Al notar que la expresión de Álvaro se relajó un poco, puse las cosas en la mesa de centro. -Para ti, estas cosas te pueden parecer baratas y feas, pero son parte de mi pasado. ¡Representan lo testaruda y persistente que solía ser! -Al final, intercambiamos miradas y había una emoción indescifrable rondando por sus ojos, diciendo:
-La próxima vez, solo dime lo que deseas. ¡Mientras sea lo que quieres, te lo daré!
Aunque estaba de un humor desanimado, me reí al escuchar sus palabras.
<<¿Soy yo o Álvaro puede ser un idiota a veces?>>
Josué era en verdad un hombre eficiente porque le tomó menos de una hora llegar al chalé con un grupo de personas detrás de él. Cada uno iba cargando una caja muy elaborada en sus manos y Josué volteó a ver Álvaro con una expresión más indiferente que nunca.
-Señor Ayala, estos son los diseños de las joyas más nuevas de este año. -Álvaro me miró y levantó la ceja.
-Ve a verlas y escoge lo que te guste. -Mi ceja se contrajo un poco antes de preguntarle a Josué.
-¿Estás joyas son muy costosas? -Era muy realista y esperaba que mi falta de tacto podría ser perdonada. En verdad, tenía cero conocimiento de estos artículos lujosos. Josué respondió, solemne:
-Todas son de marcas muy conocidas y fueron diseñadas por artesanos más calificados y pacientes. En promedio, cada pieza vale al menos 20 millones. -Me quedé asombrada por sus palabras y por un segundo lo único que podía hacer era mirarlo boquiabierto por el impacto. Luego, volteé a ver a Álvaro y dije:
-No me gusta ninguna, Álvaro. Diles que se las lleven, por favor.
<<¡Solo alguien tan demente gastaría tanto dinero en una joya!>>
Álvaro frunció.
-¿No te gusta ninguna? -Le dio una mirada amplia a toda la joyería antes de enfocarse en mí para esperar mi respuesta. Sacudí mi cabeza y de manera sincera, respondí:
-Nop, ninguna.
-¡Sáquenlas de aquí! -ordenó y le clavó una mirada a Josué-. La próxima vez sean más pacientes cuando seleccionen las cosa. Les ahorrará bastante energía a largo plazo.
Josué parpadeó, sorprendido antes de asentir con firmeza. Al estar involucrada en el mundo de los negocios en estos últimos dos años, adquirí cierto conocimiento de los matices que a los hombres de negocio les gusta usar. Las palabras de Álvaro dejaban en claro que Josué no era muy eficiente. Josué hizo que todos regresaran las cajas de joyería y luego de darles instrucciones, se fueron. Tomé todas las joyas que dejaron y miré a Álvaro, atontada.
-En verdad, ¡Es un hombre generoso, señor Ayala! -Dicho esto, me volteé y me dirigí a la habitación. Como no tenía el hábito de ponerme joyas, todas esas cosas no eran más que un montón de marañas para mí. Me quedé sin palabras hasta para saber cómo quejarme del comportamiento extravagante de Álvaro. Por fortuna, ya no estaba enojado por lo que había regalado Jonathan . Sin embargo, era un hombre extraño porque ahora me estaba pidiendo que le comprara un cinturón.
-¡Álvaro Ayala! ¿Por qué no vas y le consultas al Dr. Ceja si estás enfermo del cerebro en vez de atormentarme?
<<¿Qué clase de propuesta era esa?>>
-Si puedes ganar dinero para comprarle un cinturón a Jonathan, ¿Por qué no puedes comprarme uno? ¡Soy tu esposo y él solo tu hermano testimonial!-Escuchar esas palabras saliendo de su boca era en verdad una experiencia surrealista y también era demasiado incómodo. Me reí y respondí:
-¡Tú también eres mi esposo testimonial! Además, ¿por qué te compraría un cinturón si ni siquiera volteas a ver la otra ropa que te he regalado?
-¿Otra ropa? -Se veía sorprendido- ¿Cuándo me compraste?
-Siempre te he comprado ropa. Están en el chalé de la Ciudad J. Nunca te has puesto nada de lo que te he regalado y le di una camisa al Dr. Ceja cuando su ropa se mojó. No te la ponías de todas maneras.
-Samara, ¿sabes en dónde guardo mi ropa?
-¡Claro que sí?!
<<¿Es importante que lo sepa? Su armario está repleto de camisas negras o blancas. Las que yo le he comprado no son de la misma calidad que las otras. Incluso si guardo la ropa en donde dice, no les podría un dedo>>
Se me quedó viendo.
-¿A quién más le regalaste mi ropa? -Sacudí mi cabeza y respondí:
-Solo a él.
-¡Regrésamela!
<<¡Qué demonios! ¿En serio acaba de decir eso?>>
-¡Consíguelo tú mismo, Álvaro Ayala! ¡No soy tan descarada como tú!
<<¿En verdad piensa que voy a tomar de regreso un regalo que le hice a alguien?>>
Para mi horror, sacó su teléfono para llamarle a Gael. Vi su expresión seria y expresé mi recelo.
-¿En serio lo quieres de regreso? -No tenía nada qué decirle y estaba asombrada por la profundidad de su descaro.
<<Este ha sido un día muy revelador>>
-¡Salte si vas a llamarle! No quiero ni necesito escuchar su conversación. -El solo pensar en cómo sería esa charla me hacia sentir vergüenza. Por desgracia, la llamada se realizó antes de que Álvaro saliera y la voz serena de Gael se escuchó a través de las bocinas.
-¿Qué sucede, Álvaro?
-Quiero la camisa que Samara te regaló de regreso. Lávala y regrésamela lo antes posible. -Álvaro fue directo al grano y su expresión se mantuvo firme de su mirada insípida.
<<¡Es bueno, lo admito!>>
Ya podía imaginar la cara de Gael. Álvaro lo puso en altavoz y alcancé a escuchar un silencio al final de la línea por varios segundos hasta que por fin habló:
-¿Tienes tan poca ropa que te importa una sola camisa?
-No me hace falta ropa.
-Entonces, olvídalo. Ni siquiera sé en dónde la dejé. -Al igual que Álvaro, Gael era un hombre muy reservado y habiendo dicho eso, se preparó para finalizar la llamada.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
