Capitulo 35 Dios es injusto

6.6K 379 13
                                        

Por un breve movimiento, me quedé pensando en que ambos podríamos vivir así y que nuestra familia de tres sería feliz por siempre. El auto se detuvo frente a un restaurante que se veía acogedor. Me baje y entre al lugar para encontrar una mesa. Al parecer no venía mucha gente por la noche y en cuanto me senté, el mesero me entrego el menú. Cómo Álvaro ya había cenado y yo tenía el estómago revuelto, ordene un aperitivo ligero con una sopa de calabaza. Para mí sorpresa, Álvaro entro junto con Rebecca y Joel a su lado cuando estacionó el carro.

<<¿Coincidencia o planearon esto con anterioridad?>>

Al ver que estaba sentada, los tres se acercaron conmigo. Cuando Rebecca me vio, hubo un cambio sutil en su expresión, pero no comenté nada porque era una mesa para cuatro. Como ya estaba sentada, Rebecca se sentó a lado de mi antes de que Álvaro lo hiciera. Me hizo una seña y con voz dulce como la miel, preguntó:

-No te importa que me siente a tu lado, ¿Verdad, Samara?

¿Tenía derecho de decir lo contrario? ¡Por supuesto que no! Por eso, me quede callada.

-¿Que ordenaste? -Preguntó Álvaro mientras tomaba el menú del mesero.

-Unos aperitivos ligeros y una sopa de Calabaza -Respondí. Asintió y escogió algunas platillos. Justo en ese instante, Joel frunció sus labios y comentó:

-No me ordene nada, Álvaro. No tengo apetito.

Álvaro asintió y le entregó el menú al mesero. Justo entonces, los tres comenzaron a conversar, pero no pude unirme y solo me quede callada. Luego de un tiempo, el mesero trajo una sopa de Calabaza y al momento de colocarlo en la mesa. Álvaro lo empujó hacia Rebecca, diciendo con voz profunda:

-Ordene esto para ti. Come un poco. Te va a mantener cálida.

El rostro de Rebecca se iluminó.

-¡La sopa de Calabaza es mi favorita! ¡Me conoces muy bien, Álvaro! - La química entre ellos era como tener un cuchillo clavado en mi corazón. Álvaro recordaba los más mínimos detalles de Rebecca y su gran cariño por ella era algo que nunca iba a poder ganar, aunque me dieran la eternidad para alcanzarlo .

-Samara, ¿Que sopa ordenaste? ¿Porque No compartimos? La sopa de Calabaza es muy buena. Lo sé porque Alvi solía traerme aquí. -Rebecca empujó el tazón hacia mí sin esperar mi respuesta. Sacudí la cabeza y se lo regrese con una sonrisa.

-Yo también ordene una. Va a llegar pronto. -Rebecca se encogió de hombros y continuó hablando con los dos hombres, haciéndose sentir fuera de lugar. En poco tiempo, me sirvieron los aperitivos y la sopa que ordené. Rebecca notó que también era de calabaza y me mostró una sonrisa inocente.

-Parece que también te gusta la sopa de calabaza, Samara. Déjame decirte un secreto. ¡Álvaro hace la mejor sopa! -Mientras hablaba, se inclinó tan cerca de mi que podía sentir su aliento en mi cuello. No me agradaba cuando las personas se acercaban demasiado a mi y retrocedí un poco con el ceño fruncido.

-¡Auch! -De pronto, mi sopa a medio comer se derramó en mi, haciendo un completo desastre. Mi primera reacción fue levantarme por lo caliente que estaba, pero choque con Rebecca por accidente porque estaba muy cerca de mí y empezó a quejarse del dolor. Las ampollas por la quemaduras eran tan insoportables que no me moleste en disculparme y tomé un pañuelo para limpiar la sopa de mi pierna de forma frenética. Antes de salir, me había puesto un vestido porque Álvaro me estaba esperando y era tan delgado que mi piel se puso roja. Al terminar de limpiarme, volteé a ver a Álvaro agachado enfrente de Rebecca para limpiarle la nariz . Me quede pensando en que quizás se la golpeé cuando me levante de forma tan abrupta y...Joel tomo un pañuelo para darse a Álvaro y me miro, diciendo:

-¿Siempre eres tan distraída, Samara?

Me quede sin palabras por un momento. Al ver los ojos hinchados y la nariz sangrada de Rebecca, me vi obligada a pedir una disculpa, aunque me doliera el alma.

-Lo siento, Señorita Villa. -Estaba segura de que no había tocado el tazón de sopa hace un momento. Sin embargo, no podía pensar en nadie más que pudiera ser tan torpe como para derramarme la sopa a propósito aparte de Rebecca porque estaba muy cerca de mi .

-No pasa nada, Samara. Solo se mas cuidadosa la próxima vez. -Rebecca volteo a ver a Álvaro con sus ojos rojos-. Alvi, perdí el apetito. ¿Puedes ir a caminar conmigo?

Álvaro frunció , observo la comida sin tocar la comida y dijo:

-Come un poco más.

Parecía que, en medio de la crisis, nadie había tonado que estaba quemada o que me derramaron la sopa. Me quede parada, sintiendo que mi presencia era redundante y graciosa.

-Me retiro- anuncié, me volteé y salí del restaurante. Mi corazón se sentía como si hubiera sido clavado con una navaja de hielo y la agonía casi hace que mis piernas cayeran. Dios es injusto. Algunas mujeres fueron bendecidas con felicidad mientras otras con sufrimiento.

-¡Samara! -Una voz baja y furiosa sonó detrás de mi. Me di la vuelta y vi a Álvaro siguiéndome. Me miro con el ceño fruncido y Parecía estar controlando su enojo cuando preguntó -¿Que haces?

<<¿Que hago? ¿Es acusación lo que detectó en su tono? ¿Me está acusando de golpear a Rebecca por accidente?>>

-No tengo apetito. Me voy a casa. -Al sentirme miserable, no quise decir mucho por miedo a perder el control de mis emociones y terminar exhibiendo mis lamentos.

Reticencias de amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora