos solos en tu casa, y él desnudo.
ESTÁS LEYENDO
Lo que ocultan las palabras
RomansaNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
