Álvaro resopló y me bajó al piso. Le lanzó una mirada despectiva a Jonathan y a las rosas que estaba sosteniendo, diciendo con tono indiferente:
-¿Te gusta este método de cortejo?
-No. -Di una pausa, añadiendo-. Pero a muchas mujeres sí. -Frunció los labios y se cruzó de brazos. Al ver que no tenía intención alguna de meterse a la casa, cuestioné:
-¿No te vas a ir?
-¿Por qué lo haría? -Su réplica me dejaron sin palabras. Al final, me di por vencida y lo dejé ser. Me dirigí hacia Jonathan, quien ya nos había visto desde hace un momento sin moverse de su lugar y una vez que me acerqué a él, me ofreció el ramo de rosas.
-¡Vine a desearte un feliz cumpleaños adelantado!
-¡Muy adelantado! -Hice un cálculo rápido y noté que mi cumpleaños era en dos semanas. ¡Además, nunca lo celebro! -Observé el ramo con el ceño fruncido porque estaba muy pesado, pero antes de poder pensar en una solución, Álvaro me arrebató el ramo.
-¡Muy romántico de su parte, señor Arias! ¡Por desgracia, a Samara nunca le han gustado las flores! ¡Por favor, sea más considerado la próxima vez!
<<¡Dios mío, nunca he conocido a una persona tan descarada como él!>>
Jonathan levantó la ceja.
-¿No le gustan las flores? ¿Desde cuándo? -Frunció los labios en una línea delgada, sintiéndome más que molesta por la actitud de estos dos hombres. Al ver que no le respondí, Jonathan volteó para entrecerrarle los ojos a Álvaro-. Recuerdo que Sami solía amar las flores cuando era joven. ¿Por qué desde que se casó contigo ya no les gustan, señor Ayala? Las flores son una forma de expresar amor. ¿Será que nunca le regaló y supone que no le gustan?
<<¿Esta es su manera rotunda de decir que Álvaro no me ama? ¡Maldito idiota!>>
Álvaro agarró con fuerza el ramo de rosas y levantó la ceja, preguntándome:
-¿Te gustan las flores? -Al ser atrapada en su juego de palabras, me quedé pensando en qué responder e inesperadamente, Álvaro tomó mi silencio como una entrada.
-No te permito aceptar flores de nadie. Si tanto te gustan, te las puedo comprar todos los días. -Dicho esto, aventó el ramo en un bote de basura cercano y luego volteó a ver a Jonathan con una mirada inocente en su rostro-. Ups, se me cayó de las manos. ¡Perdón!
<<¡En serio, ¿Qué tan infantil puede ser Álvaro!>>
-Si no te agrada el hombre, deberías solo rechazarlo y terminar con todo esto. Regresa temprano. ¡Te esperaré a ti y al bebé en el chalé! -Tenía una expresión neutral mientras me hablaba. Su mirada divagó antes de fijarse en la caja de regalo que Jonathan tenía en sus manos y dio una pausa antes de exclamar -¡Hasta trajo postres! ¡Justo a tiempo porque no comí muy bien hace rato! No le importa si me lo llevo, ¿cierto? -Tomó la caja sin esperar la respuesta de Jonathan y se dio la vuelta para irse al chalé.
<<¡Es un completo descarado!>>
Por un momento, no pude pensar en palabras mejores para describir a Álvaro. Una vez que se retiró, la atmósfera entre Jonathan y yo se relajó un poco más. Fui la primera en romper el silencio y dije:
-Te gusta esperar afuera de las casas de las personas, ¿verdad?
Desde la primera vez que lo conocí, se la ha pasado esperando afuera de mi casa y al principio pensé que solo era un pasatiempo. La única respuesta que obtuve ante mi burla fue una levantada de ceja y se rio, diciendo:
-Solo quise venir a verte. Por eso, estoy aquí. -Fruncí mis labios. Con lo adaptado que estaba con la tecnología, no era sorpresa que me haya encontrado. Resoplé y le respondí, presionando:
-Muy bien, suéltalo. ¿Qué quieres de mí?
-Regresa a la Provincia R conmigo!
-Jonathan, ¿tan aburrido estás? -Le respondí de manera brusca y con el ceño fruncido. No podía pensar en ninguna razón para ir con él e incluso si la tuviera, me preguntaba cuál era su plan. Después de todo, la familia Arias ya lo había aceptado como suyo y no había manera de que quisiera irse solo porque sí.
<<¡Lo hace sonar tan fácil! ¡Como si pudiera irse solo por capricho!>>
-¿No quieres alejarte de Álvaro? -Jonathan entrecerró los ojos e inclinó su espalda contra su auto con una postura sexi y encantadora. Apenas pude contener mi risa.
-Es mi esposo y es normal que no quiera alejarme, ¿no crees? Jonathan, ya te lo he dicho muchas veces. Mientras no afectes mi vida diaria, te permitiré estar a mi lado. Sin embargo, ¿puedes al menos tratar de ser un poco más normal cuando apareces? -Cada vez que regresaba en mi vida, se peleaba con Álvaro o me causaba problemas con él.
-¡Hagamos una apuesta! -Buscó su caja de cigarros en sus bolsillos y su mirada se fijó en mi vientre, dando una pausa. Con la caja en las manos, continuó-. Te divorciaras en menos de un mes y cuando eso pase, regresarás a la Provincia R conmigo. -Estaba en verdad muy sorprendida por su seguridad injustificable y lo reprendí, exasperada.
-Jonathan, en verdad no entiendo por qué me sigues fastidiando. Déjame decirte esto por última vez. En verdad, odio, odio cuando me molestas de esta manera. Siempre que te vuelves a aparecer, perturbas mi vida tranquila y eso me trae muchos problemas.
-Si ese es el caso, ¡entonces solo deja a Álvaro y todos esos problemas van a desaparecer! -respondió con tono casual. Estaba tan enojada que me quería jalar el cabello por la frustración. Jonathan estaba siendo irrazonable y obstinado. Traté de contener mi irritación y grité:
-¡Bien, como sea!¡Estoy harta! ¡Has lo que quieras! -Dicho esto, me fui con pisoteadas hacia los portones. Seguí el camino empedrado que me guiaba a la entrada del chalé. Al entrar, vi la caja que Jonathan me había traído tirada en el piso desamparadamente. Algunos de los pastelillos tenían mordidas y supuse que no le agradaron los sabores a Álvaro.
<<¡Qué inmaduro!>>
Estaba por irme cuando un destello metálico atravesó por mis ojos y algo platinado se asomaba por el pastelillo a medio comer. Me acerqué, sorprendida y lo recogí.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
