Luego de ponerme de pie, miró hacia la señora Hernández que venía corriendo hacia nosotros después de escuchar la conmoción.
-Pida un taxi para la señorita Villa -dijo Álvaro.
La señora Hernández en respuesta asintió y se fue de inmediato.
Rebecca acababa de recuperarse del susto cuando nos miró a ambos con el rostro pálido.
-¡Alvi! -imploró.
-¡Regresa a casa! -exclamó Álvaro mientras entraba al chalé conmigo.
Detrás nuestro, pude escuchar como la señora Hernández le decía a Rebecca que su taxi ya había llegado, De regreso a nuestra habitación, Álvaro me colocó sobre la cama con mucho cuidado y me miró para darme un tierno beso.
-No vuelvas a ser tan imprudente, porque si no... -No terminó la frase, en su lugar, posó sus gélidos labios sobre mi hombro y me dio un mordisco, lo que dejo una marca en mi piel. Sin embargo, no dije nada, me limité a fruncir el ceño y quedarme callada.
Luego de cubrirme con la manta su teléfono comenzó a sonar, me acerqué y me di cuenta de que era una llamada de Rebecca. Álvaro también la miró pero no contesto, así que después de unas cuantas llamadas entrante, ella le envió un mensaje de texto.
<<Álvaro, por favor no me dejes...Después de haber perdido a mi hermano tú eres la única persona a la que tengo>>.
Quise sonreír pero un nudo que se me formó en la garganta me impidió hacerlo. Álvaro leyó el mensaje pero no lo contestó, en cambio, tomó un cigarro y se fue al balcón para fumar con tranquilidad. Y yo sin darme cuenta me quedé completamente dormida.
Un trueno retumbó con fuerza cuando desperté, pensaba que ya no estaría lloviendo pero me equivoqué; los días anteriores no me daba miedo dormir durante la tormenta porque Mayra estaba conmigo, pero en esta ocasión, estaba sola en la habitación; los truenos seguían atravesando la noche y resultaban aterradores en la oscuridad. Encendí la luz y miré a mi alrededor, buscaba a Álvaro pero no lo encontré por ningún lado, solo alcancé a ver varias colillas de cigarro en el balcón; como no estaba en la habitación, salí descalza con la esperanza de encontrarlo en el estudio, pero nuevamente había sido demasiado ingenua.
En la sala de estar del primer piso estaba Rebecca, se encontraba empapada.
-¡Vete a casa! -Exclamó Álvaro lleno de exasperación.
-¡No! -dijo Rebecca, al tiempo que sus labios se curvaron con una leve sonrisa; miraba fijamente a Álvaro- , ¡Sabes bien que le tengo pánico a los truenos!
Parecía ser una mujer frágil y delicada, sobre todo porque estaba completamente mojada y tenía el cabello despeinado. Luego de un largo silencio, Álvaro cedió.
-Esta bien, ve a tomar un baño.
Rebecca asintió y dijo:
-Pero no tengo ropa limpia que ponerme... -dijo.
-La ropa que trajiste sigue en la habitación de invitados.
Me quedé en silencio todavía en las escaleras mientras escuchaba su conversación; entonces, Rebecca entró a la habitación. En aquel tiempo, Jorge había comprado este chalé porque era muy grande y espacioso, era perfecto en caso de que Álvaro y yo tuviéramos hijos juntos, pero luego me di cuenta de que ese día jamás llegaría. Ni siquiera sabía cuándo fue que Rebecca llevó ropa a la habitación de invitados.
<<¡Que ridículo>>.
-¡Ah! -De pronto, un grito que provino de la habitación pudo escucharse en toda la casa, parecía que Rebecca se había resbalado y caído.
Entonces, Álvaro se apresuró a ir a la habitación de invitados, pero se detuvo a medio camino y levantó la vista para encontrarse conmigo.
-¿Despertaste?
Asentí, pero pude sentir un nuevo dolor en mi corazón.
-Puede que se haya lastimado, deberías ir a ver como está.
-¡Samara! Lo ignoré e insistí.
-¡Ve!
No podía conseguir que sintiera algo por mí pero tampoco podía evitar que amara a otra persona, ¿cierto? De inmediato regresé a la habitación y podía escuchar como la lluvia golpeada en el balcón, así que decidí salir y dejé que las gotas de agua empaparán mi cuerpo, poco a poco mi corazón se adormeció. Me dejé caer y me abracé a mi misma con fuerza enterrando la cabeza entre mis rodillas; las lagrimas salían de mis ojos de manera incontrolable. Poco a poco fui entendiendo que las historias de cuentos de hadas no existían en la vida real, tampoco había nadie que pudiera ayudarme ni tenían el deber de hacerlo, yo era la única que podía salvarme de esta situación, así que apreté los dientes con fuerza y así lo hice.
Después de un rato comencé a sentir muchísimo frio y un fuerte dolor de cabeza, además mi corazón seguía adormecido, todo esto probablemente por el tiempo que había pasado bajo la lluvia. De repente escuche unos pasos que venían de la habitación y cuando menos lo esperé, levante la vista y tenía a Álvaro de pie a mi lado. Era obvio que estaba furioso.
-¿Te hace feliz torturarme?
Sorprendida, contesté:
-¿Eres feliz?
Me ayudó a levantarme con disgusto.
-Samara, hay responsabilidades que no puedo evadir, no me tortures utilizándote a ti y a nuestro hijo, ¿está bien?
Baje la cabeza mientras que las lágrimas continuaban cayendo de mi rostro.
-Mi intención jamás ha sido torturarte, es solo que el dolor que siento es demasiado para mi corazón.
Me llevó al baño; yo seguía empapada y comenzó a desnudarme, luego abrió la regadera sin decir nada.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
