CAPITULO 159

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La barriga de Noah iba creciendo a medida que pasaban las semanas, el omega tenía muchos antojos que Joe debía cumplir, si no quería un berrinche de su prometido. Una madrugada tuvo que salir de casa, porque a Noah se le antojaban unas cerezas, al principio se negó a ir, pero utilizo su arma secreto para que Joe le hiciera caso, al final, el omega se quedó dormido y no quiso las cerezas.

Debían dormir abrazados, Joe no ponía ningún impedimento contra eso, le encantaba abrazar a Noah mientras dormía, pero debía ir con cuidado, para no molestarlo, tenía muy mal humor, si lo despertaban de un buen sueño. Joe no podía apartar las manos de la barriga de Noah, él se pondría a llorar si lo hacía.

El omega se había convertido en un bebé grande, y este último mes las cosas no habían mejorado, Noah pedía más atenciones, no solo por parte de Joe, el beta cree que lo estuvo malcriando mucho desde que se enteró de su embarazo, tuvo una discusión con Jay. Pero él era peor que Joe, no podía contrarrestar lo que decía, así que acababa haciendo lo que pedía su pequeño dulce.

-Joe...- Noah estaba jugando con Sky en el sofá, mientras miraban la televisión – Se está moviendo mucho – le hizo un puchero, para que se acercará a su lado – No nos deja dormir.

-Papá, tengo sueño...- Skyler había aprendido a imitar muy bien a su mamá, una vez se puso un cojín en la barriga para simular estaba embarazado- Mi hermanita, no quiere que durmamos.

Allí volvía a estar el arma secreta de Noah, mirando con tristeza, hasta que se acercará a él, el pequeño tesoro era de gran ayuda para utilizar ese método, no podía resistirse a esas caritas, a los segundos estaba haciendo lo que le pedía.

-Bollito, aún es muy pronto para salir...- besaba la barriga de Noah, para tranquilizarla- Falta un mes para que nazcas, aún tienes que estar en la tripita de mamá, debes esperar.

-Eso no ayuda, cuando escucha tu voz se emociona más...- se quejó el omega mientras posaba sus manos sobre la barriga- Al principio, no dolían sus pataditas, pero ahora sí...

Noah se apoyó en el hombro de Joe, cuando se sentó a su lado, mientras se quejaba, no tenía náuseas y podía comer casi todo lo que quisiera, pero Hera se movía mucho más que Skyler, en ese tiempo, a veces le costaba moverse y lo que más le molestaba era no poder llegar al baño a tiempo.

-¿Y si hay algo mal con el bollito? – tenía miedo de que estuviera sufriendo o que el espacio no fuera suficiente para su crecimiento- Joe, no te estoy mintiendo, duele mucho...

-En la ecografía dijeron que estaba bien, y que había empezado a darse la vuelta para poder encajarse...- a Noah le empezó a caer una lágrima por la mejilla- ¿Quieres que te de un masaje? O ¿Qué vayamos a pasear un poco? Así el dolor será menos.

-Puede venir Jay, con Yoko...- el beta asintió, mientras llamaba a su amigo, Noah sonrió al ver que le hacía caso – Quiero un beso, así me duele menos.

Jay llegarían en unos minutos, así que Noah se fue a cambiar, el omega ya no miraba su armario, lo veía demasiado aburrido, Joe tenía ropa más interesante y no se quejaba si se ponía una de sus sudaderas, el beta le había comprado pantalones especiales para el embarazo, que le gustaban mucho, pero marcaban mucho su cuerpo, así que usaba las sudaderas de Joe como casi un vestido.

-Estoy listo...- llevaba a Skyler de la mano, mientras Tyrion decidía que juguete llevar al parque – Jay, dice que está aparcando, podemos ir al portal, a esperarlo.

Skyler llevo a su mamá hasta el carrito donde estaba Yoko, el omega era demasiado lento, y no podía esperar tanto tiempo para llegar a jugar con ella, así que soltó su mano cuando estaba a cinco pasos de Jay, se olvidó de saludar a su tío y le dio la mano a la princesa.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora