CAPITULO 140

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Joe le quito los pantalones a Noah, el cuerpo del omega temblaba de la emoción, mientras llamaba al beta con voz dulce y picara. Puso la pierna derecha del omega sobre su hombro.

-Joe...-sonrió, cuando él lo miro, el beta estaba nervioso, no sabía que hacer ahora - Podemos hacerlo sin eso, no creo que pase nada.

Joe daba pequeño besos a la pierna de Noah, él subía y bajaba el pecho con cada toco del beta, cuando llegó al final de su camino, el omega gimió y sonrió, cambió a la otra pierna, para hacerlo sufrir un poco más. Noah no sabía cuánto tiempo podría aguantar antes de venirse.

-¿Por qué estás haciéndome esto? - con la mano que tenía libre inspecciono el cuerpo de Noah, hasta llegar a uno de sus pezones, no tuvo piedad y lo pellizco- ¡Ah! Joe...- su cuerpo volvió a temblar.

-Voy a probar cada parte de cuerpo...- se detuvo cuando llego a la punta del pie del omega y sonrió- Hasta que no puedas más, probaré todo cuerpo sin piedad, pequeño dulce...

-¡Uhm! Joe...- el omega se sentó en la cama, con un poco de dificultad, una de sus piernas seguía levantada- Me molesta tu camisa.

Puso sus manos en el interior de la camisa y se la empezó a quitar poco a poco, mientras tocaba el cuerpo del beta, Joe aprovecho la oportunidad, para besarlo en los labios, ya estaban hinchados, pero eran deliciosos, Noah la mordió cuando se cansó, luego le quito la camisa completamente y volvió a bajar, hasta el cinturón.

-¿Por qué tienes tanta prisa? Mi pequeño dulce...- detuvo la mano traviesa del omega, y lo tiro con cuidado hacia atrás- Aún estamos en los entrantes, falto un poco para llegar a los postres.

-Eres malvado, tú...- el beta lo beso de nuevo - Me vengaré.

Sonrió, y fue a atacar la nuca del omega de nuevo, Noah arqueo su espalda cuando lo hizo, Joe lo abrazo para tenerlo más cerca, podía sentir el corazón de su compañero, como si fuera el suyo propio, los dos iban a la misma velocidad.

Mordió los pezones de Noah sin piedad y luego los succionar, el omega clavo sus uñas en la espalda del beta, haciéndole sangrar, pero no le importo.

-Lo necesito, Joe...- le suplicó, el beta llevaba más de media hora besando y mordiendo cada una parte de su cuerpo, ya se había venido una vez- Por favor...- se estremeció cuando metió uno de sus dedo - Quiero uno más grande, doctor Ross...

-¿Cuál quieres? - Noah gruño, él la sabía la respuesta- Pequeño dulce, dime que quieres te de...- el omega movía su cadera hacía abajo, golpeando a Joe - No te entiendo, mi vida.

-Quiero...- le costaba hablar, estaba demasiado excitado - Yo quiero... ¡ah! - el beta no le estaba tocando en ese momento, eso lo molesto, así que se empezó a masturbar- Dámelo, Joe...

-¿El qué? - Noah se vino de nuevo, tendrían que cambiar las sábanas, antes de que vinieran los pequeños.

-Un bebé...- el omega no sabía lo que decía, su mente estaba totalmente en blanco, era su cuerpo el que hablaba- Un bollito, como le llamas tú.

-Mi vida...- se desabrocho el cinturón y ató las manos del omega, con cuidado para no hacerle daño- No quieres esperar a después de la boda...

-No. - se había olvidado de lo que había dicho al principio - Me gustaría tener a un bollito ahora.

Se quitó los pantalones, mientras Noah mantenía los ojos cerrados, estaba intentado recuperar algo de energía, Joe lo miro de nuevo, su omega estaba pidiéndole, lo que él más deseaba, no podía fallar, pero estaba nervioso. No quería hacerle daño.

Besó su vientre y luego lo acarició, Noah le pedía que fuera más rápido, pero él se estaba mentalizando, un nuevo bebé, tan pronto.

Pero era lo que él quería, lo que soñaba cada noche, desde que empezaron a salir.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora