Justo antes de que pudiera levantarme, me tomó del brazo y dijo:
-Josué te llevará a casa cuado termines de comer.
Apoyé mi cabeza sobre la mesa y miré a Álvaro con ojos de perrito. -Álvaro.... ¿tú me ves como una mascota?
Levantó una ceja mientras me acercaba el jugo de frutas que acababan de servir y dijo:
-¿Quién querría una mascota tan mal portada?
No dije nada y mejor miré por la ventana. Conforme veía a la multitud pasar, sentía una calidez y satisfacción en mi corazón. <<¿Qué tan bueno es? Tener 3 comidas al día , tenerlo a él y al bebé. Estar juntos en las buenas y en las malas. Tal vez solo debería enfocarme en esto e ignorar todo lo demás>>.
Después de comer, no pude evitar pensar que Álvaro me estaba alimentando como a un cerdo de nuevo. De no ser por la llamada que recibió repentinamente, estoy segura de que me hubiera hecho comer hasta vomitar. Cuando colgó, me miró y preguntó:
-¿Hay algo más que quieras?
Le dije que no y puse mis manos sobre mi estómago hinchado. -Estoy tan llena que siento que voy a reventar -protesté.
Él se rio y dijo:
-Josué vendrá por ti. Yo tengo una junta en la empresa pronto. No hagas muchos esfuerzos y descansa en casa. ¿Está bien?
Le respondí que sí. Cuando Josué llegó, yo estaba a punto de salir del restaurante. En lugar de subirme al auto, le dije que estaba bien si me dejaba sola y regresaba a la oficina.
-Comí demasiado, tengo que caminar para bajar la comida -le dije. Sabía que tenía mucho trabajo además de estas pequeñas tareas, las cuales seguramente le causaron problemas. Después de pensarlo un momento, aceptó.
-Ten cuidado.
Al verlo alejarse en el auto, suspiré del alivio <<Bendita libertad>>. El restaurante estaba ubicado lejos de la residencia. Mi plan original era ir a la empresa y llevarme el auto, pero sentí ganas de caminar. Al poco tiempo, la caminata se cambió su objetivo a ver tiendas. En el centro de la ciudad, las calles estaban repletas de tiendas de clase y marcas lujosas. Definitivamente recordé los trajes negros y monótonos de Álvaro, así que entré a una tienda de ropa para hombre.
-Buenas tardes señora. ¿Busca algo en especifico para su esposo? -me recibió uno de los trabajadores.
Le comenté que sí y comencé a buscar pasillo por pasillo. Después de un tiempo, por fin encontré dos trajes, uno gris y otro color índigo. Aunque no eran trajes hechos a la medida como los otros trajes de Álvaro, estos eran de buena calidad y los diseños se veían decentes. Después de todo, eran trajes de una tienda de prestigio.
Al ver que escogí dos trajes costosos, el encargado alzó una ceja y preguntó:
-¿Va a llevarse ambos trajes, señora?
Le dije que sí, pero de pronto recordé que no sé la talla de Álvaro, así que hice una llamada rápida. El teléfono sonó por una eternidad hasta que me respondieron.
-Hola. -Esta no era la voz de Álvaro, sino una voz aguda; la voz de una mujer.
Me tensé un poco antes de responder:
-Soy Samara. Pásame a Álvaro.
-Hola señora Arias. Soy Cristina. El señor Ayala se encuentra en una junta. Puede dejar su mensaje conmigo y me aseguraré de dárselo más tarde.
En ese momento, sentí algo de resentimiento. Sabía que Álvaro nunca dejaría que alguien más tocara su teléfono. Siempre lo llevaba con él, hasta a sus juntas y solo lo ponía en silencio. <<¿Por qué lo tiene ella...?>>
-No, está bien. Dile que me llame después -respondí y colgué.
Mientras tanto, el encargado de la tienda me esperaba pacientemente mientras terminaba la llamada. -Señora, ¿le puedo preguntar qué talla necesita?
-Sí, mi esposo mide como 1.80 y pesa alrededor de 75 kilos. Por favor elija la talla adecuada basada en esas medidas.
Como los trajes de Álvaro eran hechos a la medida y a detalle, no recordaba sus medidas, así que le di un estimado. Cuando el empleado terminó de empacar mis artículos, pagué con mi tarjeta y me dirigí a la salida. Antes de salir, una joven pareja entró a la tienda.
<<Esa joven me parece familiar...Un momento....¡Es Estela>>.
Después de que Estela dejara la empresa, no esperé volver a verla. Ella también me reconoció y se veía algo sorprendida. Se detuvo para saludarme y dijo mientras miraba mis bolsas:
-Hola, señora Arias. ¡Qué coincidencia! ¿Vino a comprar ropa también?
Asentí y sonreí. -Estoy dando la vuelta y haciendo una que otra compra por aquí y allá. ¿C''omo ha estado?
Mientras hablaba con ella, pude notar que su pareja Felipe y lo saludé también. Estela se veía mucho mejor desde la última vez que la había visto. Parecía que ahora ya tenía una vida normal después de dejar la empresa.
-Todo bien. ¡Estoy a punto de casarme! -Respondió y pausó un momento antes de continuar algo nerviosa. -Eh...Escuché que te despidieron de la empresa por lo de HiTech. Quiero decirle que no lo hice a propósito. Nunca imaginé que las cosas terminaran así.
No pude evitar soltar una pequeña risa. -Está bien. Igual debía irme por lo del embarazo.
Sabía muy bien el papel que Estela y Felipe debían hacer en mi departamento de la empresa, pero prefería no tocar asuntos pasados. Miró mi vientre y exclamó:
-¡Cómo ha crecido! ¿Cuánto tiempo llevas? ¿Viene alguien contigo?
Le dije que no y seguí platicando con ella un poco más antes de irme. Los dejé seguir con sus compras y en cuanto salí de la tienda me comenzó a doler la espalda.
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Reticencias de amor
Fiksi PenggemarConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
