Se acercó a mi con una expresión de insatisfacción en su rostro.
-¿Asi es como te han educado?
Levante la cabeza cuando agarro mi muñeca y sus ojos se juntaron con los míos emanando frialdad. Mientras nos miramos, una sonrisa seca apareció en mi rostro de forma abrupta.
-¿Me hablas de educación? Álvaro Ayala, ¿exactamente cuál es tu versión de buena educación? ¿Cuidar a otra mujer enfrente de tu esposa e invadiendo sus sentimientos por completo? ¿Eso es? -Ignore su expresión sería en su rostro y resople- ¿Quieres decir que Rebecca es una persona educada? No le da vergüenza ser tan descarada como para desear al esposo de otra mujer y ser una rompe hogares. ¿Como te educaron para que tengas una idea tan diferente a la mía de buena educación.
-¡Samara! -Apreto más fuerte mi mano y las venas en su frente saltearon mientras decía sus siguientes palabras rechinando los dientes-. Deberías sentirte afortunada de que no le pego a las mujeres.
Saque una carcajada tratando de aguantar el dolor del hueso de mi muñeca y lo mire.
-Que lindo de tu parte, señor Ayala. Pero ¿me puedes hacer el favor de soltarme? Apretar la muñeca de una mujer así de fuerte no es tan diferente como golpearlas.
Álvaro estaba tan enojado que parecía que su vena iba a explotar en cualquier segundo. Por fortuna , soltó mi mano.
-No actúes como si conocieras a Rebecca. ¡No tienes derecho a juzgarla! -Su voz era dura y camino alrededor, emanando un aura fría.
<<¿No tengo derecho ?>>
Sus palabras tocaron mi lado más sensible. Todo mi enojo y frustración que tenia reprimido salieron como cascadas. Me acerqué a él con pasos acelerados y tome su brazo con una sonrisa que no podía ni alcanzar mis ojos .
-Tienes razón. No tengo derecho. En términos de hipocresía, no me puedo comparar a ella. De hecho, ¿Como podría compararme con ustedes si jugar con los sentimientos de alguien no es mi fuerte? Y como si no fuera suficiente, no pueden evitar presumir sus riquezas a otros. -Habiendo dicho esto, ignore el coraje que irradiaba en el y regrese al restaurante. Rebecca puso su sonrisa falsa y me llamó con un tono pretencioso.
-Samara...
Le lance una mirada que podría matarla y le derrame toda la sopa en su cabeza. De esta forma, se desvaneció todo rastro de mis ganas de hacerlo y sin esperar a que reaccionara, dije:
-No se como te como te volviste una mujer viciosa que solo quiere llamar la atención y ama molestar a los demás mientras se hace la víctima o como es que te volviste una perra que disfruta robar cosas que no le pertenece. Pero déjame decirte una cosa, eh. El karma es una Perra y un día todas tus malas acciones se te regresarán para morderte el trasero. Como te gustan tanto las cosas de segunda mano, concederé tu deseo. A decir verdad, si, tengo sentimientos por Álvaro. Aunque siendo honesta, su ojo al gato y el otro al garabato me hace sentir enferma en solo pensarlo . De echo, es repugnante. Entonces, por favor , pasa más tiempo con el o Dios no quiera que ande durmiendo en cualquier lugar. ¡Me da asco!
-¡Samara! -Una voz furiosa resonó desde la entrada del restaurante, pero no volteé a verlo.
<<¿Y que si esta enojado?>> Era una santa a comparación de ellos y su forma hipócrita de ser. Al terminar de hablar, me di la vuelta y salí. Al pasar a un lado del hombro de Álvaro en la puerta, me tomo del codo con fuerza. Mi temperamento sacó lo mejor de mí y agache la cabeza para morderlo. Al principio, pensé que me iba a soltar , pero me cargo sin advertencia y me aventó al auto de forma agresiva antes de encenderlo. Condujo a toda velocidad durante todo el camino, causando que me dieran nauseas por los baches. Por suerte, el auto se detuvo poco tiempo después, pero antes de poder saltar de alegria, me sacaron del auto con fuerza y me metieron al Chalé. Álvaro estaba furioso y me llevo al baño. ¡Pum! El sonido de la puerta azotando resonó por todo el chalé.
-¡Suéltame! ¡Eres patético, Álvaro Ayala! -La inquietud se apoderó de mi y hablé de forma desenfrenada. Álvaro resopló y envolvió sus manos en mi cuello para callarme , mirándome con desprecio.
-¿Patético? ¿Ojos desviados? ¿Soy repugnante? -La fuerza en sus manos aumentó, haciendo que me sofocara. Lo pateé varias veces porque a pesar de no poder hablar, no iba a regresar sin defenderme. Ser testaruda hasta el final era mejor que rendirme ante su tortura. Intercambiamos miradas y nos quedamos viendo. Luego de un tiempo, apenas si podía respirar , causando que mi cerebro tuviera falta de oxígeno y una ola de mareo me golpeó.
<<¡Quieres ahorcarme hasta morir!>>
Poco después, me soltó. En cuanto me libere, de inclinó hacia mi y selló sus labios con los míos, dejándome sin aire. Me enoje tanto que mi pecho comenzó a agitarse con violencia sin poder moverme. Al alejarse, le dije en voz alta:
-¿Solo eres bueno molestando a las mujeres? -Álvaro encorvó los labios con una mirada amenazante y entre en pánico cuando vi esa mirada brutal y hostil- no puedes hacerme esto, Álvaro! Mi voz tembló cuando hablé y me acorraló con un beso salvaje. Mis cejas se fruncieron por la mordida que me dio y me sonrojé- ¡Te vas a arrepentir! -Dio una pausa en sus acciones y con voz baja, murmuró:
-Se una buena chica y seré más gentil.
<<¡Bastardo!>>
De repente, rompí en llanto por todo el coraje y dolor que traía acumulado como una fuente de agua.
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Reticencias de amor
ФанфикшнConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
