CAPITULO 25

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Los días pasaron deprisa, Noah se sentía bien, seguía teniendo nauseas matutinas, pero ya no estaba tan cansado, Jay lo acompaño a varias clases de preparación y siempre acababan riéndose, el omega había perdido la pena que le daba entrar en ese lugar, su amigo se había encargado de callar a todos los que hablaban mal de él, Noah se sentía en deuda con Jay pero no sabía cómo agradecerle – Solo tienes que estar bien-, repetía mil veces el beta, que seguía atento por si pasaba de nuevo lo de aquella noche – Sky también debe de estar bien-, el vientre de Noah se notaba cada vez más y el bebé se había vuelto juguetón, el omega sentía que lo estaba haciendo todo bien.

-En quince días ha crecido bastante...- Joe se mostraba feliz con el cambio de Noah, ahora parecía estar en mejor estado- Creo que las clases te están ayudando.

-Y también la comida que prepara Taku...- se burló el omega, sentía que el bebé agradecía lo que preparaba su amigo y pedía más, Taku no podía negarse, tenía a dos personas en su contra si lo hacía- Me están cuidando mucho.

Jay estaba esperando fuera, por lo que no se estaba enterando de la conversación, el beta estaba nervioso, ya que Noah estaba tardando mucho en salir y pensaba que algo estaba yendo mal.

-Jay me acompaña a las clases de parto...- Joe escuchaba con atención al omega, era la primera vez que hablaba tanto en una visita- La gente se piensa que somos pareja, pasaba lo mismo en secundaria.

-Jay es un buen amigo ¿verdad?- Noah negó con la cabeza, él no veía así al beta.

-Es mi hermano...- le corrigió, Joe sabía que no eran familia, pero él también tenía ese sentimiento por alguien que no veía desde hacía años- Jay es un buen hermano.

El omega salió de la consulta acompañado del doctor Ross, Jay respiro aliviado al ver a Noah feliz, ya estaba pensado como reñir a ese doctor si le hacía sentir mal otra vez, los dos betas se comprendían pero ya está, estaban dispuestos en proteger al omega, pero no se consideraban amigos.

-Sky ha crecido...- le enseño la ecografía a Jay, estaba emocionado, iba a guardar todas esas imágenes hasta que el bebé naciera- Pero sigue sin querer mostrar bien su cara.

-Pequeño tesoro ¿Acaso eres tímido?- Sky se negó a contestarle, Noah salvo al bebé diciendo que estaba dormido.

Salieron del hospital con la ecografía en la mano, Noah hablaba sin parar del bebé, Jay simplemente lo escuchaba, hacía tiempo que no se mostraba así, antes Noah hablaba todo el tiempo, pero ahora parecía tener miedo de hacerlo.

-Ahora vengo, voy a pedir los helados...- se había vuelto tradición ir a por uno de ellos después de una buena noticia- Descansa aquí...

Noah estaba guardado la imagen del bebé en su bolsillo cuando vio una cabellera rojiza correr cerca de él, se levantó sin pensarlo –Tyrion- fue lo primero que pensó al ver a ese niño, corrió hacía él hasta alcanzarlo, el pequeño miraba con horror a Noah.

-Tyrion, espera, soy...- cuando el pequeño se dio la vuelta, no era quien creía- Lo siento, me equivoque...- el niño corrió a esconderse, Noah lo había asustado.

Pronto un círculo de persona rodeado al omega, quería salir de ahí, pero no le dejaban, sentía que cada vez estaban más cerca de él, tenía miedo, esas personas murmuraban cosas horribles, él solo se había equivocado.

-Deja a los niños tranquilos...- grito un hombre, su voz estremeció a Noah y los insultos se hicieron presentes- Debes quedarte con un buen alfa, que te encierra en casa, ladrón.

El hombre salió entre las personas y se puso delante de Noah, el omega no se atrevía a mirarlo a los ojos, sentía pánico en ese momento, pero ese señor no se rendía, empezó a empujar al omega hasta que cayó al suelo, tenía miedo de levantarse, nadie lo iba a ayudar y había perdido de vista a Jay.

Lo que ocultan las palabrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora