Noah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él.
Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Jay tiraba del cabello de Taku, cada vez que tenía una contracción, el alfa se arrepentía de no haberse cortado el cabello, su pequeño beta lo estaba destrozando, pero él se mantenía firme, para que no cayera.
-Lo estás haciendo muy bien, mi amor...- el beta lo miraba con enfado, mientras le acariciaba el cabello- Solo un poquito más, eres muy fuerte – limpio las lágrimas de Jay y él le gruño- ¿Quieres sentarte?
-Me duele...- se apoyó en el pecho del alfa y cerró los ojos, quería que terminará ya- Necesito un abrazo, Taku.
Pensaba que podría descansar unos minutos, pero las contracciones de Jay eran muy seguidas, el beta volvió a tirar de su cabello cuando lo abrazo, mientras gritaba, intentaba calmarlo, pero cada vez era más agresivo con él.
-Ya he llamado a Noah, vendrán cuando nazca Yoko...- Jay pensaba que iba a morir antes de eso, no sabía cómo había aguantado tanto su hermanito- Tyrion y Sky tienen un regalo para ella.
-Los echo de menos...- lo visitaron esa misma mañana, pero le daba igual- Tengo sed.
Taku ya no se fiaba de Jay, intentaba mantener su cabeza lejos de él, para que no le tirara del cabello, pero el beta lo seguía haciendo, daba igual que invento intentará, tiraría de su cabello hasta que terminará.
-Llevas dos horas de pie, deberías acostarte un poco...- se negó a hacerle caso, clavó sus piernas el suelo para que no lo moviera- Mi amor, pronto te pondrán la epidural, debes sentarte, al menos...
-No quiero que me pinchen de nuevo...- le hablo con pena, para que los detuviera cuando fuera el momento – Mi brazo está lleno de agujeros – mintió, le daba mucho miedo ese momento- Póntela tú, por mí...
-Lo haría, si eso aliviara tu dolor, mi amor... – consiguió sentarlo en la camilla sin que se diera cuenta- Solo es un pequeño pinchazo.
-La aguja es así de grande...- exagero, no sabía cómo era, pero le daba igual- Me dolerá mucho.
Se acostó en la cama, mientras Taku masajeaba su espalda, el beta lo llamaba cada vez que le venía una contracción, ahora apretaba su mano con fuerza, prefería eso a quedarse sin cabello, Jay le había arrancado unos cuantos.
-Jay...- la doctora Blue entro, acompañada por quien iba a ponerle la epidural al beta- Ha llegado el momento, vamos a ir a la sala de parto.
-Taku...- lo llamó varias veces, mientras se sentaba, sentía su barriga demasiado pensada, el alfa no dejo que viera la aguja- ¡Duele! – lloro en sus brazos, hasta que lo acostaron- No te vayas, me duele...
A los pocos minutos, empezó a dejar de sentir dolor, se lo llevaron a él solo a aquella sala, mientras Taku se cambiaba, el beta pedía que no lo tocaran hasta que llegará el alfa, no se sentía seguro sin él a su lado.
-Yoko se sigue moviendo, pero ya no me duele...- Taku beso su mejilla, él no se podía mover – Sigo teniendo miedo, puedes mirar que la pequeña este bien.