Connor comenzó a esparcir sus feromonas por todo el coche, cuando Noah se sentó en el asiento del copiloto, el omega aun no lo había mirado a la cara desde que salieron de la casa de los Fox, pero sabía que su tío estaba muy enfadado con él.
-Te parece bien, humillarme de esa forma ¿verdad? – Noah agacho la cabeza – Hubiera sido mejor que hubieras terminado en un cubo de la basura.
-Lo siento, tío...- el alfa lo miro de reojo, haciendo que su sobrino se sintiera asustado – Vinieron a casa, yo no lo sabía.
-Pude oler esas horribles feromonas cuando entre en casa, casi vomito por tu culpa Noah...- escucho un "lo siento" salir de sus labios – Irte a la casa de otro, para hacerte la víctima.
-Yo no quería hacerlo, Jay me llevo al hospital y...- el alfa soltó un gran bufido – No volveré a hacerlo, tío.
-Más te vale ¿Qué pretendías quedándote en esa casa? – Noah no le contesto – Pensaste que ellos te cuidarían, solo eres un omega, tu madre te abandono por eso.
-Lo sé, tío...- estaba enfadado y triste, su tío siempre acababa con la misma frase, para recordarle su miserable vida – Quise irme a casa, pero no me dejaron, el señor Fox dijo...
-No me interesa lo que digan unos betas...- no volvieron a hablar, la conversación había terminado.
Noah estaba triste, se había olvidado el helado que le regaló Marco en casa de los Fox, no quería que Jay se lo comiera, su amigo le había dicho que era de edición limitada por temporada, solo había podido dar una pequeña cucharada.
"-No puedes comer siempre helado, Noah...- después Jay, le quito el bote de las manos, fue muy cruel – Después de cenar, comerás un poco más." Pero su tío había llegado antes y se quedó sin su querido helado.
-Limpiaras tu habitación, Noah...- el omega asintió – Hablaremos, antes sobre tus responsabilidades, primero de todo dejaste la casa descuidada, durante una semana.
-No me dejaron volver a casa, tío...- la mirada de Connor le hizo callar.
-No tienes que poner excusas siempre...- su voz no mostraba ninguna emoción – Desde que conoces a ese chico, te has vuelto demasiado rebelde.
"Siempre hago, lo que tú quieres", no se atrevió a decírselo, así que solo asintió, darle la razón a ese alfa, era mejor que hacerlo enfadar, además su espalda seguía doliendo por los golpes que recibió, no quería provocarlo.
-Limpiaras tus sabanas, están llenas de sangre y además, no sé quién de todos fue, pero toda la casa olía a fresa, encontré una caja con helado...- el omega no sabía a lo que se refería – También limpiaras eso, no quiero tocar tus cosas.
-Tío...- el alfa lo miro unos segundos, le daba miedo preguntar - ¿Dónde has estado? La señora Jolie, quería hablar contigo pero no ha podido contactarte.
-No es de tu incumbencia, Noah.
Lo primero que hizo cuando llego a casa, fue llevar a lavar todas las sabanas, incluso había una camisa sucia, su tío lo miro con asco cuando lo vio pasar por el comedor, para después señalarle la caja donde se encontraba la caja de helado.
-No te olvides de esto...- el omega se acercó al lugar con cuidado, su tío estaba sentado enfrente, delante del ordenador - ¿Qué quieres?
-Puedo apuntarme a clases de cantó, Jay dice...- sonrió con timidez- No es que yo lo crea, pero mis amigos dicen que yo canto muy bien, me gustaría.
-Es un gasto de dinero innecesario, además eso no te puede llevar a ninguna parte, Noah... - el omega agacho la cabeza con tristeza – Gasto demasiado dinero en ti, debes pensar que gracias a mi tienes casa, comida y estudios.
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Lo que ocultan las palabras
RomanceNoah siempre se había sentido solo, apartado de la sociedad por ser un omega masculino, su tío siempre lo odio y no dudo en demostrárselo, su madre supuestamente se fue con su amante alfa y lo dejó con él. Noah siempre creyó esa historia y llegó a...
