Taku decidió liberar a Jay de sus brazos, cuando pasaron más de dos horas, el beta empezó a gruñirle para que le hiciera caso, pero él no quería separarse de su lado, se estaba aguantando la risa, si se reía aunque fuera un poco, sería atacado por su esposo, debía llegar completo a casa.
Antes de que Jay se despertará, estuvo jugando con su cabello y besando su mejilla, el beta frunció el ceño algo lo estaba molestado, intento detenerlo, pero no pudo, Taku sonreía al ver cómo le cambiaba la cara. Cuando abrió los ojos decidió atacarlo, el beta intento escapar de entre sus brazos, pero no puso, era su prisionero.
-¿Cuánto tiempo vas a estar así? – el alfa no detuvo sus besos, aunque Jay se quejará, era su oportunidad para vengarse de él, por sus travesuras – Al final me enfadaré.
-Llevamos dos días casados, así que puedo decir que eres completamente mío, así que puedo hacer esto las veces que quiera...- después de hablar, volvió con su ataque.
Jay pellizco los pezones de Taku para que lo soltase, él intento aguantar lo máximo posible, pero su pequeño beta no tenía intenciones de rendirse, al final se detuvo, un poco triste.
-Puedo darte otro, pequeñito...- el beta negó con la cabeza, mientras se separaba de él – Por favor, me lo estaba pasando muy bien.
-Me estabas llenando de babas, al igual que nuestra princesa – se quejó, mientras se volvía a vestir- Solo dejo que Yoko me bese así.
Taku estaba celoso de su hija, miro a Jay de reojo, mientras este le daba la espalda, había conseguido enfadarlo, tenía muy mal despertar y no le gustaba que lo molestaran los primeros cinco minutos, pero el alfa no tuvo piedad con él.
-Mi amor...- lo miro con picardía, cuando Jay se dio la vuelta, casi muere por su mirada, fue salvado por estar lejos – Mira lo que me has hecho ¿Cómo vamos a salir ahora? – el alfa señalo sus pantalones, donde se asomaba un bulto bastante grande - ¿Qué voy a hacer?
Jay entrecerró los ojos, mientras Taku le seguía enseñado sus pantalones, el alfa lo miraba provocándolo, incluso empezó a quitarse la camisa, porque supuestamente tenía calor, sabía que el beta no le quitaría la vista de encima en ese momento, así que quería ser malvado.
-Estuviste casi todo el tiempo frotándote y después empezaste a tocarlo con la mano, te parece bien dejarlo así, mi amor...- el beta se sonrojo – Sufrí durante más de dos horas, porque estabas dormido – mintió y dramatizo su estado – Y ahora me duele, me tienes que ayudar ¿no?
-Eres un pervertido...- el beta intercambiaba las miradas entre los ojos del alfa y su bulto – Dormido no sé lo que estoy haciendo, además casi me dejas sin aire, por estar todo el tiempo abrazándome.
-¿Quién se ha escondido en mi pecho cuando ha tenido la oportunidad? – le acuso, el beta sonrió – Tienes que ayudarme, o si no estará durante mucho tiempo.
Taku se puso boca arriba, con las manos debajo de su cabeza, Jay se acercó a él para comprobar que no le estuviera mintiendo, el alfa movió sus labios para volverlo a culpar, su compañero estaba demasiado concentrando mirándolo.
-No se va a bajar, si te quedas mirando todo el tiempo, mi amor... - movió su cadera, para acercarla más al beta – Haz algo, no podemos ir a cenar conmigo así.
Jay bajo los pantalones vaqueros del alfa con cuidado, estaba siendo vigilando por él, cuando cayeron Taku se quedó solamente con los calzoncillos, normalmente era un chico tímido, si hubiera echo eso en casa, ahora estaría avergonzado, pero lo miraba de manera provocativa.
-¿Cuántas cervezas has bebido? – no lo sabía con exactitud - ¿Estás ebrio? – se empezó a reír – No me lo puedo creer, estás borracho, Taku.
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Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
