CAPITULO 78

299 26 9
                                        

Noah se sentó lo más alejado posible de su tío, el alfa lo provocaba con la mirada, quería desestabilizar al omega para poder salirse con la suya, pero su sobrino no se iba a rendir tan fácilmente.

-¿Qué quieres de mí? – le pregunto Connor, estaba dispuesto a pagarle con el fin de que se rindiera- Puedo darte lo que quieras.

-Quiero que mis madres descansen al fin, eso no se puede pagar con dinero, tío...- el alfa apretó la mandíbula, mientras intentaba controlar sus feromonas- No te preocupes por si me falta algo, tengo a personas que me ayudaran con gusto.

-Tus madres están muertas, llevan años descansado, Noah...- lo acuso, su sobrino estaba loco- No puedes hacer nada por ellas, además no las conoces, es una tontería luchar por ellas.

-Podrías hacer el favor de explicarle a tus padres como llegue a tus manos...- Deva y Elías se miraron- Los vecinos confesaron que una hora antes de que se provocase el fuego, ellas estaban discutiendo con alguien y era una voz masculina.

-Maya me llamo para que fuera a conocerte, discutimos por tonterías, deja el pasado atrás.

Noah sacó su móvil y empezó a leer en voz alta la noticia sobre la muerte de sus madres, junto a su desaparición, sus abuelos no se podían creer lo que estaban diciendo.

-Le pagaste a Nathaniel para que no dijera nada y te dejará impune...- le enseño el informe que lo decía, el alfa había denunciado a Connor por robo- Me vendiste incluso antes de que naciera, pero esperaste a que cumpliera una edad adecuada para no ser acusado de abandono infantil.

-Nathaniel te ha estado mintiendo, yo no lo conocía en ese entonces, ese alfa solo sabe mentir...- Noah lo interrumpió.

-Tu querido amigo, te abandono para salvarse a él mismo, si tu llevas la mitad de la culpa, su condena será más corta...- sonrió, su tío no se había dado cuenta de eso- Los perros necesitan ser cuidados por sus dueños, Connor, tú le prometiste un buen omega y él te prometió limpiar tu mierda durante años.

-No digas tonterías, esos informes están mal, yo no conocía a Nathaniel.

-Entonces, ¿Por qué tienes miedo? – el omega había ganado por una vez- Si no hiciste nada malo ¿Por qué tiemblas? No estamos en invierno, así que no creo que sea de frío.

Connor se levantó y fue hacía Noah, el omega presiono el botón que le había dicho Joe, él no tardo en entrar. Elías detuvo a su hijo, el alfa empezó a temblar al notar las feromonas de su padre, nunca las había usado en su contra, así que sentía que se ahogaba.

-Por mi salud ya no te tienes que volver a preocupar, tío...- acercó a Joe hacía él, el beta no sabía lo que pasaba- Tampoco debes preocuparte si tengo un abogado o una buena casa, he conseguido mucho más de lo que tú me has dado, puedes ser al fin libre, Connor Brown, no te pienso volver a molestar...- sonrió, por una vez no era él quien estaba en el suelo- Espero que te sigas llevando igual de bien con Nathaniel, en la cárcel, él quiere hablar contigo.

-Piénsalo bien, Noah...- el alfa temblaba arrodillado- Yo te cuide por años.

-Me hiciste sangrar hasta casi matarme, te negaste a llevarme al hospital y estuve casi un mes sin ir al colegio por una enfermedad...- la mano de Noah temblaba mientras Joe la sostenía- Creo que la cárcel es demasiado poco para ti, mi denuncia no es solo por la muerte de mis madres, también es por mí, la primera vez que me golpeaste solo tenía dos años.

Noah se había sentido enjaulado durante años, con miedo a pedir ayuda, con temor a quedarse completamente solo en el mundo, incluso llego a pensar mil veces que la solución para su problema era morir, quiso morir de hambre, pero Jay no le dejo. Su tío lo había mantenido encerrado por años por ser omega, sintió asco de su cuerpo demasiadas veces, pero Connor nunca lo vio.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora